18 marzo 2026
Cauteloso optimismo por el auge de los minerales en África, ante perturbaciones geopolíticas
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BULAWAYO, Zimbabue – La apuesta de África por los minerales como panacea para impulsar el desarrollo del continente está siendo puesta a prueba por las perturbaciones geopolíticas y el crecimiento de la incertidumbre mundial, mientras las superpotencias mundiales compiten por hacerse con nuevas esferas de influencia.

En medio de la agitación desatada por los aranceles comerciales de la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, los minerales africanos se han enfrentado a la volatilidad de los precios, lo que, según los analistas, pone de manifiesto la fragilidad de la dependencia del sector minero como motor de las ambiciones de crecimiento económico del continente.

El producto interno bruto de decenas de países de África se sustenta en el sector minero, que aporta unos ingresos en divisas muy necesarios; sin embargo, la situación actual de los mercados mundiales de minerales apunta a lo que se considera una «incertidumbre» sobre cómo esto puede mantenerse a largo plazo.

Desde enero de este año, el precio del oro ha experimentado episodios de fluctuación como consecuencia directa de la política comercial de Estados Unidos, que ha visto al presidente Trump enzarzado en disputas judiciales sobre la legalidad de sus medidas arancelarias.

Después de que la Corte Suprema de Estados Unidos anulara en febrero buena parte de los algunos de los aranceles establecidos por Trump desde abril de 2025, los precios del oro se dispararon de la noche a la mañana, ya que los inversores buscaban proteger sus activos.

Los precios del oro volvieron a subir tras el discurso del Estado de la Unión de Trump el 24 de febrero, lo que puso aún más de manifiesto lo que, según los analistas internacionales, será una situación difícil para los países africanos que tratan de planificar con antelación sus políticas mineras.

Solo el año pasado, el precio del oro creció 60 %, aunque había estado cayendo en los meses anteriores, lo que pone aún más de relieve la precariedad de los mercados a los que se enfrentan los países africanos ricos en minerales.

Los países africanos se apresuran ahora a proteger su riqueza mineral en medio de una nueva oleada de subidas del precio del oro desde principios de año; por ejemplo, Zimbabue anunció el 24 de febrero la suspensión inmediata de la exportación de materias primas, con el objetivo de dedicarse en su lugar al beneficio y la valorización, mediante lo cual el procesamiento se realiza a nivel local.

Entre algunos de los enfoques que, según los expertos, protegerán a los países africanos frente a la pérdida de ingresos mineros se encuentra lo que se ha identificado como «mecanismos de reparto de ingresos que proporcionan a los gobiernos una mayor participación en los ingresos mineros, al tiempo que ofrecen a los inversores seguridad operativa y menores riesgos normativos».

Esta opinión surgió en la Alternative Mining Indaba celebrada en la sudafricana Ciudad del Cabo,  en enero, donde activistas, inversores y responsables políticos debatieron, entre otras cosas, la mejor manera de obtener el máximo beneficio de los vastos recursos minerales del continente.

«Los gobiernos africanos deben pasar de acuerdos ad hoc y opacos a una gobernanza minera basada en normas, transparente y competitiva, anclada en estrategias industriales nacionales», afirmó Marvellous Ngundu, consultor de African Futures and Innovation en el Instituto de Estudios de Seguridad de Sudáfrica.

Ngundu aseguró a IPS que «el objetivo no es ahuyentar a los inversores, sino reforzar el poder de negociación, estandarizar las condiciones fiscales, tapar las fugas de ingresos e incorporar requisitos realistas de valor añadido y transferencia de competencias».

Mientras reina la volatilidad con la batalla por la imposición de lo que cada vez más se consideran aranceles comerciales internacionales punitivos por parte de Washington, los analistas afirman que los países africanos se verán en apuros para replantearse su lugar en la dinámica del comercio mundial.

Ello, entre otras razones porque los nerviosos inversores y compradores esperan una señal de la administración Trump sobre cómo proteger sus portafolios de inversión.

En su informe «Situación y perspectivas económicas mundiales 2026», publicado en enero, la Comisión Económica para África (Ceca) de Naciones Unidas expresa su preocupación por la «volatilidad de los precios de las materias primas», que «sigue lastrando las perspectivas de África de un crecimiento inclusivo y sostenible».

El análisis de la Ceca reveló que, si bien los países africanos mostraron «una resistencia inesperada ante los fuertes aumentos de los aranceles estadounidenses, persisten las debilidades subyacentes».

Y esas debilidades se percibían sobre todo en el sector minero.

Estas preocupaciones surgen en medio de una mezcla de optimismo cauteloso por parte de los expertos y de proyecciones optimistas de los gobiernos nacionales de todo el continente sobre cómo la riqueza mineral se traducirá en objetivos de desarrollo socioeconómico a largo plazo y sacará a millones de personas de la pobreza histórica.

«Los recursos minerales son volátiles y cíclicos. El camino a seguir es una combinación pragmática de una mayor movilización de los ingresos nacionales y un uso disciplinado de los ingresos extraordinarios procedentes de los minerales», afirmó Ngundu, destacando la urgencia de adoptar nuevos enfoques respecto al nacionalismo de los recursos minerales de África en un mercado mundial caótico.

Durante la presentación del informe «Situación y perspectivas económicas mundiales 2026» (WESP 2026, en inglés), en enero,  Stephen Karingi, jefe de división de la Ceca, señaló que, a pesar de unas perspectivas económicas positivas pese a la incertidumbre comercial, «la volatilidad de los precios de las materias primas sigue lastrando las perspectivas de África de lograr un crecimiento inclusivo y sostenible».

Si bien el informe destaca que «el comercio africano se expandió en 2025, respaldado por las fuertes exportaciones de metales preciosos», los expertos se mantienen cautelosos sobre los efectos a largo plazo de las perturbaciones del comercio mundial en el desarrollo económico del continente.

El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, también ha expresado su preocupación por la disparidad comercial mundial y sus efectos en África.

«Una combinación de tensiones económicas, geopolíticas y tecnológicas está reconfigurando el panorama mundial, generando nueva incertidumbre económica y vulnerabilidades sociales», afirmó Guterres en una declaración que acompaño el lanzamiento del informe WESP 2026.

«Muchas economías en desarrollo siguen enfrentándose a dificultades y, como resultado, el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible sigue siendo lejano para gran parte del mundo», añadió, destacando además la volatilidad de los precios de las materias primas y el pobre lugar que ocupa África en la agenda de desarrollo mundial a pesar de su vasta riqueza mineral.

T: MF / ED: EG

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