Menos variedad, más kilos perdidos: la ciencia que cuestiona el consejo clásico de “comer de todo” para adelgazar
MADRID, 27 Mar. –
Quien haya intentado perder peso sabe que no siempre falla la fuerza de voluntad, sino el caos del día a día: comidas improvisadas, planes cambiados y una oferta infinita de opciones poco saludables.
En medio de ese ruido, la idea de seguir una dieta perfecta, variada y siempre creativa puede convertirse en otra fuente de estrés. Un nuevo trabajo se fija precisamente en lo contrario: en esos hábitos sencillos y repetibles que muchas veces pasan desapercibidos.
¿Y SI LA CLAVE PARA PERDER PESO NO FUERA ‘COMER DE TODO’?
Una investigación publicada por la Asociación Americana de Psicología señala que mantener una dieta equilibrada y consumir una cantidad constante de calorías al día puede ayudar a perder más peso.
El estudio, publicado en la revista ‘Health Psychology’, descubrió que los adultos que seguían patrones de alimentación más rutinarios, como repetir las mismas comidas y mantener una ingesta calórica constante a lo largo del tiempo, perdieron más peso durante un programa conductual de pérdida de peso de 12 semanas que aquellos que seguían una dieta más variada.
«Mantener una dieta saludable en el entorno alimentario actual requiere un esfuerzo constante y autocontrol. Crear rutinas en torno a la alimentación puede reducir esa carga y hacer que las elecciones saludables se sientan más automáticas», aporta la autora principal, Charlotte Hagerman, doctora del Instituto de Investigación de Oregón.
Los investigadores analizaron registros detallados y en tiempo real de la ingesta de alimentos de 112 adultos con sobrepeso u obesidad que participaban en un programa estructurado de pérdida de peso basado en la modificación de conductas. Se les pidió a los participantes que registraran todo lo que comían a diario mediante una aplicación móvil, además de pesarse diariamente con una báscula inalámbrica.
Para garantizar que los datos reflejaran hábitos consistentes, los investigadores se centraron en las primeras 12 semanas del programa, periodo en el que los participantes suelen estar más comprometidos y ser más precisos al registrar su ingesta de alimentos.
Los investigadores midieron el grado de rutina en la dieta de cada persona de dos maneras. Primero, analizaron la estabilidad calórica, es decir, cuánto fluctuaba la ingesta calórica diaria de una persona de un día a otro y entre los días laborables y los fines de semana. En segundo lugar, examinaron la repetición de la dieta, registrando con qué frecuencia los participantes consumían las mismas comidas y refrigerios a lo largo del tiempo, en lugar de elegir constantemente alimentos nuevos.
LO QUE REVELÓ LA APP: MENOS IMPROVISACIÓN, MÁS KILOS PERDIDOS
En definitiva, quienes consumían muchos de los mismos alimentos en lugar de una dieta variada perdieron un promedio del 5,9% de su peso corporal, frente al 4,3% de quienes tenían dietas más variadas. El estudio también reveló que una mayor consistencia en el aporte calórico diario se asociaba a mejores resultados. Por cada aumento de 100 calorías en la fluctuación diaria, la pérdida de peso disminuyó aproximadamente un 0,6% durante el periodo de estudio.
Los resultados sugieren que simplificar las opciones alimentarias, como crear una rotación de comidas habituales y mantener una ingesta calórica constante, puede ayudar a las personas a desarrollar hábitos sostenibles en un entorno alimentario complejo. Sin embargo, los investigadores advierten que el estudio muestra una correlación, no una relación de causa y efecto, y que factores como la motivación o la autodisciplina también pueden influir.
Los autores también reconocen que investigaciones previas han vinculado la variedad en la dieta con un mejor estado de salud. Sin embargo, estos estudios se han centrado principalmente en la variedad dentro de grupos de alimentos saludables, como frutas y verduras. «Si viviéramos en un entorno alimentario más saludable, podríamos alentar a las personas a consumir la mayor variedad posible en su dieta», expone Hagerman.
«Sin embargo, nuestro entorno alimentario actual es demasiado problemático. En cambio, las personas podrían beneficiarse más de una dieta más repetitiva que les ayude a tomar decisiones más saludables de forma constante, incluso si esto implica sacrificar cierta variedad nutricional».
Un hallazgo inesperado del estudio fue que los participantes que registraron un mayor consumo de calorías los fines de semana en comparación con los días laborables también perdieron más peso. Hagerman explicó que esto probablemente refleja hábitos de seguimiento más rigurosos, más que una mayor ingesta de alimentos, ya que las personas no suelen ser tan constantes con el seguimiento durante los fines de semana.
Sin embargo, según Hagerman, la conclusión es sencilla: cuando se trata de perder peso, la constancia puede ser más importante que la variedad.
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