Cuatro de cada diez bares y cafeterías del Casco Antiguo de Pamplona se adaptan para instalar la doble puerta


PAMPLONA 26 May. –
El proceso de adaptación de los establecimientos hosteleros del Casco Antiguo de Pamplona a las exigencias del artículo 89 del Plan Especial de Protección y Reforma Interior (PEPRI) entra en su fase final. La medida, que establece la obligatoriedad del vestíbulo estanco (doble puerta) en bares y cafeterías, busca reducir el impacto acústico asociado a la actividad musical nocturna y avanzar hacia un equilibrio entre actividad económica, la convivencia y el descanso vecinal. Esta medida afecta a 130 establecimientos del centro de la ciudad y es obligatoria desde el 1 de enero de 2025.
Desde entonces se han sucedido los trámites para reformar espacios, implantar vestíbulos estancos o adaptar licencias de actividad. A día de hoy, cuatro de cada diez establecimientos han realizado ya las obras o han solicitado la correspondiente licencia, ha informado el Ayuntamiento.
De los 130 establecimientos afectados, 26 ya cuentan con la doble puerta instalada. A todos ellos, se suman otros seis con la licencia de obra ya concedida y otros 25 que la han solicitado. En total, 57 bares y cafeterías, lo que supone un 43,85% del total. Frente a estos datos, destacan otros 41 establecimientos que han optado por solicitar una modificación de licencia, lo que les exime de instalar el vestíbulo estanco. La cifra representa el 31,54% del total de bares del Casco Antiguo. En estos casos, renuncian a emitir música en horario nocturno, entre las 23 horas de la noche y las 7 horas de la mañana.
Esta alternativa, ha indicado el Consistorio, fue impulsada con el respaldo mayoritario de la Corporación y permite que aquellos establecimientos que no deseen vincular su actividad a la música en horario nocturno puedan quedar exentos de la instalación del vestíbulo estanco. Con ello se persigue reducir progresivamente el número de locales potencialmente generadores de molestias acústicas, ofreciendo al mismo tiempo una vía de adaptación proporcional para el sector.
El resto de establecimientos se dividen entre los que han solicitado una exención de la obligatoriedad, por razones técnicas, y los que no han comunicado todavía al Ayuntamiento su intención de realizar obras y solicitar un cambio de licencia. Los primeros, los que han pedido la exención, suman 15. Por su parte, los que todavía no han transmitido su decisión ascienden a 17. En estos últimos casos, el Ayuntamiento actuará de oficio advirtiéndoles de un cambio de licencia de actividad, si bien abrirá un periodo de alegaciones para que puedan revertir la licencia y mantener la actual, si cumplen los requisitos exigidos en el PEPRI.
La aplicación del artículo 89 ha ido acompañada, además, de un trabajo técnico e inspector desarrollado durante los últimos meses por el área de Seguridad y Convivencia Ciudadana y el área de Urbanismo, que ha permitido revisar la situación administrativa real de los establecimientos afectados, actualizar expedientes y corregir incoherencias arrastradas durante años. Paralelamente, también se ha realizado una revisión de locales actualmente sin actividad, impulsando procedimientos de caducidad de licencias hosteleras. Como resultado, cinco licencias han sido ya declaradas caducadas y una sexta se encuentra actualmente en tramitación, evitando su posible reactivación futura.
REGULARIZACIÓN, INSPECCIÓN Y EXPEDIENTES SANCIONADORES
Aunque el Plan Especial de Protección y Reforma Interior (PEPRI) del Casco Antiguo, donde se incluye la obligatoriedad del vestíbulo estanco, data de 2017, se había previsto una moratoria hasta el 1 de enero de 2025. Aún así, no fue hasta junio del año pasado cuando comenzaron las inspecciones para garantizar el cumplimiento de la norma. Fruto de esas inspecciones, el Ayuntamiento de Pamplona abrió 41 expedientes disciplinarios (40 en el año 2025 y 1 en 2026) a establecimientos de los que no se ha tenido noticia de sus intenciones ni han colocado el vestíbulo estanco.
De estos expedientes abiertos, finalmente 13 se convirtieron en expedientes sancionadores, con multas de 2.203,71 euros por «la vulneración de las determinaciones contenidas en los planes urbanísticos o en los instrumentos de ordenación territorial, cuando la infracción no estuviera calificada legalmente de modo más grave». La cuantía se corresponde con sanciones de grado medio conforme al artículo 219.4 del Decreto Foral Legislativo 1/2017, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley Foral de Ordenación del Territorio y Urbanismo, que establece una horquilla de multas económicas entre 2.203,71 y 4.106,91 euros.
La previsión municipal apunta a una reducción progresiva de establecimientos con actividad musical nocturna, un incremento del número de locales adaptados mediante vestíbulo estanco y la desaparición definitiva de licencias actualmente inactivas, configurando un escenario más alineado con los objetivos de convivencia y calidad urbana del Casco Antiguo, ha destacado el Ayuntamiento.
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