Familiares del doble crimen de Almonte insisten en «la deuda pendiente por memoria y dignidad» tras 13 años
HUELVA 27 Abr. –
Este lunes, 27 de abril, se cumplen 13 años del doble crimen de Almonte (Huelva), en el que fueron asesinados un padre y su hija de ocho años en el domicilio familiar en 2013. La familia de las víctimas insisten en que la Justicia «sigue teniendo una deuda de sangre con la memoria y la dignidad» y tachan de «inadmisible» que «el asesino ande suelto», toda vez que lamentan «la cobardía de una Justicia que mira hacia otro lado mientras el honor de las víctimas es pisoteado y desterrado».
Así, en un comunicado remitido a los medios, familiares de las víctimas del conocido como doble crimen de Almonte han señalado que «no es un aniversario más», ya que «se cumplen trece años desde que el silencio más atroz se instaló en el número 3 de la calle Avenida de los Reyes».
«Trece años desde que la vida de un padre, Miguel Ángel, y la luz de una niña, María, fueron arrancadas de la manera más cruel, cobarde y sanguinaria que el ser humano pueda concebir. Y mientras, nosotros, sus familias, seguimos atravesando este desierto sin agua ni pan, viendo cómo nuestras fuerzas se consumen como la llama de una vela, el sistema judicial español se permite el lujo de la indiferencia», señalan.
Por ello, en el texto indican que gritan «con más rabia que nunca» porque la Justicia «tiene una deuda de sangre con la memoria y la dignidad de María y Miguel Ángel», al tiempo que remarcan que es «inadmisible» que tras dos investigaciones «exhaustivas» de la UCO que apuntaron con «determinación hacia un sospechoso», el sistema «haya permitido que el verdadero autor de esta carnicería camine libre, respirando el mismo aire que nosotros, manchando con sus pisadas las mismas calles de Almonte que un día tiñó de rojo».
«Nos dicen que es ‘lo que hay’. Nos piden que pasemos página como si estuviéramos hablando del robo de una bicicleta y no de la vida de una niña de ocho años y su padre», lamentan.
Por ello, los familiares, a través de este comunicado, critican «la ceguera de un sistema que protege más las formas procesales que la verdad material», y señalan «la cobardía de una Justicia que mira hacia otro lado mientras el honor de las víctimas es pisoteado y desterrado».
«Señalamos la crueldad de una resolución que nos condena a nosotros a una cadena perpetua de dolor, mientras el asesino disfruta de una libertad que no le pertenece. Mientras la Justicia mira hacia otro lado, el honor de María y Miguel Ángel sigue siendo pisoteado. No es solo que no haya un culpable tras las rejas; es que el sistema ha decidido olvidar a las verdaderas víctimas para no tener que admitir su propia incompetencia», enfatizan.
Por ello, aseguran que la «impotencia» le consume «como la llama de una vela», ya que «ver cómo el tiempo transcurre sin que se mueva un solo dedo para resarcir el honor de quienes jamás debieron atravesar esta tragedia es un segundo crimen, quizás más cruel que el primero, porque este lo comete el Estado con su silencio».
Así, se preguntan «dónde se esconde la dignidad cuando la ley se convierte en un laberinto sin salida», puesto que se reafirman en que «el honor de María y Miguel Ángel ha sido ninguneado, desterrado a una esquina oscura donde solo el corazón de su familia mantiene encendida la llama de su recuerdo». «Nos preguntamos cómo es posible que el asalto terrible a la paz de un hogar se resuelva con un ‘es lo que hay’. Esa respuesta no es justicia; es un nuevo crimen cometido desde los estrados».
«Mientras el asesino ande suelto, la cara de la Justicia española llevará grabada la marca de la vergüenza. No hay perdón para el sistema que deja a un monstruo libre y a una familia en una cadena perpetua de desolación. La memoria de María y Miguel Ángel no es un expediente; es nuestro aire. Y no dejaremos de golpear el aldabón de vuestras puertas cerradas hasta que el eco de su justicia haga temblar los cimientos de vuestra indiferencia. Maldito sea el sistema que llama «Justicia» a dejar que un asesino nos mire a los ojos mientras nosotros aún limpiamos la sangre de nuestros seres queridos», finalizan.
CL11
