La Puerta del Sol sigue recordando con una placa los 15 años del 15M, la acampada de la indignación ciudadana

MADRID 15 May. –
Una placa en pleno corazón de Madrid, en la Puerta del Sol, recuerda los quince años que han pasado desde que la indignación tomara las plazas en forma de acampadas y naciera el germen de eso que se dio a conocer como ‘nueva política’, el 15M.
A metros de donde estuvo la enorme pancarta del jefe de las SS nazis, Heinrich Himmler, con orejas de Mickey Mouse y el texto ‘No nos representan’ se puede encontrar desde hace ocho años una placa de memoria, instalada por el Ayuntamiento de Madrid de Manuela Carmena para no olvidar un hecho colectivo que marcó y cambió a todo un país.
Se la puede encontrar con sólo levantar un poco la mirada en la fachada del número 10 de la Puerta del Sol, con la inscripción ‘El pueblo de Madrid, en reconocimiento al movimiento 15M que tuvo su origen en esta Puerta del Sol. Dormíamos, despertamos’.
QUINCE AÑOS DEL 15M
Este 15 de mayo se han cumplido quince años desde que el movimiento indignado tomó calles y plazas como Sol. Era la respuesta a lo que se venía cociendo desde 2008 y la gran crisis, formalizada con la caída del gigante Lehman Brothers en la España de ladrillo y burbuja inmobiliaria. Las primeras protestas ciudadanas se sucedieron en Islandia, primero, y en la Primavera Árabe y Grecia después.
También hizo parada en Madrid. El domingo 15 de mayo de 2011 la capital no sólo celebraba el día de su patrón, San Isidro, sino que fue la fecha elegida por la plataforma ciudadana Democracia Real Ya (DRY) que, junto con colectivos como la PAH y Juventud sin Futuro, convocaron a «toda la ciudadanía descontenta con el sistema» a manifestarse de Cibeles a Sol.
La protesta se dirigía contra la situación económica, social y política y fue convocada siete días antes de las elecciones municipales y autonómicas. Las ganó, de nuevo, el PP con Alberto Ruiz-Gallardón y Esperanza Aguirre.
La plataforma DRY, constituida al calor de las redes sociales, aglutinaba a más de un centenar asociaciones ciudadanas y había programado manifestaciones en cerca de medio centenar de ciudades españolas. Llamaba a la ciudadanía a «tomar las calles» bajo el lema ‘No somos mercancía en manos de políticos y banqueros’ y con una línea roja, no se aceptaba la adhesión directa de ningún partido político o sindicato, más allá de que quien quisiera participar lo hiciera a título individual.
Y, siguiendo el espíritu del ‘¡Indignaos!’ de Stéphane Hessel, la ‘Biblia indignada’, las organizaciones convocantes se presentaban como un «movimiento pacífico», con la desobediencia civil como pilar. Cientos de personas secundaron la protesta en Madrid en una jornada que acabó con 80 jóvenes pasando la noche acampados en la Puerta de Sol. Fueron desalojados pero al día siguiente miles de personas volvieron a concentrarse en el mismo punto.
Las acampadas espontáneas empezaron a formar parte de la Puerta del Sol, símbolo de la lucha contra la corrupción, la austeridad que ahogaba a las familias, los recortes y la precariedad. También expresaban el rechazo a la ‘vieja política’, la que representaba el bipartidismo PP-PSOE.
La Acampada Sol fue desmantelada el 12 de junio, tal y como acordaron los acampados en asamblea general teniendo claro que el desmantelamiento no iban a dar por acabadas las reivindicaciones. Fueron cuatro semanas de un movimiento asambleario histórico organizado en distintas comisiones y grupos de trabajo abiertos encargados de la elaboración de propuestas que dieron contenido a la protesta.
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