Los Alba escenifican su unión arropando a Cayetano Martínez de Irujo en el último homenaje a la duquesa de Alba en Liria
MADRID, 25 Mar. –
En el marco del centenario de la duquesa de Alba, que se celebra el próximo 28 de marzo y en el que la familia Alba se ha volcado en rendirle un homenaje a la altura de su importancia en la historia reciente de España, Cayetano Martínez de Irujo ha presentado este martes en el madrileño palacio de Liria su último gran tributo a su madre, el libro ‘La última duquesa, un homenaje a Cayetana de Alba’.
Un relato íntimo y riguroso que permite conocer en profundidad la figura de Cayetana Fitz-James Stuart recorriendo su apasionante vida y descubriendo sus facetas de aristócrata, hija, esposa, madre, y abuela, y en el que el duque de Arjona ha contado con la colaboración de algunas de las personas que mejor la conocieron y más la quisieron, como sus hijos Carlos, Eugenia y Fernando Martínez de Irujo; su último marido Alfonso Díez; o sus nietos Cayetana Rivera -hija de Eugenia y Francisco Rivera– y Luis y Amina Martínez de Irujo, fruto de la relación de Cayetano y Genoveva Casanova.
Escenificando su unión, y demostrando que sus viejas rencillas han quedado atrás y están completamente olvidadas, el jinete ha estado arropado en este día tan especial por la mayoría de sus hermanos: Carlos, el actual duque de Alba; Alfonso, duque de Aliaga; Eugenia, duquesa de Montoro; y Fernando, marqués de San Vicente del Barco, siendo Jacobo Fitz-James Stuart, conde de Siruela, el único ausente en este cónclave familiar de los Alba al que tampoco faltó el viudo de doña Cayetana, Alfonso, la escritora Ana Fernández Pardo, o el académico Luis María Ansón, una de las personas que más trató a la duquesa.
Una presentación que se ha celebrado en la residencia familiar del palacio de Liria y en la que, muy emocionado, Cayetano recordó alguna de las anécdotas que vivieron junto a su madre, destacando que «esto es un homenaje a nuestra madre por parte de todos sus hijos, de todos mis hermanos, aunque al final se haya personalizado en mí», y reconociendo que aunque doña Cayetana «desempeñó mejor el papel de esposa y el de ‘emperatriz’ que el de madre, pero lo hizo lo mejor que pudo».
Nostálgico, el jinete ha revelado algunas de las travesuras que su hermano Fernando y él hacían de pequeños -como cuando viajaron a Londres para que la Reina Victoria Eugenia conociese a Eugenia, y tiraron huevos de Pascua a todas las familias reales europeas, por lo que tuvieron que pagar la cuenta del hotel- y, entre risas, confesó que su madre, muy estricta con ellos, cambió radicalmente con la llegada de sus nietos, con los que era «muy divertida» a los que «consentía» cosas inimaginables para sus hijos.
«Yo cuando entré un día y veo saltando en la cama a los tres (Tana, Luis y Amina) digo, ‘¿pero os habéis vuelto locos o qué?’ y me dice mi madre: ‘cállate y déjales tranquilo que tú eres un maltratador’. Y claro, nosotros no nos podíamos ni sentar en unas sillas que eran pues como estas, y allí de pie, y de repente vi aquello y es que no me lo podía creer» ha expresado desvelando el lado más tierno de la duquesa como abuela. «Toda esta diversión que ella no pudo tener en su infancia y que probablemente no fue tan permisiva con sus hijos como sí lo fue con sus tres últimos nietos» ha añadido.
Presumiendo de su unión familiar, Cayetano ha querido agradecer especialmente al duque de Alba «su apoyo absoluto de que estemos aquí en el palacio de Liria, de Fernando, de Eugenia, de Alfonso, que está un poquito más atrás, me hace mucha ilusión que hayas venido Alfonso, me hace mucha ilusión que tú hayas venido también». «Mi hermana Eugenia siempre ha sido la niña de los ojos de todos» ha confesado destacando a su única hermana y a la que hace unos días definía como «el motor» para mantener unida a la familia.
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