Segway Navimow i210 LiDAR: el cortacésped que trabaja por ti (y lo hace sorprendentemente bien)
MADRID, 22 Abr. (EDIZIONES/Portaltic) –
La llegada de los robots cortacésped sin cables a España empieza a consolidarse como una nueva categoría con mucho recorrido. En un país con tantas horas de sol, jardines cada vez más cuidados y veranos exigentes, automatizar el mantenimiento del césped tiene todo el sentido. Tras varias semanas utilizando el nuevo Segway Navimow i210 LiDAR, la sensación es que este tipo de soluciones no solo han llegado para quedarse, sino que pueden cambiar por completo la forma en la que entendemos estas tareas.
Desde el primer momento destaca lo fácil que es ponerlo en marcha, basta con encender, actualizar el ‘software’ y, sin más dilación, gracias a su mapeo inteligente, el robot genera automáticamente el plano del jardín y empieza a funcionar, haciendo que la experiencia sea realmente cómoda y accesible.
Una de sus grandes ventajas es que elimina la necesidad de cables perimetrales o instalaciones complejas. Este enfoque simplifica enormemente la configuración inicial y permite empezar a utilizarlo prácticamente nada más sacarlo de la caja.
TECNOLOGÍA DE NAVEGACIÓN DE ÚLTIMA GENERACIÓN
La navegación se apoya en tecnología LiDAR de última generación, con un sistema de escaneo 3D capaz de procesar aproximadamente 200.000 puntos por segundo, generando un mapa muy detallado del jardín con prácticamente ningún punto ciego. Este nivel de precisión le permite reaccionar más rápido y moverse con gran estabilidad incluso en entornos complejos.
A esto se suma un sistema avanzado de detección de obstáculos que mejora tanto la seguridad como la fluidez del movimiento dentro del jardín, adaptando su recorrido de forma inteligente en función del entorno. Este modelo que hemos probado es capaz de cubrir hasta 1.000 metros cuadrados, por lo que en la superficie en la que le hemos puesto a prueba (algo más de 100 metros cuadrados) se movía a la perfección y en poco más de una hora completaba todo el proceso.
En concreto, en lo que respecta al rendimiento, ofrece una capacidad de corte de 156 metros cuadrados por hora, con una altura regulable entre 2 y 7 centímetros, lo que permite ajustar el resultado según el tipo de césped o el acabado deseado (un nivel de personalización muy alto). Además, cuenta con una autonomía de hasta 75 minutos por carga completa, cubriendo superficies amplias de forma eficiente.
Otro punto importante es su capacidad para adaptarse al terreno. El Navimow i210 LiDAR es capaz de trabajar con soltura en pendientes, ya que puede subir y girar en inclinaciones de hasta 45 grados, lo que le permite desenvolverse con confianza incluso en jardines con desniveles.
SUS PUNTOS FUERTES: SILENCIOSO Y RESISTENTE
En el uso diario, uno de los aspectos más destacados es su funcionamiento silencioso. Con solo 59 dB, el sistema Whisper-Quiet permite que trabaje sin generar molestias, algo especialmente útil si se programa para funcionar de forma frecuente o en horarios en los que el ruido puede ser un problema.
También hemos comprobado su buena adaptación a condiciones climáticas exigentes, aunque aún no hemos llegado al verano de Madrid. Según datos de la compañía, el dispositivo está diseñado para operar y almacenarse en un rango de temperaturas de 20°C bajo cero a 50°C sin pérdida de rendimiento, lo que -a priori- le debería permitir soportar sin problema los meses más extremos.
Otro de sus puntos fuertes es la personalización. A través de la ‘app’ es posible definir zonas de trabajo, ajustar parámetros y adaptar el comportamiento del robot a distintas áreas del jardín. Además, es compatible con Amazon Alexa y Google Home, lo que facilita su integración en rutinas domóticas y automatización del hogar.
Durante las pruebas también lo hemos utilizado con su garaje, donde el robot puede permanecer a la intemperie mientras se carga. Este accesorio no solo protege el equipo, sino que además aporta un toque estético que encaja bien en el conjunto del jardín, donde un buen diseño es clave para no desentonar.
Como punto a tener en cuenta, aunque no es necesariamente algo negativo, ajustar con total precisión algunos bordes puede requerir algo más de tiempo, especialmente en zonas complejas como perímetros muy definidos o alrededor de elementos como una piscina. Aunque el sistema se aproxima bastante, no siempre alcanza todos los extremos con exactitud absoluta, algo que incluso se agradece porque cuando ves al robot trabajando de forma autónoma y dirigiéndose hacia la piscina se te para el corazón por momentos.
También conviene tener en cuenta una diferencia importante frente a los cortacéspedes tradicionales: estos robots no incorporan un depósito para recoger el césped cortado. En su lugar, funcionan mediante cortes frecuentes y muy finos, lo que hace que los restos sean prácticamente imperceptibles y se integren de forma natural en el propio jardín. En la práctica, esto significa que la mayor parte del césped cortado se dispersa con el viento o queda sobre el terreno, actuando incluso como aporte orgánico. Eso sí, en zonas concretas -como cerca de una piscina- puede acumularse una pequeña cantidad, que se puede retirar fácilmente con una sopladora si se busca un acabado más limpio.
Por último, habrá que ver cómo responde la batería a largo plazo. Cuenta con una garantía de dos años, pero su ciclo de vida puede verse afectado si el equipo permanece constantemente expuesto a la intemperie. En cuanto al precio, se sitúa en un nivel elevado (en torno a los 1.200 euros) frente a los cortacéspedes tradicionales, lo que puede no encajar con todos los perfiles; sin embargo, su nivel de automatización, tecnología y comodidad de uso reflejan claramente la evolución de esta categoría y ayudan a justificar la inversión.
CL24
