4 abril 2026

El Papa León XIV clama contra la guerra y el abuso de poder en su primer Via Crucis

El Papa León XIV clama contra la guerra y el abuso de poder en su primer Via Crucis
Compartir esto:

MADRID 3 Abr. (Agencias) –

León XIV ha presidido este Viernes Santo el primer Via Crucis en el Coliseo de Roma de su pontificado con un acento contra la guerra y el abuso de poder en su primera Semana Santa como Papa.

Ante miles de fieles congregados ante el Anfiteatro Flavio para seguir el rito que recuerda el camino de Jesús hacia el Gólgota a lo largo de 14 estaciones, León XIV ha portado la cruz durante todo el recorrido, convirtiéndose en el primer Papa en hacerlo después de Juan Pablo II.

«No es un recorrido en medio de gente devota y silenciosa. Como en tiempos de Jesús, nos encontramos caminando en un ambiente caótico, alborotado y bullicioso, entre personas que comparten la fe en Él, pero también entre otros que se burlan e insultan. Así es la vida de todos los días», ha expresado el Pontífice al inicio de la celebración.

Las meditaciones han sido encargadas por el Papa al franciscano Francesco Patton, que fue custodio de Tierra Santa entre 2016 y 2025 y ya desde la primera estación, dedicada a la condena de Jesús a muerte, los textos han interpelado directamente a quienes ejercen el poder.

«El poder de comenzar una guerra o de terminarla; el poder de educar a la violencia o a la paz; el poder de alimentar el deseo de venganza o el de reconciliación; el poder de usar la economía para oprimir los pueblos o para liberarlos de la miseria», expresan las meditaciones, en las que también se ha advertido que toda autoridad «deberá responder ante Dios por el propio modo de ejercitar el poder recibido».

La celebración ha arrancado además con lecturas en las que se ha subrayado que la fe «debe encarnarse en el mundo real» y en cada estación se ha rezado el Padre Nuestro en latín mientras el Pontífice sostenía la cruz.

VER A CRISTO «EN CADA PERSONA CUYA DIGNIDAD ES PISOTEADA»

Las meditaciones han puesto el acento en los más vulnerables, con referencias a presos, migrantes, víctimas de la violencia, mujeres explotadas y niños. La Santa Sede ha recordado que «reconocer el rostro de Cristo implica también verlo en toda persona cuya dignidad es pisoteada». Los textos han abordado la dignidad humana, la pobreza y la indiferencia social, y han señalado que «la fe, la esperanza y la caridad deben encarnarse en el mundo real, donde el creyente es continuamente desafiado».

En la estación dedicada al despojo de las vestiduras de Jesús, los textos han denunciado el comportamiento de «los regímenes autoritarios, cuando obligan a los prisioneros a permanecer semidesnudos en una celda vacía» y el de «los torturadores que no se limitan a quitar las vestiduras, sino que arrancan también la piel y la carne».

La celebración ha destacado asimismo el papel de las mujeres en el «acompañamiento del sufrimiento humano». Las meditaciones han indicado que «donde hay un sufrimiento o necesidad, allí están las mujeres: en los hospitales y en las casas de ancianos, en las comunidades terapéuticas y de acogida, en las casas hogar con los menores más frágiles, en los lugares más remotos de la misión para abrir escuelas y centros de salud, y en las zonas de guerra y conflicto para socorrer a los heridos y consolar a los supervivientes».

Además, se ha añadido que las mujeres «desde hace siglos lloran por ellas y por sus hijos; detenidos y encarcelados durante una manifestación, deportados por políticas carentes de compasión, naufragados en desesperados viajes de esperanza, aniquilados en zonas de guerra».

MARCADA POR EL RECUERDO DEL PAPA FRANCISCO

El Via Crucis ha tenido lugar dos semanas antes del primer aniversario de la muerte del Papa Francisco, fallecido el pasado 21 de abril de 2025, justo el día después del Domingo de Pascua, por lo que esta Semana Santa está marcada por el recuerdo del anterior Pontífice.

Aunque estuvo ausente de las celebraciones del Triduo Pascual, debido a su convalecencia por una neumonía que le mantuvo hospitalizado durante más de un mes, Bergoglio sí redactó las homilías y las meditaciones del Via Crucis, y visitó la cárcel Regina Coeli en Roma el Jueves Santo donde mantuvo un encuentro con 70 reclusos.

En 2013, cuando fue elegido Pontífice, Francisco instauró la tradición de acudir el Jueves Santo a una cárcel para lavar los pies de varios reclusos.

«Me gusta hacer cada año lo que hizo Jesús el Jueves Santo, el lavatorio de los pies, en la cárcel. Este año no puedo, pero sí puedo y quiero estar cerca de ustedes. Rezo por ustedes y sus familias», señaló Francisco el 17 de abril de 2025 tras un breve saludo de la directora de la Penitenciaría, Claudia Clementi.

El Domingo de Pascua, el Papa Francisco, sin cánulas nasales, saludó y dirigió su bendición a todos. «Que el Señor nos bendiga a todos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo», pronunció, tras la lectura del mensaje de Pascua.

En este mensaje, que fue leído por el maestro de Ceremonias Pontificias, Diego Ravelli, pidió el cese del fuego en Gaza, la liberación de los rehenes y apeló al «desarme» de los países para conseguir un mundo sin guerras.

«La paz no es posible sin un verdadero desarme. La exigencia que cada pueblo tiene de proveer a su propia defensa no puede transformarse en una carrera general al rearme. La luz de la Pascua nos invita a derribar las barreras que crean divisiones y están cargadas de consecuencias políticas y económicas», señaló.

CL11