González advierte de que «el riesgo político es mayor que nunca» con Estados Unidos «perdiendo» frente a China y Rusia
SEVILLA 26 Mar. Agencias –
El expresidente del Gobierno Felipe González ha asegurado este jueves en Sevilla que «el riesgo político es mayor que nunca» en su reflexión sobre el escenario que se vislumbra en el tablero internacional tras el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel a Irán.
Ha señalado a «dos ganadores», que serían China y Rusia, para confesar que «desgraciadamente», desde su perspectiva, «Estados Unidos está perdiendo», aunque no «las petroleras de Estados Unidos»
González se ha expresado en estos términos en el tramo final de su participación en un coloquio que ha tenido con el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, en la conferencia inaugural de un ciclo sobre el centenario del nacimiento de la Duquesa de Alba celebrado en la Fundación Cajasol y que ha moderado la presentadora del programa Espejo Público de Antena 3 Televisión, Susana Griso.
«Me gustaría tener tiempo de explicaros lo que va a pasar», ha afirmado González, alentado a ello desde la primera fila de asientos por uno de los hijos de la Duquesa de Alba presente en el acto, Cayetano, mientras Griso apuraba el final de la charla.
González, quien ha advertido sobre la invalidez de los parámetros económicos que antes se manejaban para decidir inversiones, ha querido ilustrar la incertidumbre del escenario preguntándose si para evaluar el ritmo diario de la bolsa, de la economía y del mundo hay que tener presente «el despertar de Trump» y si éste anuncia que «se ha acabado la guerra» o cuando afirma que «no sabe cuándo».
Ha calificado al presidente chino, Xi Jinping, como el «Mao (Tse Tung) de la actualidad», de quien ha afirmado que «ha depurado» el ejercicio para que no haya un solo militar que no sea suyo, y ha planteado que la diferencia en el ritmo de gobierno de Estados Unidos es que «Trump está acabando la mili ya» aun cuando sólo lleva un año de su segundo mandato, mientras que en el caso del presidente chino «no se le acaba la mili».
«Tiene para rato, como el ruso», en referencia a Vladimir Putin, como contraste entre los tiempos en las democracias occidentales y los regímenes políticos de China y Rusia.
Ha descrito la influencia que tiene el presidente de Israel, Benjamin Netanyahu, sobre Trump valiéndose de la metáfora que «casi siempre el perro mueve el rabo, pero hay veces que el rabo mueve al perro».
Ha apuntado que «Netanyahu sabe lo que quiere», al tiempo que ha apuntado «no» estar de acuerdo con lo que quiere, aun cuando en su ejercicio como presidente del Gobierno «reconoció» a Israel y «estableció relaciones con Israel».
«Y creo que la existencia de Israel no es discutible, pero creo que los palestinos tienen que tener un lugar», ha apostillado, antes de señalar que «el problema de los chíies tiene mil años» y que esta facción religiosa «son el 20% de la comunidad musulmana del mundo».
Ha afirmado que de la Guardia Revolucionaria iraní «se van a quedar un millón de combatientes», aunque ha avisado que «ya no tienen el favor del 80% de la población», antes de insistir en que siguen siendo «un millón de combatientes».
«Nos esperan malos tiempos», ha musitado González, quien de igual forma ha augurado que «sobreviviremos».
«RODALÍES NO ES UN PRIVILEGIO, ES UN DISPARATE»
Al margen de su papel de oráculo sobre la política internacional, otras de sus reflexiones durante su intervención han sido sobre cuestiones domésticas, despertadas cuando Susana Griso ha inquirido a Moreno y González sobre qué hubiera dicho la Duquesa de Alba sobre el secesionismo en Cataluña, momento en que González ha recordado que el referéndum de ratificación de la Constitución Española tuvo «mayor votación de apoyo, lo votó porcentualmente más gente que en mi tierra», en referencia a Andalucía.
Tras afirmar que «me callo mucho más de la cuenta», González ha considerado que «Rodalíes esta hecho un desastre» y por ello «tienen razón en quejarse centenares de miles catalanes todos los días parados».
«No hay manera de arreglar Rodalíes», ha seguido asegurando el expresidente, quien ha calificado de «disparate» situar este servicio de Cercanías como «un privilegio» cuando «es un lío espantoso que cada vez va peor».
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