Los viajes de negocios se consolidan como inversión crítica para el crecimiento empresarial en 2026
MADRID 1 Abr. (Agencias) –
Las empresas españolas han decidido blindar sus presupuestos de expansión frente a la inestabilidad internacional, elevando la inversión en viajes de negocios por encima del 5% para el ejercicio 2026.
Según los datos del II Business Travel Monitor de AEGVE, el gasto medio anual en viajes corporativos se sitúa ya en el entorno de los 150.000 euros por compañía, consolidando esta partida como una inversión crítica para el crecimiento en lugar de un coste operativo a recortar.
Este incremento presupuestario se produce en un contexto donde las compañías anticipan un ritmo de crecimiento propio de entre el 4% y el 5%, una cifra que supera las previsiones de la economía española, situadas entre el 2% y el 3%.
De hecho, casi la mitad de las organizaciones consultadas confirma su disposición a aumentar el capital destinado a desplazamientos, entendiendo que la movilidad internacional es la herramienta directa para la generación de nuevo negocio y la apertura de mercados en un entorno geopolítico tensionado.
Sin embargo, este mayor flujo de caja hacia los viajes de negocios viene acompañado de una exigencia de eficiencia sin precedentes debido a la inflación en el transporte y la volatilidad de los precios.
Las corporaciones están abandonando los modelos de gasto disperso para priorizar viajes estratégicos con un retorno de inversión (ROI) claro. El objetivo actual no es viajar menos, sino maximizar el impacto de cada euro invertido, alineando cada movimiento con los objetivos de negocio y optimizando los recursos disponibles.
UN 42% NO UTILIZA LA IA.
A pesar de la fuerte inversión, el sector advierte de que la fragmentación tecnológica sigue drenando recursos financieros. Más del 50% de las empresas todavía adquiere tecnología de forma aislada y un 42% no ha incorporado inteligencia artificial en su operativa, lo que genera costes ocultos e ineficiencias difíciles de cuantificar.
Esta falta de integración se percibe ahora como un riesgo financiero que las compañías buscan mitigar mediante procesos de gestión centralizados y digitalizados.
A la rentabilidad económica se ha sumado la seguridad como una variable de coste innegociable. La trazabilidad del empleado y la protección ante incidencias internacionales han pasado a ser requisitos básicos de gestión.
Para las empresas, la centralización de la información ya no es solo una medida de control de gastos, sino una garantía de protección del capital humano en un entorno global inestable.
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