La Reina Letizia deslumbra con vestido rosa empolvado y pendientes vintage en su cita con la Primera Dama de Portugal
MADRID, 20 Abr. –
Después de un fin de semana de lo más intenso en el que ha presidido la final de la Copa del Rey de fútbol en Sevilla entre el Atlético de Madrid y la Real Sociedad, y ha viajado en solitario a Dinamarca para asistir a la Confirmación de los hijos mellizos de los Reyes Federico y Mary, el Príncipe Vincent -del que es padrino- y la Princesa Josephine, en la Capilla del Palacio de Fredensborg, el Rey Felipe VI ha protagonizado su primera aparición de la semana en esta ocasión en compañía de la Reina Letizia.

Sus Majestades han recibido con honores este lunes en el Palacio Real al presidente de la República portuguesa, António José Seguro, y a su esposa, Margarida Maldonado, en el primer viaje oficial al extranjero del mandatario luso tras su elección el pasado 8 de febrero de 2026, que ha escogido España para reforzar los lazos bilaterales entre ambos países, que ya quedaron de manifiesto con su antecesor en el puesto, Marcelo Rebelo de Sousa.
Semanas después de que Don Felipe asistiese a la toma de posesión del nuevo Jefe del Estado portugués en la Asamblea de la República en el Palacio de São Bento en Lisboa, ambos se han reencontrado en una reunión con representantes de ambas delegaciones, a la que posteriormente se han sumado Doña Letizia y la Primera Dama portuguesa en un almuerzo solemne para dar la bienvenida a sus invitados.

Una cita en la que la Reina ha recurrido a uno de sus colores favoritos para las grandes ocasiones, el rosa empolvado. Deslumbrante en su primera toma de contacto con Margarida Maldonado, la madre de la Princesa Leonor se ha convertido en la clara ganadora de su duelo de elegancia -y eso que la lusa ha estado a la altura de la ocasión con un favorecedor vestido en color aguamarina- con un diseño de estreno sencillamente perfecto.

Un vestido midi con cuello envolvente, manga francesa con puño redondeado, silueta entallada y corte ligeramente evasé en la falda, en un delicado rosa bebé -un tono que le favorece especialmente-, que ha combinado con zapatos nuevos destalonados con tacón kitten y detalle de lazo en el empeine, y unos preciosos pendientes vintage de nácar en forma de flor de la joyería Yanes que ya le habíamos visto en otras ocasiones.

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