28 marzo 2026

¿Usas desodorante o polvos de talco, pero tus zapatos huelen mal? Por qué sucede y cómo se puede evitar

¿Usas desodorante o polvos de talco, pero tus zapatos huelen mal? Por qué sucede y cómo se puede evitar
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MADRID 27 Mar Diario Dia

Una de las batallas con los zapatos que se tiene en cualquier época del año es el olor. Sin embargo, con el aumento de las temperaturas, esta preocupación se vuelve más prevalente, ya que el tipo de calcetines y el calzado cambian.

Esta transición también conlleva una frustración central: el día en el que no se usan polvos de talco o desodorante para los pies, los zapatos tienen un olor desagradable. La explicación y la solución a este problema están en la química y se puede evitar por completo el uso de estos productos, manteniendo un buen olor en el calzado.

POR QUÉ HUELEN MAL LOS ZAPATOS

Utilizar polvos de talco o desodorante para los pies puede ser un hábito costoso e incómodo, especialmente si un día se olvida aplicarlos. Los zapatos de repente huelen mal, obligando a que se usen estos productos de forma constante para evitar estos efectos. Sin embargo, pueden ser estos mismos productos los que están generando ese olor desagradable.

El ingeniero químico Diego Fernández, conocido en redes como Renovando con ideas, explica que el uso repetitivo de estos productos, o de cualquier producto antibacteriano, alteran la microbiota natural de la piel y su equilibrio.

¿Qué es la microbiota? Es una serie de bacterias beneficiosas que protegen la piel de infecciones y hongos

Por ello, si un día no se utiliza uno de estos productos, el sudor que se genera en los pies se convierte en un potenciador de bacterias y hongos en los zapatos. Fernández señala que estas bacterias reaccionan con el sudor y «se multiplican sin control», ya que la microbiota natural de la piel ya no puede actuar como protección.

CÓMO EVITAR MALOS OLORES DE LOS PIES

En lugar de depender de productos para evitar olores desagradables, el ingeniero químico detalla una serie de pasos para que los pies estén limpios, se proteja la microbiota de la piel y se eviten los malos olores.

Lo primero es un buen lavado de pies con agua y jabón a diario, seguido por un secado en profundidad, prestando especial atención al espacio entre los dedos. Después, se debe cuidar de los zapatos para evitar la acumulación de bacterias.

Fernández recomienda utilizar ácido bórico en el interior del calzado para eliminar bacterias, especialmente en el caso de que el interior se haya humedecido o haya acumulado mucho sudor. Este químico funciona como un antiséptico y puede ayudar a reducir la humedad de los zapatos, dificultando la proliferación de bacterias y hongos.

Se espolvorea una cucharadita en el interior del zapato, agitándolo para que se distribuya por el interior y dejando que actúe durante varias horas. Después, se debe sacudir para eliminar residuos antes del uso del calzado.

 

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