23 marzo 2026
Una de cada cuatro especies migratorias está amenazada y espera los frutos de planes de conservación 
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SAMARCANDA, Uzbekistán y SHRINGAR, India – La vida silvestre mundial enfrenta una crisis cada vez más profunda, ya que la última evaluación de las Naciones Unidas advierte que casi la mitad de las especies migratorias del mundo están disminuyendo debido a la actividad humana, la destrucción del hábitat y el cambio climático.

Esta advertencia se incluye en el informe provisional 2026 sobre el estado de las especies migratorias del mundo, que presenta hallazgos actualizados sobre las tendencias poblacionales, el estado de conservación y las amenazas emergentes que afectan a los animales que recorren grandes distancias a través de continentes y océanos.

Elaborado por el Centro Mundial de Monitoreo de la Conservación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA-CMCM) para la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMI), el informe ofrece una visión general de cómo las especies que dependen de la migración para sobrevivir se ven cada vez más presionadas en los ecosistemas.

Según el nuevo informe, «el riesgo de extinción de las especies incluidas en la CMI está aumentando», y los animales migratorios están expuestos a una combinación de amenazas a lo largo de sus rutas, incluyendo la pérdida de hábitat, la sobreexplotación, la contaminación y el cambio climático.

La evaluación muestra que casi una de cada cuatro especies migratorias incluidas en la Convención sobre las Especies Migratorias se encuentra actualmente amenazada a nivel mundial. Las evaluaciones actualizadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza revelan que el 24 % de estas especies se encuentran en categorías de amenaza como Vulnerable, En Peligro o En Peligro Crítico.

Una de las autoras principales del informe, Kelly Malsch, quien también es jefa de Conservación del PNUMA-CMCM, declaró a IPS  en una entrevista exclusiva que el informe sobre el Estado Mundial de las Especies Migratorias, publicado en 2024, fue la primera evaluación integral de la situación que enfrentan las especies migratorias.

Afirmó que el informe identificó la sobreexplotación y la pérdida, degradación y fragmentación del hábitat debido a la actividad humana como las dos mayores amenazas tanto para las especies incluidas en la Convención como para todas las especies migratorias. Estos factores principales se mantienen sin cambios desde la primera evaluación.

“Desde entonces, hemos constatado que 49 % de las poblaciones de especies migratorias conservadas por el tratado mundial de la ONU están disminuyendo (5 % o más en tan solo dos años, frente a 44 % en 2024), y 24 % de las especies se enfrentan a la extinción (2 % más, frente a 22 % en 2024)”, dijo Malsch.

Y añadió: “No sabemos con exactitud la rapidez con la que se producen estos cambios, ya que las tendencias solo se hacen evidentes cuando se actualiza la Lista Roja de la UICN para una especie en particular. Sin embargo, sabemos que las poblaciones de animales migratorios se están perdiendo a un ritmo alarmante y que es necesario hacer más para revertir la situación de estas increíbles especies, dados los cambios ocurridos en tan solo dos años”.

El informe también señala que 34 especies han pasado a una categoría de riesgo diferente desde la evaluación anterior. De estas, 26 especies han pasado a categorías más amenazadas, mientras que solo siete han mejorado su estado.

Muchas de las especies que se encuentran en mayor riesgo son aves playeras migratorias. Dieciocho especies de aves playeras han sido reclasificadas a categorías más amenazadas debido a la degradación del hábitat, los impactos del cambio climático y otras presiones humanas.

Los hallazgos resaltan la creciente vulnerabilidad de las especies que dependen de múltiples hábitats transfronterizos. Los animales migratorios a menudo dependen de zonas de reproducción, áreas de alimentación y hábitats de parada ubicados en diferentes países. Cualquier interrupción en estas rutas puede poner en peligro su supervivencia.

Kelly Malsch, autora principal del informe «El estado de las especies migratorias del mundo: Informe provisional 2026» y jefa Centro Mundial de Monitoreo de la Conservación del Pnuma. Imagen: CMCM

“Se necesitan medidas para mejorar la salud de la biodiversidad a nivel mundial”

El informe también presenta tendencias alarmantes en la disminución de las poblaciones. Casi la mitad de las especies migratorias evaluadas muestran ahora una tendencia decreciente en sus poblaciones.

Según el informe, “la proporción de especies incluidas en la lista de la CMS con una tendencia decreciente en sus poblaciones se sitúa ahora en 49 %, frente a 44 % registrado anteriormente”.

Los científicos advierten que este aumento refleja en parte la mejora de los datos de monitoreo, pero aun así indica una presión ecológica generalizada en los ecosistemas.

Estudios recientes citados en el informe confirman la disminución de las poblaciones de aves playeras migratorias, aves rapaces a lo largo de la ruta migratoria africano-euroasiática, peces de agua dulce, tiburones y rayas.

La extinción mundial del zarapito piquifino es un claro ejemplo de estas tendencias. Sin avistamientos confirmados desde 1995, la especie ha sido declarada extinta, lo que subraya las consecuencias de la demora en las medidas de conservación.

“Las especies migratorias se encuentran en todo el mundo: en tierra, en ríos, humedales, en el mar y en nuestros cielos. El declive que observamos en este subconjunto de especies demuestra que se necesitan más acciones para mejorar la salud de la biodiversidad a nivel mundial”, afirmó Malsch.

Las enfermedades y las rutas migratorias amenazadas dañan a las aves. El buitre egipcio se ve afectado por el envenenamiento, la electrocución y la caza furtiva. Imagen: Sergey Dereliev / Dereliev-photography

Brotes de enfermedades y amenazas ambientales

Además de la destrucción del hábitat y el cambio climático, nuevas amenazas como los brotes de enfermedades están afectando a la fauna migratoria.

El informe señala que la influenza aviar altamente patógena ha causado recientemente episodios de mortalidad masiva entre aves migratorias y mamíferos marinos. El virus ha afectado a especies que van desde pingüinos africanos y pelícanos hasta grullas y leones marinos.

Los investigadores advierten que las especies migratorias longevas son especialmente vulnerables a estos brotes de enfermedades, ya que incluso pequeños aumentos en la mortalidad pueden afectar su supervivencia a largo plazo.

El desarrollo de infraestructuras es otro desafío importante. La expansión de las redes de carreteras, cercas, oleoductos y ferrocarriles está fragmentando las rutas migratorias utilizadas por mamíferos terrestres como las gacelas y los ñus.

Estas barreras restringen los movimientos estacionales de los que dependen los animales para acceder a zonas de reproducción y recursos alimenticios. En algunos casos, ya han provocado drásticas disminuciones de población.

Malsch afirmó que, para proteger las rutas migratorias que cruzan fronteras, la comunidad conservacionista mundial debe tomar medidas que salvaguarden, conecten y restauren hábitats importantes para estas especies. Esto implica garantizar que las áreas vitales para las especies migratorias (como las Áreas Clave para la Biodiversidad) sean reconocidas oficialmente como protegidas y conservadas, y asegurar que estas áreas se gestionen y conecten de manera eficaz.

“Garantizar la conectividad ecológica mediante corredores de vida silvestre proporciona importantes puntos de apoyo para las especies migratorias. Estos corredores pueden existir a diversas escalas, desde pasos elevados que permiten a los animales cruzar carreteras de forma segura hasta vastos paisajes terrestres y marinos transfronterizos que sustentan migraciones de miles de kilómetros», afirmó Malsch.

Y añadió: «Es necesario comprender dónde y cómo los corredores ecológicos ya están conservando eficazmente las especies migratorias. El PNUMA-CMCM está trabajando en una base de datos de corredores ecológicos que ayudará a la comunidad global de conservación a afrontar este desafío y, fundamentalmente, a identificar las principales deficiencias en la red existente”.

Añadió que existen diversos ejemplos inspiradores en todo el mundo de iniciativas colaborativas centradas en restaurar la conectividad a escala paisajística.

“Por ejemplo, la Iniciativa de Conexión de la Vida Silvestre, liderada por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) e incluyendo a CMI como socio, trabaja para proteger y restaurar la conectividad ecológica en paisajes clave, como un paisaje focal en el ecosistema del Pantanal-Chaco, que abarca Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay, donde la iniciativa trabaja en este extenso paisaje transfronterizo para identificar y proteger corredores ecológicos para especies de amplia distribución como el jaguar”, citó la autora del informe.

La Iniciativa de Conexión de la Vida Silvestre, liderada por WWF, está ayudando a conservar al jaguar. Imagen: Gregoire Dubois

Grave Disminución de las poblaciones de peces

El informe destaca a los peces migratorios como uno de los grupos más amenazados a nivel mundial. Las poblaciones de peces de agua dulce han disminuido en un promedio de 81 % desde 1970, según el Índice Planeta Vivo citado en el estudio.

La fragmentación del hábitat causada por represas y la regulación de ríos es uno de los principales factores detrás de estas pérdidas. Las grandes cuencas fluviales, como las del Amazonas, el Mekong, el Congo y el Níger, se enfrentan a una presión creciente derivada del desarrollo de la energía hidroeléctrica, que altera las rutas migratorias de los peces y otras especies acuáticas.

Los tiburones y las rayas también están experimentando un declive drástico. Sus poblaciones se han reducido aproximadamente a la mitad desde 1970, debido principalmente a la sobrepesca y la captura incidental.

Los científicos advierten que varios grupos, incluidos los peces sierra, las rayas diablo y los tiburones martillo, se encuentran ahora entre los vertebrados más amenazados de los océanos.

Indicadores de éxito en la conservación

A pesar del panorama general negativo, el informe destaca varios logros en materia de conservación que demuestran el impacto de los esfuerzos globales coordinados.

El antílope saiga, que una vez fue devastado por brotes de enfermedades y la caza furtiva, ha mostrado una notable recuperación en algunas zonas de Asia Central. La especie ha pasado de estar en peligro de extinción a estar casi amenazada gracias al fortalecimiento de las medidas contra la caza furtiva, la protección de su hábitat y la participación de la comunidad en Kazajistán.

Otro caso de éxito es el del orix de cuernos de cimitarra. Tras haberse extinguido en estado salvaje, la especie ha sido reintroducida en Chad y ahora mantiene una creciente población silvestre de más de 500 individuos.

Las poblaciones de tortugas marinas también muestran tendencias alentadoras. Muchas poblaciones nidificantes se encuentran ahora estables o en aumento gracias a medidas de conservación como la protección de las playas de anidación y la reducción de la caza.

“Dado que muchos sistemas fluviales atraviesan fronteras internacionales, los gobiernos pueden unirse multilateralmente y emprender esfuerzos urgentes y coordinados para revertir la disminución de las poblaciones de peces migratorios de agua dulce», planteó Malsch.

Si bien abogar por intervenciones específicas escapa al alcance de este informe, añadió, «el primer informe sobre el Estado Mundial de las Especies Migratorias destacó una serie de recomendaciones, incluida la necesidad urgente de minimizar el impacto de la infraestructura planificada en las especies migratorias».

E insistió: «Los esfuerzos de restauración también desempeñan un papel importante”.

Según Malsch, en los sistemas fluviales que han sido gravemente fragmentados por represas, la restauración podría implicar la eliminación de barreras en ubicaciones estratégicas.

Para algunas especies, los efectos de las barreras pueden reducirse mediante la construcción de pasos para peces o ajustando el funcionamiento de las represas para mantener los flujos de agua naturales, como el mantenimiento de niveles de agua adecuados en las zonas aguas abajo o en hábitats importantes de llanuras aluviales.

Los peces migratorios también se beneficiarían de medidas para reducir la contaminación del agua y garantizar la sostenibilidad de la presión pesquera, como el cierre estacional de las pesquerías, la protección de las zonas clave de desove o la mejora del seguimiento de las poblaciones transfronterizas.

“Hay medidas claras que se pueden tomar para mejorar la situación de los peces de agua dulce, pero debemos actuar con rapidez”, afirmó la autora principal del informe.

Hábitats críticos aún insuficientemente protegidos

Según el informe, los científicos han identificado miles de sitios importantes para la biodiversidad en todo el mundo. De las 16 589 Áreas Clave para la Biodiversidad (ACB) a nivel mundial, más de 9300 se han identificado como importantes para las especies migratorias.

Sin embargo, muchos de estos lugares siguen estando insuficientemente protegidos. En promedio, solo alrededor de 52,6 % del área dentro de estos hábitats críticos está actualmente cubierta por áreas protegidas o conservadas.

Esta brecha deja a muchas especies vulnerables durante etapas cruciales de sus ciclos migratorios. Los expertos afirman que una mejor cartografía de las rutas migratorias y una mayor cooperación internacional son esenciales para proteger la fauna silvestre que cruza múltiples fronteras nacionales. El informe insta a intensificar la acción global para proteger la fauna migratoria y sus hábitats para 2032, en el marco del Plan Estratégico de Samarcanda para las Especies Migratorias.

Las medidas de conservación deben centrarse en la restauración de hábitats, la protección de los corredores migratorios, la reducción de la sobreexplotación y la mitigación de los impactos del cambio climático.

“Se requieren urgentemente acciones para restaurar, conectar y proteger hábitats importantes y reducir las presiones que sufren las especies migratorias para asegurar su futuro”, señala el informe. Añade que, sin una acción internacional coordinada, muchas de las migraciones animales más extraordinarias del planeta podrían desaparecer en una generación.

La recuperación es posible cuando los países se unen para tomar medidas urgentes y coordinadas para proteger las especies. Malsch afirmó: “Sabemos que la conservación funciona cuando los esfuerzos concentrados reducen directamente las presiones subyacentes y consideran el contexto local”.

Añadió que, en el caso del antílope saiga, la protección de hábitats clave y los esfuerzos coordinados para combatir la caza furtiva han permitido que esta especie única se recupere. En cuanto a las tortugas marinas, se han logrado avances en la protección de las playas de anidación, la prevención y reducción de la extracción directa de huevos de tortuga y la adaptación de los artes de pesca para reducir la captura incidental de tortugas marinas.

“Esta combinación de acciones concretas por parte de gobiernos, comunidades costeras y pescadores está marcando la diferencia. Este tipo de enfoques, que abordan directamente las principales presiones, deben replicarse para ayudar a otras especies”, concluyó Malsch.

T: MLM / ED: EG

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