China y Corea del Sur empiezan a dar la batalla en el negocio de los videojuegos de gran presupuesto

Las reglas de la industria del videjuego se pusieron patas arriba por culpa de un Rey Mono. Black Myth: Wukong fue primer juego de gran presupuesto para consolas chino, se lanzó en 2024 y fue todo un éxito. Lo que pasó después es que China, que hasta entonces había visto estos juegos como dañinos para la juventud, se convirtió en un negocio con el que el año pasado ingresó 50.000 millones de dolares. Para Pedro Antonio González Calero, director del Máster de Desarrollo de la Universidad Complutense de Madrid «China es el mercado del videojuego más grande del mundo y ahora tiene una visión más industrial de este negocio». De nuevo el gigante asiático juega con ventaja. Sus productos son de calidad pero mucho más baratos porque sus desarrollares cobran la mitad y porque hacen un uso masivo de la IA. Se estima que Wukong juego pudo costar entre 42 y 70 millones de dólares muy lejos de los 200 millones como mínimo de las grandes producciones americanas o japonesas. Y luego está Corea del Sur que se ha abierto al mercado internacional con algo más que Kpop o sus series. Los videojuegos se están convirtiendo también en un fenómeno K. Para el profesor de Estudios Coreanos de la Universidad de Salamanca, Álvaro Trigo, «es interesante porque rompe la dinámica hegemónica de Estados Unidos y Japón». El impacto de las producciones coreanas se demuestra con su último lanzamiento Crimson Desert, un inabarcable juego de fantasía medieval que acaba de salir al mercado y ha superado en menos de un mes los 5 millones de copias vendidas también con polémica por el uso de inteligencia artificial. El encaje internacional de estos productos a veces chirria por choques culturales con occidente. China ha llegado a prohibir a la crítica especializada el uso de comentarios políticos o «propaganda feminista». Corea ha generado polémicas al presentar como gancho de sus juegos a mujeres hipersexualizadas como ocurrió con el juego Stellar Blade. Tanto China como Corea del Sur empezaron con los juegos para móviles pero en poco tiempo han subido de categoría. Se han lanzado al mercado global de los juegos de gran presupuesto (los triples A) con la ayuda activa de sus propios gobiernos. Lo visto hasta ahora era la avanzadilla, ya están previstos para este año una decena de títulos más.
