20 marzo 2026
La guerra civil en Sudán se recrudece por los ataques con drones y las víctimas civiles aumentan
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NACIONES UNIDAS – Las últimas dos semanas han estado marcadas por una escalada de violencia significativa en la guerra civil en Sudán, con ataques con drones y bombardeos de artillería entre las rebeldes Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) y las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF) que han causado destrucción generalizada, víctimas y desplazamientos, además del desbordamiento bélico a países vecinos.

Dado que las respuestas humanitarias adolecen de una grave falta de financiación y que la magnitud de las necesidades, incluida la crisis alimentaria, sigue creciendo, los expertos advierten de que millones de personas en Sudán podrían verse afectadas por la hambruna, la violencia o el desplazamiento prolongado.

Desde el 4 de marzo, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) ha registrado más de 200 muertes de civiles como consecuencia de ataques con drones en la región de Kordofán y el estado del Nilo Blanco.

En Kordofán Occidental, los ataques con drones de las SAF han matado al menos a 152 civiles, alcanzando zonas densamente pobladas, incluidos hospitales y mercados. El conflicto también se ha extendido al estado del Nilo Blanco, donde los ataques han tenido como objetivo la capital del estado, Kosti, así como instalaciones eléctricas —provocando cortes de electricidad generalizados— y una residencia de estudiantes.

«Es profundamente preocupante que, a pesar de los múltiples recordatorios, advertencias y llamamientos, las partes en el conflicto de Sudán sigan utilizando drones cada vez más potentes para lanzar armas explosivas con impacto en amplias zonas pobladas», denunció Volker Türk, alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

Recordó que «pronto se cumplirán tres años desde que comenzó este conflicto sin sentido en Sudán, que ha devastado millones de vidas y medios de subsistencia. Sin embargo, la violencia, alimentada por estas nuevas tecnologías de guerra, no hace más que extenderse. Ya es hora de que esto termine».

Darfur del Sur también se ha visto gravemente afectado, con ataques con drones los días 12 y 13 de marzo que causaron daños extensos en múltiples barrios. Mientras, en Darfur Occidental, los ataques contra un mercado en Akidong provocaron una explosión masiva que afectó al paso fronterizo de Adre, una vía vital para el suministro de ayuda humanitaria y una ruta clave para prevenir el hambre generalizada.

El lunes 16 de marzo, un ataque mortal con drones alcanzó la frontera entre Sudán y Chad, en la región chadiana de Tine, matando a 17 personas e hiriendo a varias más. Testigos presenciales locales contaron a los periodistas que los ataques alcanzaron a personas que asistían a un funeral, así como a niños que jugaban cerca.

El portavoz adjunto del secretario general de la ONU, Farhan Haq, afirmó que el ataque refleja una tendencia creciente de violencia que afecta a las comunidades fronterizas, lo que suscita preocupación por una mayor inestabilidad regional entre los países vecinos.

«La ONU insta una vez más a todas las partes a que cumplan con sus obligaciones claramente establecidas en virtud del derecho internacional humanitario, que incluyen la protección de los civiles y la infraestructura civil, y garantizar la entrega rápida, segura y sin obstáculos de la ayuda humanitaria a quien la necesite y donde sea necesaria», dijo Haq.

Tras el ataque, Chad reforzó sus fuerzas de seguridad a lo largo de la frontera entre Sudán y Chad para prepararse para operaciones defensivas.

El jueves 19 de marzo, el presidente chadiano Mahamat Idriss Deby confirmó en un comunicado compartido en las redes sociales que se ha ordenado al ejército de Chad «responder con una represalia, a partir de esta noche, cualquier ataque procedente de Sudán».

«A pesar de las diversas advertencias firmes dirigidas a las diferentes partes beligerantes en el conflicto de Sudán y del cierre de la frontera, la ciudad de Tine ha vuelto a ser objeto de un ataque con drones», declaró un portavoz del gobierno de Chad.

También denunció que «este último ataque de extrema gravedad ha causado la muerte de 17 de nuestros compatriotas y ha dejado a varios heridos».

A medida que la violencia sigue escalando y extendiéndose más allá de las fronteras, sus consecuencias humanitarias dentro de Sudán son cada vez más graves.

Las cifras de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) muestran que actualmente hay aproximadamente nueve millones de personas desplazadas internamente en todo Sudán, lo que supone una de las mayores crisis de desplazamiento del mundo.

El 17 de marzo, varias personas murieron en la localidad de Bara, al noreste de la ciudad de El Obeid, capital del estado de  Kordofán del Norte, lo que provocó más de 150 desplazamientos solo desde la localidad rural de Sherim Mima, en Bara, hacia Um Dam Haj.

Los desplazamientos han disminuido en los últimos días, y se ha registrado que aproximadamente 3,8 millones de civiles han comenzado a regresar a sus hogares, especialmente a Jartum y a las regiones orientales.

A pesar de ello, los repatriados se enfrentan a una serie de dificultades, entre ellas la pérdida de sus medios de subsistencia, los daños en las infraestructuras y la falta de acceso a los servicios básicos.

Aproximadamente 55 % de los civiles desplazados internos eran menores de 18 años.

Otros informes de Agencias humanitarias pintan un panorama sombrío de las condiciones a las que se enfrentan los civiles.

La organización Médicos Sin Fronteras (MSF) informa de que los civiles corren un gran riesgo de sufrir daños por los restos explosivos en el terreno, y ha registrado 23 heridos, entre ellos cuatro mujeres y siete niños, que han sufrido lesiones graves.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) informa de que los brotes generalizados y simultáneos de cólera, sarampión, dengue y hepatitis E han desbordado los sistemas nacionales de salud, que ya estaban debilitados por la gran afluencia de personas heridas.

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) afirma que aproximadamente 21,2 millones de personas se encuentran actualmente en situación de inseguridad alimentaria en todo Sudán, y que las mujeres y los niños se ven afectados de manera desproporcionada. La mayoría de los hogares encabezados por mujeres se encuentran en una situación crítica de inseguridad alimentaria.

Según Unicef, se registraron tasas de desnutrición «catastróficas» en Um Baru y Kornoi, en Darfur del Norte. Numerosas regiones corren el riesgo de desarrollar condiciones similares a las de una hambruna y se enfrentan a una grave escasez de alimentos, agua potable, atención sanitaria y otros servicios básicos.

A pesar de las enormes dificultades de acceso, la ONU y sus socios han estado trabajando en primera línea para restablecer el acceso a los servicios básicos, logrando instalar ocho depósitos de agua de 2000 litros en los refugios para desplazados y en las escuelas.

Unicef ha llegado a las comunidades en dificultades con programas de asistencia alimentaria y vacunación, proporcionando exámenes nutricionales a 787 000 niños, tratamiento contra la desnutrición a 25 100 niños y vacunas contra el sarampión y la rubéola a más de 540 000 niños.

Sin embargo, estos esfuerzos siguen viéndose gravemente limitados por la falta crónica de financiación, ya que el Plan de Respuesta Humanitaria para Sudán de 2026 solo cuenta con 16 % de financiación, alcanzando únicamente 454 millones de dólares de su objetivo de 2900 millones, que permitiría ayudar a más de 20 millones de civiles afectados por la crisis en todo el país.

Se necesitan 1600 millones de dólares adicionales para llegar a los refugiados y a las comunidades de acogida en los países vecinos.

T: MF / ED: EG

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