El 59% de jóvenes cree que los migrantes reciben demasiadas facilidades y un 43% que quitan empleo, según un estudio
MADRID, 28 Abr. (Agencias) –
El 59% de los jóvenes cree que las personas migrantes reciben demasiadas facilidades en España y el 72% deben adaptarse a las costumbres del país frente al 47% que creía lo mismo en 2020. Sin embargo, en el ámbito laboral se desciende la idea de que los inmigrantes «quitan el trabajo» (del 78 % en 2005 al 43 % en 2025), y se mantiene estable el reconocimiento de su aportación económica.
Así se desprende del el décimo informe Jóvenes Españoles 2026 de la Fundación SM, que analiza las principales tendencias de los jóvenes entre 15 y 29 años en ámbitos como los valores, la educación, la política, la discriminación o el ocio, entre otros.
El estudio ha apreciado desconfianza hacia la democracia y un giro ideológico los jóvenes entre los 15 y 29 años que no muestran desinterés por la política, pero sí manifiestan una creciente desconfianza hacia el funcionamiento del sistema democrático. El 68 % declara poca o ninguna satisfacción con la democracia, y el apoyo al sistema ha descendido desde más del 80 % en 2019 (según datos del CIS) hasta alrededor del 60 % en la actualidad.
En paralelo, gana terreno la simpatía por soluciones autoritarias y casi la mitad de los jóvenes considera que en ocasiones es necesaria «más mano dura» o que un régimen autoritario puede garantizar mejor la paz social. Una idea que está más presente entre los jóvenes que se sitúan en el espectro ideológico de la extrema derecha. El descontento generalizado hacia la clase política también refuerza el apoyo hacia soluciones tecnocráticas (expertos elegidos por méritos). A pesar de lo anterior, la juventud no presenta altos niveles de polarización y el 23 % afirma que perdería amistades por motivos políticos.
En términos ideológicos, se observa un desplazamiento y en los últimos cinco años, quienes se identifican con la izquierda o el centro izquierda han disminuido en torno a 12 puntos, mientras que los que se sitúan en el centro derecha o la derecha han aumentado cerca de 14 puntos.
El informe también refleja una percepción generalizada de obstáculos para avanzar en aspectos clave de la vida. En una escala de 0 a 10, los jóvenes sitúan la dificultad para acceder a una vivienda adecuada en 6,7; la de lograr la independencia económica o trabajar en algo que les guste en 6,2, y la de formar una familia en 6,1. Esta percepción es sensiblemente peor entre los hombres jóvenes, que han incrementado su sensación de dificultad en los últimos años.
SUBEN MÁS DE 13 PUNTOS LOS QUE SE DICEN CATÓLICOS: 45%
Uno de los cambios más destacados es el aumento del peso de la religión y la espiritualidad. Actualmente, el 38,4 % de los jóvenes considera la religión «bastante o muy importante» en su vida, el dato más alto de toda la serie histórica. Además, el porcentaje de jóvenes que se identifica como católico ha crecido de forma notable, pasando del 31,6 % en 2020 al 45 % en 2025. Este incremento se produce en paralelo a una reducción de las posiciones explícitamente no religiosas.
Sin embargo, esta identificación religiosa convive con una notable hibridación de creencias, según el estudio. Una proporción significativa de jóvenes que se identifican como católicos practicantes afirma creer también en el karma (60,7 %), la reencarnación (48,5 %), las artes mágicas (44,1 %), la predicción del futuro (37,1 %) o las energías curativas (40,3 %).
En el ámbito educativo, los datos muestran una fuerte influencia del origen social. El 35 % de los jóvenes con progenitores universitarios alcanza estudios superiores frente al 18,4 % de quienes proceden de familias con menor nivel educativo.
Aunque las mujeres jóvenes superan a los hombres en la mayoría de los indicadores educativos, persisten desigualdades vinculadas al entorno familiar. Factores como la calidad de las relaciones entre progenitores o la estabilidad familiar tienen un impacto significativo en los logros educativos. En este sentido, aunque las personas jóvenes que crecieron en familias biparentales alcanzan, en promedio, mayores niveles educativos -el 29,26 % tiene estudios superiores frente al 22,7 % en familias monomarentales, y en torno al 17 % en familias reconstituidas-, estas diferencias son menores que las asociadas al origen social.
Entre jóvenes de familias monomarentales, cerca de la mitad alcanza estudios universitarios cuando hay buena relación entre los progenitores frente al 35,2 % cuando la relación es conflictiva (17 puntos menos). También influye la estabilidad familiar: el porcentaje de jóvenes con estudios universitarios baja del 55,5 % entre quienes no vivieron cambios en la estructura familiar (divorcios, fallecimientos, nuevos matrimonios), durante la infancia, al 40,2 % entre quienes vivieron tres o más.
En el entorno digital, según el estudio los jóvenes muestran una alta conciencia sobre la existencia de desinformación. Puntúan con un 7,3 su disposición a verificar noticias, aunque su confianza en la capacidad para identificar contenidos fiables es algo menor (6,7). Los hombres siguen en mayor medida a influencers políticos, y son también quienes declaran cambiar más de opinión tras consumir estos contenidos.
Aumentan las conductas sexistas en un contexto de desconfianza ante los avances en materia de igualdad. El 66 % cree que algunas mujeres buscan privilegios en nombre de la igualdad, el 60 % considera que utilizan su atractivo para manipular a los hombres y el 54 % opina que exageran el sexismo en comentarios inocentes.
Por otra parte, el 61 % de los jóvenes afirma haber sufrido algún tipo de discriminación en el último año, principalmente por su apariencia física, género, forma de vestir o situación económica. Las mujeres experimentan mayores niveles de discriminación por su apariencia y por razón de género.
Asimismo, tres de cada diez han recibido insultos o amenazas en internet, y cerca de una cuarta parte ha sufrido acoso sexual online. También aumentan de forma preocupante situaciones como la difusión, sin su consentimiento, de fotos o vídeos personales o de índole sexual (+10,4 %), así como verse obligados a realizar alguna práctica sexual que no les apetecía (+8,4 %) y haber sido agredidos, maltratados o intimidados por familiares, amigos o conocidos (+8,3 %).
MENOS ALCOHOL Y MÁS LECTURA
En el ámbito del ocio, se consolida un modelo más centrado en el hogar y en el uso de tecnologías, que convive con actividades sociales como compartir tiempo con amistades. Pierden peso las prácticas asociadas al consumo de alcohol y la vida nocturna.
Pese a la preocupación por el impacto del ocio digital, los datos reflejan una evolución positiva del hábito lector y uno de cada tres jóvenes lee a diario o casi a diario, y uno de cada cuatro lo hace varias veces por semana.
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