20 marzo 2026

Macron niega «plan B» al préstamo a Kyiv que veta Orbán: No debemos transigir, está en juego la credibilidad

Macron niega "plan B" al préstamo a Kiev que veta Orbán: No debemos transigir, está en juego la credibilidad
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BRUSELAS, 20 Mar. Agencias –

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha negado que los líderes contemplen un «plan B» para cubrir las necesidades de financiación urgente de Ucrania si persiste el veto de Hungría al préstamo europeo de 90.000 millones de euros, porque, ha dicho, no deben «transigir» a un incumplimiento de acuerdos previos que pone «en juego la credibilidad» del Consejo Europeo.

«No debemos transigir en algo que no tiene precedentes. Cuando los jefes de Estado y de Gobierno se ponen de acuerdo sobre una decisión, ésta debe ser cumplida», ha defendido Macron en una rueda de prensa en Bruselas, al término de una cumbre de los Veintisiete en la que Orbán ha dejado claro que mantendrá el veto mientras no se reactive el flujo de gas ruso a Hungría, suspendido por los daños que un ataque ruso dejó en el oleoducto de Druzhba en Ucrania.

Preguntado por si los líderes estudian algún «plan B» o esperan que tras las elecciones del 12 de abril en Hungría la situación se desbloquee, Macron ha evitado toda referencia a los comicios y descartado tajantemente que exista tal «plan B», si bien ha sugerido que «tal vez» la Comisión Europea esté trabajando en «asuntos técnicos a muy corto plazo» para las próximas semanas.

Con todo, ha añadido, los jefes de Estado y de Gobierno de la UE «no debemos transigir en algo que no tiene precedentes», porque cuando los líderes se ponen de acuerdo sobre una decisión «debe ser cumplida».

«De lo contrario, sería de alguna manera el derrumbe del sentido mismo de nuestro diálogo. No hay ‘plan B’, porque el ‘plan A’ debe ser cumplido. Está en juego la credibilidad del Consejo Europeo», ha remachado, en referencia a que los líderes acordaron por unanimidad en la cumbre de diciembre conceder este préstamo y que Hungría y Eslovaquia dieron su visto bueno a cambio de una exención que les libraba asumir su coste –junto a República Checa–.

También el canciller alemán, Friedrich Merz, ha tachado la actitud de Orbán de una «grave falta de lealtad» entre los Estados miembro, que «perjudica la capacidad de actuación y la reputación de la Unión Europea en su conjunto»; al tiempo que ha advertido de que esta solución ya fue el «plan B» acordado en diciembre, cuando los mandatarios descartaron otras opciones para financiar a Kyiv, incluida la de acudir a los activos rusos congelados en suelo europeo.

En todo caso, el canciller ha afirmado que la Comisión explorará otras «alternativas» y que, «si fuera necesario», los Veintisiete volverán a tratar este asunto en la cumbre informal que les reunirá a finales de abril en Nicosia (Chipre).

La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, por su parte, ha pedido «flexibilidad a todas las partes» al término de la cumbre y confiado en que la situación «se pueda resolver», de modo que se reabra el flujo de gas ruso por el oleoducto dañado por el ataque de Moscú a territorio ucraniano y al mismo tiempo se desbloquee el préstamo de 90.000 millones. «Creo que trabajando se podrá encontrar una solución», ha concluido.

90 MINUTOS DE DISCUSIÓN CON ORBÁN

Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea se dieron cita este jueves para abordar cuestiones de competitividad, la crisis en Oriente Próximo y medidas para paliar el alza de los precios de la energía tras los ataques a Irán, pero el veto húngaro se coló como primer punto de discusión; en un debate al que los líderes dedicaron cerca de 90 minutos y que concluyó sin que se movieran las posiciones.

El presidente del Consejo Europeo, António Costa, expresó con dureza la decepción por el hecho de que Orbán esté poniendo trabas a un acuerdo legalmente vinculante que los líderes cerraron el pasado diciembre; una posición que fue ampliamente respaldada por el resto de mandatarios alrededor de la mesa, según indicaron fuentes europeas.

El exprimer ministro portugués también tuvo palabras de censura contra las amenazas veladas de Kyiv contra Orbán, cuando el primer ministro de Ucrania, Volodimir Zelenski, afirmó que si persistía el veto daría a los militares ucranianos el número de teléfono del húngaro para que le hablarán «en su mismo idioma».

A modo de réplica, Orbán avisó de que no cuenta con cambiar de opinión y defendió que su bloqueo al préstamo tiene una sólida base legal, a pesar de que el resto de países critican que vincule el acuerdo sobre el presupuesto a los problemas de suministro de petróleo ruso que sufre Hungría tras el ataque ruso que dañó el oleoducto Druzhba en Ucrania.

A ojos del resto de socios en la UE, la cuestión del oleoducto –para cuya solución están mediando tanto Costa como la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen– es completamente diferente y no tiene nada que ver con la ayuda urgente que necesita Kyiv para responder a sus necesidades financieras.

En todo caso, los líderes dieron por terminada la discusión tras 90 minutos sin hallar una solución, por lo que el préstamo sigue en el aire, sin que esté previsto que retomen este asunto más tarde en la cumbre, tampoco en la videoconferencia que han mantenido a continuación con Zelenski, ya que se considera que las dificultades para liberar el préstamo es una cuestión interna del bloque.

ORBÁN Y FICO SE REAFIRMAN EN SU POSTURA

Una vez ha acabado el debate sobre Ucrania, el primer ministro húngaro reconoció que ese intercambio con sus socios fue «duro», porque recibió «presión» de todas partes, pero que él se mantuvo firme en su postura, además de contar con el apoyo de todo el país. «Es imposible chantajearme aquí cuando hay una unidad nacional» de rechazo al «chantaje» por parte de Ucrania, esgrimió, en un receso de la cumbre.

También el primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, que atribuyó el bloqueo al préstamo a que «no se ha fijado ninguna fecha» para la reanudación del suministro a través del oleoducto, criticó que el resto de líderes no hubieran atendido el derecho de los dos países a «recibir petróleo ruso hasta el final de 2027», también a través del mar.

ACUERDO EN DICIEMBRE CON EXENCIÓN PARA HUNGRÍA

En diciembre, los líderes, con el apoyo de Orbán, acordaron un préstamo europeo de 90.000 millones de euros, con la condición también validada de que Hungría, Eslovaquia y República Checa no participaran en el crédito.

Sin embargo, Orbán ha reactivado su veto a este préstamo y al vigésimo paquete de sanciones contra Rusia escudándose en los problemas de suministro a su territorio como consecuencia del dañado oleoducto de Druzhba en Ucrania, y avisado de que no desbloqueará las decisiones europeas hasta que se reactive el flujo de petróleo ruso a Hungría.

Sobre el plante de Orbán, el primer ministro de República Checa, Andrej Babis, ha dicho que ese asunto no le compete –«es su problema, no el mío»– y que él iba a centrar los esfuerzos en esta cumbre en discutir exenciones para el sistema de comercio de emisiones ETS que, a su juicio, está «destruyendo» la industria europea.

CL11