15 abril 2026

El Teatro Real se transforma en circo para recibir la ópera ‘La novia vendida’ entre risas y aplausos

El Teatro Real se transforma en circo para recibir la ópera 'La novia vendida' entre risas y aplausos
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MADRID 14 Abr. Diario Dia –

El público del Teatro Real ha recibido este martes entre risas y aplausos la ópera cómica ‘La novia vendida’, del compositor checo Bedrich Smetana (1824-1864), que se ha estrenado este martes 14 de abril.

El montaje, que ha vuelto esta noche al Real por primera vez en 102 años –después de la presentación en su escenario, en 1924– ha recibido la calurosa acogida del público que, al término de la ópera, ha dedicado al elenco seis minutos de aplausos, acompañados de vítores y «bravos», especialmente sonoros para la soprano Svetlana Aksenova, que ha encarnado a la protagonista, Marenka, para el tenor Pavel Cernoch (Jeník) y para Mikeldi Atxalandabaso (Vasek).

Al estreno han asistido, según fuentes del Teatro Real, el secretario de Estado de Asuntos Exteriores y Globales, Diego Martínez Belío; la patrona del Teatro Real, Elena Salgado; el presidente de la Asamblea de Madrid, Enrique Ossorio Crespo; la presidenta del Tribunal de Cuentas, Enriqueta Chicano; el embajador de Japón en España, Hiroshi Yamauchi, el exministro de Educación Íñigo Méndez de Vigo; y el presidente de Agencias, Asís Martín de Cabiedes, entre otras autoridades.

‘La novia vendida’, con libreto de Karel Sabina, es una producción inédita del Teatro Real en colaboración con la Opéra National de Lyon, Oper Köln (Alemania) y Théatre Royal de La Monnaie (Bruselas), teatros por los que pasará el montaje tras las 10 funciones en el madrileño, donde se podrá ver hasta el próximo 30 de abril.

Durante el primer y segundo acto, una amalgama de muebles suspendidos en medio del escenario, con sillas descendiendo al antojo de los intérpretes, introduce a los espectadores en la trama: la historia de la joven Marenka y de Jeník, que vende a su novia por 300 florines tras ser presionado por un casamentero.

El trasfondo de la obra aborda un problema de la Checoslovaquia de la época, el de los hijos primogénitos de los campesinos checos que perdían a su mujer, muchas veces durante el parto. Si su padre se volvía a casar, se encontraban frecuentemente con que la nueva esposa intentaba apartarlos del medio para garantizar a su propio hijo, cuando nacía, el lugar más destacado en la familia y en la herencia.

Tal y como explica el director artístico del Teatro Real, Joan Matabosch, «todo el enredo está explicado en clave humorística y logra así destensar el trasfondo de una denuncia que no tiene nada de amable, de manera que lo ‘cómico’ cumple la función, como en las comedias clásicas, de denunciar y ridiculizar los defectos humanos».

De hecho, las risas han aflorado durante el tercer acto, cuando el escenario del Real se ha transformado en circo y el público ha podido asistir a un espectáculo con «oso» incluido.

Todo ello, acompañado de la música, a cargo del director musical del Teatro Real, Gustavo Gimeno, con saltos de la danza a la polka y arias de gran belleza.

«Muy influenciada por el folclore checo en la época, se tildaba a Smetana de no ser lo suficientemente checo. Curiosamente con esta ópera se esforzó en hacer una comedia y se esforzó en hacer música, una ópera checa de verdad (…) Lógicamente influenciada por el folclore checo», explicó Gimeno en la rueda de prensa de presentación.

También destaca la dirección de escena y vestuario de Laurent Pelly inspirados en los dibujos animados checos de los años 40 a 60, en los que los personajes, como muñecos, se mueven en un espacio simbólico concebido por Caroline Ginet –con diseño de luces de Urs Schönebaum–, que evoca la fantasía de un cuento.

CL11