Lo que está revelando el páncreas graso en niños con obesidad: la señal oculta de más riesgo cardiometabólico
MADRID, 1 Abr. Agencias –
En 2020, se estima que 25 millones de niños y 35 millones de adolescentes vivían con síndrome metabólico en todo el mundo, un conjunto de los factores de riesgo más peligrosos para las enfermedades cardiovasculares y la diabetes tipo 2, que incluyen obesidad abdominal, colesterol alto, presión arterial alta y glucosa plasmática en ayunas elevada.
POR QUÉ EL PÁNCREAS GRASO IMPORTA EN LA OBESIDAD INFANTIL
En la obesidad, el tejido adiposo se expande y puede acumularse en otros órganos, como el páncreas, el músculo esquelético y el hígado. En adultos, los niveles elevados de grasa pancreática se asocian fuertemente con problemas de salud graves, como el síndrome metabólico, la diabetes tipo 2 y la hipertensión arterial. Sin embargo, la evidencia sobre esta asociación con la salud cardiometabólica en niños y adolescentes con obesidad es limitada.
Para investigar estas lagunas de conocimiento, investigadores daneses se propusieron cuantificar el contenido de grasa pancreática en niños y adolescentes con obesidad y evaluar su asociación con la deposición de grasa general y local, así como con otros factores de riesgo cardiometabólico, como la circunferencia de la cintura y la cadera, la glucosa plasmática en ayunas, las lipoproteínas de baja y alta densidad (LDL y HDL) y el colesterol total, la función hepática, la resistencia a la insulina y la presión arterial sistólica y diastólica.
Un mayor contenido de grasa en el páncreas de niños y adolescentes con obesidad se asocia con un mayor nivel de factores de riesgo cardíacos y metabólicos, incluyendo un índice de masa corporal (IMC) superior al promedio, presión arterial diastólica elevada, mayores niveles de grasa abdominal y hepática, y resistencia a la insulina, según una nueva investigación dirigida por médicos e investigadores de la Clínica de Obesidad Infantil del Centro para el Control de la Obesidad del Hospital Universitario de Holbæk en Dinamarca.
El estudio, presentado en el Congreso Europeo sobre Obesidad (ECO) de este año en Estambul, Turquía (12-15 de mayo), es uno de los primeros en explorar el papel del páncreas graso en la salud cardiometabólica de los jóvenes.
«Nuestro estudio subraya la necesidad de tomar mucho más en serio el contenido de grasa pancreática en los jóvenes, ya que probablemente esté relacionado con el desarrollo de una serie de riesgos importantes para la salud cardíaca y metabólica, lo que lo convierte en un área crítica para la detección temprana y el manejo de la obesidad», declara el autor principal, el consultor jefe Jens-Christian Holm del Hospital Universitario Holbæk de Copenhague en Dinamarca.
ASÍ MIDIERON LA GRASA EN EL PÁNCREAS DE CASI 300 JÓVENES
Para el estudio, los investigadores utilizaron una técnica de imagen médica segura y no invasiva conocida como espectroscopia de resonancia magnética para medir la cantidad de grasa en el páncreas, el hígado y el abdomen de 283 jóvenes (de 7 a 19 años; 49% mujeres) derivados para tratamiento de obesidad a la Clínica de Obesidad Infantil del Centro de Gestión del Hospital Universitario de Holbæk, durante su primera visita entre febrero de 2020 y septiembre de 2025.
Todos los participantes también se sometieron a mediciones físicas (por ejemplo, altura, peso, presión arterial) y a evaluaciones clínicas exhaustivas.
En su análisis, los investigadores controlaron la edad y el sexo para descartar la influencia de esos factores. De esta forma, se reveló que, en jóvenes con obesidad severa, los niveles más altos de grasa pancreática se asociaban con un IMC, una relación cintura-estatura, una presión arterial diastólica, un contenido de grasa hepática y visceral, y niveles de péptido C (un marcador de resistencia a la insulina) superiores a la media; todos ellos factores clave para aumentar los riesgos para la salud relacionados con el metabolismo cardiometabólico.
Por el contrario, el estudio no corroboró las asociaciones entre el porcentaje de grasa pancreática y la presión arterial sistólica, la insulina en ayunas y el HOMA-IR (medidas de resistencia a la insulina), la glucosa en ayunas, la alanina aminotransferasa (ALT, un marcador de la función hepática) o el colesterol LDL, HDL o total.
«Estos son resultados preliminares, pero medir el contenido de grasa pancreática podría ser valioso para identificar a los niños y adolescentes con mayor probabilidad de desarrollar riesgos cardiometabólicos y, por lo tanto, que necesitan un tratamiento más intensivo. El siguiente paso es determinar si reducir la cantidad de grasa en el páncreas también disminuye el riesgo cardiometabólico«, indica el doctor Holm.
Los autores reconocen varias limitaciones del estudio, entre ellas su diseño transversal, que impide establecer relaciones causales, y la posible presencia de factores de confusión y errores de causalidad inversa. Asimismo, señalan que el estudio se centra principalmente en niños y adolescentes caucásicos europeos, lo que dificulta la generalización de los resultados a otras etnias. Un estudio más amplio sobre el manejo de la obesidad podría confirmar y ampliar los resultados.
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