El crecimiento de América Latina se mantiene escaso y lento

SANTIAGO – Las economías de América Latina y el Caribe crecerían en promedio 2,2 por ciento en 2026, de acuerdo con la actualización de proyecciones realizada este lunes 27 por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
Esa cifra, que representa una leve revisión a la baja respecto al 2,3 % estimado en diciembre de 2025, refleja un entorno externo más complejo que el anticipado a finales del pasado año, caracterizado por mayores tensiones geopolíticas, condiciones financieras restrictivas y el resurgimiento de presiones inflacionarias a nivel global.
La comisión económica regional de las Naciones Unidas señala que el menor dinamismo proyectado se observa de manera generalizada.
En 24 de los 33 países de la región se desaceleraría el crecimiento en 2026, mientras que solo siete mostrarían una aceleración. En conjunto, de concretarse esta proyección, la región completaría cuatro años consecutivos con tasas de crecimiento cercanas a 2,3 %, evidenciando un patrón de baja capacidad para crecer.
América del Sur crecería 2,4% en 2026, por debajo del 2,9% registrado en 2025, reflejando una desaceleración en la mayoría de las economías de la subregión.
Las mejores expectativas porcentuales corresponden a Paraguay (crecimiento de 4,5 %, aunque fue de 6,6 % el año pasado), Argentina (3,3 % versus 4,4 % en 2025) y Venezuela (6,5 % en vez de 8,9 % de 2025).
El gigante regional, Brasil, crecería apenas dos por ciento (2,3 % el año pasado) al igual que Chile (2,5 % en 2025); Colombia 2,5 % (una décima menos que el año pasado), Ecuador cae de 3,7 a 2,4 %, y Bolivia permanece estancada en 0,5 %.
Para México se espera una mejoría dentro de sus cifras bajas, de 0,8 a 1,5 %.
En la subregión América Central el crecimiento se moderaría, 2,2 % en 2026 en comparación con 2,3% del pasado año. Este resultado se ve influenciado por las contracciones que se esperan en Cuba y Haití.
Si se excluyen esas dos economías, el promedio sería de 3,9 % en 2026, lo que representaría apenas un ligero aumento del 3,8 % observado en 2025.
En el Caribe de habla inglesa o neerlandesa el crecimiento esperado para 2026 es de 5,6 %, apenas superior al 5,5 % de 2025. Este resultado está influenciado por el alto crecimiento que se espera en Guyana. Si se excluye esa nueva economía petrolera, el promedio subregional sería de 1,2%, en comparación con dos por ciento en 2025.
El deterioro del escenario externo es uno de los principales factores detrás de la revisión a la baja de las proyecciones de crecimiento regional, señala la Cepal en su reporte divulgado en su sede en esta capital chilena.
Durante los primeros cuatro meses del presente año, el aumento de las tensiones geopolíticas y el conflicto bélico en Medio Oriente han elevado la incertidumbre global y la volatilidad en los mercados financieros y de materias primas.
En particular, el precio promedio del petróleo en las tres primeras semanas de abril se ubicó 74 % por encima del valor promedio de diciembre, generando presiones inflacionarias globales y encareciendo los costos de producción y transporte.
A eso se suma el aumento de los precios de los alimentos a nivel global, y una desaceleración del crecimiento de algunos de los principales socios comerciales de la región, como la zona euro, China e India, así como un menor dinamismo del comercio internacional.
Para 2026 la Organización Mundial de Comercio (OMC) proyecta un crecimiento del volumen de comercio mundial de bienes y servicios de 2,7 %, luego de haber crecido 4,7 % durante 2025.
En ese contexto de mayor inflación y reducción de las perspectivas de crecimiento, los principales bancos centrales han adoptado posturas más cautelosas, manteniendo condiciones financieras menos favorables en comparación con las que se esperaban a finales del pasado año.
A nivel regional, el crecimiento se vería limitado principalmente por un menor dinamismo del consumo privado. Y si bien la inversión muestra señales de recuperación, esta continúa siendo moderada en la mayoría de los países.
En línea con el menor dinamismo de la actividad, el empleo en la región también mostraría una expansión moderada, con un crecimiento estimado en torno a 1,1 % en 2026, luego del 1,5 % observado en 2025.
En cuanto a la inflación, las presiones globales inducirían un incremento, ubicando la mediana en niveles superiores a tres por ciento durante 2026, en contraste con el 2,4% observado en 2025.
Esta situación es especialmente relevante en las economías de América del Sur, donde persisten presiones asociadas a la volatilidad del tipo de cambio y al impacto del aumento de los costos de los insumos importados y del transporte.
En ese contexto, la Cepal cierra su reporte destacando la necesidad de ampliar la movilización de recursos internos y externos, y de fortalecer la gobernanza, para impulsar políticas que dinamicen la inversión, aumenten la productividad y fortalezcan la resiliencia macroeconómica.
A-E/HM
CL14
