6 abril 2026
A los expulsados ​​de lago de Cachemira, ahora les llaman a retornar y salvarlo
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SRINAGAR, India – Durante las últimas semanas, los residentes de los alrededores del lago Dal, en la Cachemira india, han presenciado un fenómeno inusual: la acumulación de lodo verdoso en sus aguas, antes cristalinas. Las fotos que circularon ampliamente en las redes sociales provocaron una gran indignación pública.

Algunos ciudadanos y ambientalistas advirtieron que esta transformación refleja la grave contaminación por aguas residuales en este lago del Himalaya, ubicado en el corazón de Srinagar, la capital de verano de Cachemira, una región del norte de India, compartida con Pakistán.

El lago Dal es un complejo ecosistema de humedales que abarca aproximadamente 18 kilómetros cuadrados y que sustenta la pesca, la vegetación acuática y miles de medios de subsistencia vinculados al turismo y la agricultura lacustre.

Sin embargo, los funcionarios que administran el lago pidieron calma y afirmaron que la repentina decoloración probablemente se deba a la falta de lluvias y a las temperaturas inusuales para la época del año en Cachemira, aunque no negaron el problema de la contaminación ni la riqueza de nutrientes del lago.

Muzamil Ahmad Rafiqui, ingeniero jefe de la Autoridad de Conservación y Gestión de Lagos de Cachemira (LCMA, en inglés), afirmó que el lago recibe nutrientes, pesticidas y otros contaminantes de las zonas aledañas a través de diversas fuentes debido a la actividad agrícola y otras actividades.

Sin embargo, Rafiqui añadió que la decoloración se debe principalmente a una reducción de más de 50 % en las precipitaciones y a las temperaturas constantemente superiores a lo normal durante semanas en esta época del año en Cachemira.

“Además, cuando el caudal de entrada de todos los canales que abastecen de agua al lago es extremadamente bajo y las compuertas de salida están cerradas para retener el agua, es natural que se produzcan cambios en el color del agua en un cuerpo de agua estancada”, explicó Rafiqui.

Expertos, estudios científicos y organismos de control oficiales han destacado décadas de contaminación, vertidos de aguas residuales y crecimiento urbano descontrolado que han degradado progresivamente este emblemático lago del Himalaya de Cachemira.

Un informe del Comité de Control de la Contaminación de Cachemira (PCC, en inglés) para el Tribunal Verde Nacional en respuesta a las directrices de este último y otros informes de los últimos años confirmaron el «vertido incesante de aguas residuales sin tratar» al lago Dal en «violación de las normas medioambientales».

De la exclusión a la participación

A principios de este año, el gobierno del estado de Jammu y Cachemira, en un giro radical de su política, archivó un proyecto de restauración del lago Dal, valorado en el equivalente a 4,5 millones de dólares, que había comenzado a implementarse hacía casi dos décadas pero que apenas había avanzado.

El proyecto tenía como objetivo reubicar a cerca de 9000 familias que vivían cerca del lago Dal en las afueras de la ciudad, pero solo logró reubicar a 1808 familias en 17 años.

El proyecto, aprobado en 2009, se centraba en reubicar a miles de familias que vivían dentro del lago en nuevas colonias construidas en las afueras de Srinagar, ya que las autoridades consideraban que los asentamientos humanos dentro del lago eran una importante fuente de contaminación e invasión de terrenos.

Ahora el gobierno ha abandonado por completo la estrategia de reubicación. En su lugar, las autoridades promueven un modelo de conservación in situ que reconoce a los habitantes del lago como parte del ecosistema, en lugar de obstáculos para la restauración.

El nuevo enfoque propone desarrollar “ecoaldeas” dentro de los asentamientos del lago, instalar sistemas de alcantarillado, tratar los desagües y mejorar la circulación del agua mediante el dragado y la restauración de canales.

“Es un cambio de filosofía sorprendente. Las mismas comunidades a las que antes se culpaba del deterioro del lago ahora son vistas como potenciales guardianes”, afirmó Raja Muzaffar Bhat, un destacado activista ambiental y social radicado en Srinagar,

Bhat frecuentemente presenta peticiones ante el Tribunal Nacional Verde de la India contra la administración local por “no implementar las normas y regulaciones de seguridad ambiental” disponibles en el marco regulatorio más amplio de la India para la protección del medio ambiente.

El éxito de la nueva estrategia de conservación, según el especialista, podría depender de si combina la participación comunitaria con una gobernanza ambiental más sólida.

Iftikhar Drabu, ingeniero sénior especializado en ingeniería hidráulica, advirtió que, sin una infraestructura de alcantarillado más robusta, una regulación estricta del turismo y un monitoreo efectivo de los desagües, la participación comunitaria por sí sola no bastará para restaurar el lago.

“Nada funcionará de forma aislada. Se necesita un enfoque integral para conservar el lago”, afirmó.

“Sabemos cómo proteger el lago”

Para muchas familias reubicadas, el cambio de política ha reabierto interrogantes dolorosos.

En Rakh-e-Arath, una colonia de rehabilitación en las afueras de Srinagar construida para los residentes desplazados del lago, Mohammad Ashraf, residente cuya familia fue reubicada hace 10 años, comentó: “Nos dijeron que nuestra presencia estaba destruyendo el lago. Confiamos en el gobierno y nos mudamos aquí”.

Añadió que la vida lejos del agua, durante todos estos años, ha sido difícil.

“Perdimos el tiempo y arruinamos nuestros medios de subsistencia”, afirmó. “Solo conocemos el lago porque nacimos allí y pasamos nuestra infancia y juventud a sus orillas. Pescar, cultivar hortalizas en huertos flotantes y llevar turistas en pequeñas barcas son nuestras actividades habituales”, explicó Ashraf a IPS.

Si el gobierno ahora dice que se necesita gente para proteger el lago, dijo, “lo celebro y espero que nos permitan regresar al lago”. Otras familias reubicadas, con las que habló IPS, expresaron sentimientos similares.

Las comunidades que viven a orillas del lago se han encargado históricamente del mantenimiento de sus canales, la recolección de maleza y el monitoreo de los cambios en las condiciones del agua. Integrarlas en los esfuerzos de restauración, dicen, podría ayudar a controlar la contaminación y conservar el lago.

“Siempre hemos instado al gobierno a que nos dé la responsabilidad de conservar el lago. Nosotros somos quienes conocemos el lago, no quienes ocupan cargos gubernamentales”, dijo Akram Guru, un barquero en el lago de shikaras, las tradicionales embarcaciones de madera, lígeras y estrechas, típicas de Cachemira.

“Durante décadas nos han tachado de destructores del lago. Ahora dicen que el lago necesita a su gente”, dijo sonriendo. “Espero que el cambio en el enfoque del gobierno finalmente facilite nuestra contribución a la protección del lago”, manifestó.

T: MLM / ED: EG

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