Más de la mitad de las trabajadoras del hogar mayores de 55 años quedará fuera de una pensión contributiva, según Oxfam

MADRID 27 May. –
El 54,1% de las trabajadoras del hogar mayores de 55 años quedará fuera de una pensión contributiva, según el informe ‘Toda una vida cuidando. El derecho a una jubilación digna para las trabajadoras de hogar y cuidados’, de Oxfam Intermón.
En este sentido, la ONG revela que las más de 158.000 trabajadoras del hogar y cuidados mayores de 55 años se acercan a la jubilación «sin garantías de acceso a una pensión suficiente tras décadas de empleo precario sin derechos reconocidos». Además, estima que el 45,9% de ellas accederá a una pensión contributiva.
El documento analiza la situación de las trabajadoras del hogar y cuidados en su última etapa laboral y su jubilación, y muestra «las múltiples desigualdades que acumulan y que las empujan hacia una vejez precaria».
De la misma manera, indica que es un sector con un «alto porcentaje» de trabajadoras mayores de 55 años: El 30% de ellas tiene o supera esa edad, frente al 21% del conjunto del mercado laboral. Asimiento, añade que, desde 2012, el número de afiliadas mayores de 55 años se ha duplicado y el de mayores de 65 se ha multiplicado por seis.
«No estamos ante trayectorias laborales individuales fallidas, ha señalado la investigadora y autora del informe, Nerea Boneta, al mismo tiempo que ha añadido que es «el resultado de desigualdades acumuladas a lo largo de la vida laboral en un sector feminizado, precarizado y racializado».
Oxfam Intermón estima que el 14% de las trabajadoras se jubilará sin prestación alguna, porcentaje que se eleva hasta el 25,4% en el caso de trabajadoras migrantes. Según una encuesta que forma parte del informe, el 65,9% de las trabajadoras del hogar y cuidados mayores de 55 años que han participado cree que tendrá que retrasar la jubilación más allá de los 65 años, y el 78,3% considera probable seguir trabajando en la economía informal al llegar a la edad legal de jubilación.
«La mayoría de las personas que trabajamos sabemos que dispondremos de una pensión suficiente que nos permitirá descansar. Para ellas, este es un sueño imposible», lamenta Nerea Boneta.
INGRESO MEDIO MENSUAL DE 940 EUROS
El ingreso medio mensual de las trabajadoras del hogar y cuidados mayores de 55 años que han participado en la encuesta es de 940 euros, según el estudio, por debajo del salario mínimo y del umbral de la pobreza. En su mayoría (64,8%) viven de alquiler y destinan 380 euros de media al pago de la vivienda, es decir, más del 40% de su salario.
Entre aquellas personas que cuentan con alquiler o hipoteca, un 42% de las encuestadas declara haber tenido que retrasar esos pagos en el último año. Las trabajadoras de origen español o comunitario cuentan con vivienda en propiedad casi 8 veces más que aquellas de origen extracomunitario (46,85% frente a un 6,37%).
Mientras los salarios no alcanzan, el alquiler actúa como una «aspiradora» de rentas y ahorros: 87% de las encuestadas mayores de 55 años no puede afrontar un gasto imprevisto de 600 euros y casi la mitad se ha endeudado para llegar a fin de mes.
En esta línea, la ONG apunta que, en el caso de las mujeres ya jubiladas, los ingresos apenas alcanzan los 710 euros, la mitad que el resto de la población jubilada de España. «La combinación de empleo parcial involuntario, informalidad y temporalidad marca un camino hacia la jubilación marcado por lagunas de cotización y enfermedades no reconocidas como laborales en este sector, que además está más envejecido que el resto», recalca Oxfam.
Esto refleja, según el estudio, «el impacto acumulado de la informalidad, la irregularidad administrativa y las trayectorias laborales fragmentadas» y anticipa que, «si no se producen cambios en la estructura del mercado laboral y concretamente, en el sector de hogar y cuidados, esta exclusión tenderá a reproducirse en el futuro, afectando de forma desproporcionada a las trabajadoras de origen migrante».
Por otro lado, el 72% de las encuestadas declara que sufre dolor de espalda, y el uso de productos químicos genera problemas de piel al 32%. El 65,6% sufre estrés y casi el 60% ansiedad.
«Estamos quemadas porque el cuerpo duele mucho», explica Brenda (67 años), de Colombia. «Es un trabajo físico de estar limpiando todo el día. Al ratito tienes que ir a la cocina, después la plancha, te mojas las manos. Tengo artrosis, mírame los dedos, y me duelen a morir. Primero planchas y después a limpiar la nevera. La espalda vuelta, estoy operada de columna», añade.
Además, dos de cada tres trabajadoras encuestadas fueron a trabajar estando enfermas y ocho de cada diez admiten tomar medicación para poder afrontar la jornada; a la vez, cerca de una de cada diez declara haber sido despedida por una baja médica.
RECLAMA «CORRESPONSABILIDAD» ENTRE INSTITUCIONES
A juicio de Oxfam, las mejoras para este sector exigen «corresponsabilidad entre las instituciones públicas, agentes sociales y familias empleadoras». En concreto, propone el reconocimiento de la penosidad, las enfermedades profesionales y el «desgaste» del trabajo mediante coeficientes reductores que permitan una jubilación anticipada o parcial y la compensación de «lagunas» de cotización; el establecimiento de «pensiones mínimas suficientes» y el «acceso a vivienda digna»; y la culminación de la equiparación de derechos laborales.
Finalmente, para que el cambio sea «sostenible», considera «fundamental» la aprobación de la Reforma a la Ley de Dependencia, actualmente en trámite legislativo, que prevé reforzar el sistema de dependencia con más servicios públicos y un SAAD profesionalizado.
«El escaso reconocimiento social hacia los cuidados sostiene su precarización material y simbólica. Reconocer este trabajo como esencial exige un cambio profundo en las percepciones sociales, rompiendo con el edadismo y el racismo que atraviesan el sector», concluye Nerea Boneta.
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