El Reina Sofía inaugura la primera muestra individual de Felix Gonzalez-Torres en Madrid: «Su obra se aplica hoy en día»

El Reina Sofía inaugura la primera muestra individual de Felix Gonzalez-Torres en Madrid: "Su obra se aplica hoy en día"
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    MADRID, 26 May. (Agencias) –

   El Museo Nacional Reina Sofía ha inaugurado ‘Felix Gonzalez-Torres: Dulce venganza’, la primera exposición individual a gran escala de la obra del artista estadounidense de origen cubano en Madrid, que reúne más de cincuenta obras en distintos formatos. «Su obra se puede aplicar hoy en día», ha expresado una de las comisarias de la muestra, Nancy Spector.

    El director del Museo, Manuel Segade, ha descrito la figura de Gonzalez-Torres como «paradójica como el propio título de la exposición, porque precisamente su trabajo tiene una aparente levedad, una suavidad melancólica, pero que también incluyen una enorme fuerza política y de acción», como ha dicho este martes durante la presentación de la muestra, que podrá visitarse en la Planta 1 del Edificio Sabatini hasta el 12 de octubre de 2026.

   Por su parte, el también comisario Alejandro Cesarco ha explicado que la exposición propone aproximarse al oxímoron ‘dulce venganza’ «no solo como un título, sino como un marco conceptual, una herramienta para entender el uso sostenido que el artista de la sutileza, la multiplicidad y la paradoja como estrategias artísticas».

    «Dulzura y venganza no son opuestos, coexisten. La seducción se vuelve política, la belleza se convierte en una forma de constatación, la abstracción de una estrategia de resistencia», ha subrayado el comisario.

   Como ha afirmado la pinacoteca, el título de la exposición remite a una anotación del propio artista. Gonzalez-Torres fue enviado a España en 1971, siendo niño, como parte de un programa de traslado de menores desde Cuba. Tras una breve estancia en Madrid regresó a Puerto Rico y posteriormente a Nueva York, donde transcurrió la mayor parte de su vida adulta. No volvería a la ciudad hasta 1991, con motivo de una exposición colectiva. Al recordar ese primer regreso, escribió: «Volví a Madrid casi veinte años después -dulce venganza-«.

    Bajo esa noción, la exposición propone, en palabras de sus comisarios, «una comprensión del poderoso uso de la diferencia, la contradicción y la paradoja a lo largo de los distintos conjuntos de obras que reúne».

Como artista queer, desarrolló un lenguaje visual «deliberadamente inestable y profundamente personal», en palabras del Reina, marcado por la muerte de su pareja a causa del sida en 1991. Consciente de la inminencia de su propia muerte por la misma enfermedad, anticipó el futuro de su obra y dejó un legado en el que «las formas estéticas se convierten en vehículos de resonancia emocional y urgencia política».

UNA ALFOMBRA DE CARAMELOS QUE EL VISITANTE PUEDE LLEVARSE

El recorrido comienza con ‘Untitled (Revenge)’ (1991), una alfombra de caramelos que el público puede llevarse y que se repone indefinidamente, y avanza por secciones separadas por cortinas de cuentas permeables. A lo largo del itinerario, la muestra aborda cuestiones recurrentes en la práctica del artista como las nociones de exilio y viaje, la epidemia del sida y la homofobia, la autoridad y la historia, o la necesidad de justicia social.

    Asimismo, incluye una sección final reúne material impreso relacionado con exposiciones e instalaciones realizadas en vida del artista, incluidas invitaciones, notas de prensa, declaraciones y publicaciones.

   La exposición también incluye esculturas formadas por pilas de papel, así como retratos de texto modificables –cuyo contenido puede ser alterado por quienes los poseen o exhiben–, fotografías enmarcadas, guirnaldas de luces, vallas publicitarias y puzles y cuenta con préstamos del Museo Solomon R. Guggenheim de Nueva York, el San Francisco Museum of Modern Art y Glenstone de Potomac, entre otras instituciones y colecciones privadas, además del apoyo de la Fundación Félix Gonzalez-Torres.

   Con motivo de la muestra, la Fundación Museo Reina Sofía ha adquirido la obra ‘Untitled (For Parkett)‘, una valla publicitaria fotográfica creada en 1994 por encargo de la revista Parkett en una edición limitada de 84 ejemplares, cada uno de los cuales solo puede ser instalado una vez. A diferencia de otras vallas del artista, reproducibles indefinidamente con autorización de sus propietarios, cada edición de esta obra no puede volver a fabricarse una vez instalada. «Su primera ubicación es, en esencia, también la última», ha señalado la pinacoteca.

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