16 marzo 2026
Conflicto en Irán: “La guerra civil será inevitable”
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MANCHESTER, Reino Unido – Banderas iraníes e israelíes inundan el centro de Manchester, en el norte inglés desde comienzos de marzo. También hay retratos de un sha destronado hace casi medio siglo y el de su hijo y ahora aspirante al trono desde el exilio.

Se trata de una nueva oleada de iraníes que reivindica a Reza Pahlevi como alternativa al régimen de los ayatolás.

“El régimen no durará mucho y Reza Pahlevi es el único que puede pilotar una transición y mantener al país unido”, explica a IPS Nazanín, una joven que prefiere no dar su nombre completo ni dejarse fotografiar por miedo a represalias a su familia en Irán.

En realidad, tampoco los conoce. Nacida en Inglaterra, nunca ha visitado el país del que huyeron sus padres. Fue en 1982, tres años después de que una revolución secuestrada por los clérigos acabara con casi cuatro décadas de una autocracia respaldada por Occidente.

Desde entonces, Irán ha estado gobernado por una teocracia islámica chiita que castiga con dureza toda disidencia. A comienzos de enero. La represión se saldó con cifras que bailan entre los 3000 muertos según fuentes gubernamentales y las decenas de miles en informes internos citados por médicos y periodistas.

“El régimen morirá matando y luego nos enfrentaremos a un escenario libio en el que cada uno intentará extender el mayor control posible sobre el territorio”: Mehrab Sarjov.

Desde el centro de Manchester, Nazanín dice haber depositado todas sus esperanzas en la campaña de bombardeos iniciada por Israel y Estados Unidos sobre el país desde el  28 de febrero.

Hasta la fecha, las bombas han acabado con la vida del líder supremo iraní, Alí Jamenei, así como con la de más de un millar de iraníes. Hasta la fecha, las bombas han acabado con la vida de más de un millar de iraníes, además del líder supremo iraní, Alí Jamenei. Que se haya elegido a su hijo, Mojtabá Jameneí para sucederlo, habla de la voluntad de resistir del régimen.

Las bombas también han destruido objetivos militares e infraestructuras vitales de las que depende una población que supera los 90 millones de personas en sus casi 1,7 millones de kilómetros cuadrados.

“Los clérigos siempre han respondido con violencia a protestas pacíficas y demandas legítimas. Es triste, pero probablemente no haya otra forma de acabar con el régimen”, apunta la joven.

Restos de una residencia bombardeada en Teherán, supuestamente perteneciente a un científico nuclear. La campaña conjunta de bombardeos de Washington y Tel Aviv se ha saldado con más de un millar de muertos, la inmensa mayoría civiles. Imagen: Mirza Reza / IPS

Fragmentación opositora

En un informe publicado el pasado 24 de febrero bajo el título “Tsunami de arrestos arbitrarios y desapariciones forzosas”, la organización internacional Human Rights Watch denuncia decenas de miles de arrestos tras las “masacres por todo el país” del 8 y 9 de enero.

Lo cierto es que la oposición al régimen de los clérigos ha ido en aumento durante casi una década. En 2017 y 2019 estallaron protestas masivas por la precaria situación económica, algo que acabó girando hacia un clamor por la caída del régimen.

Entre 2022 y 2023 y durante meses, el Movimiento Mujer, Vida, Libertad convulsionó el país tras el asesinato de una joven kurda a manos de las fuerzas de seguridad por no llevar puesto el velo islámico.

Si bien el retrato de Reza Pahlevi se ha convertido en un elemento recurrente en protestas tanto dentro como fuera de Irán, “fragmentación” sigue siendo la palabra que mejor define a la oposición iraní

Monárquicos, republicanos, federalistas, reformistas… A todos les une un enemigo común, pero han sido incapaces de coordinarse entre ellos.

«Yemen es un héroe», reza este mural en el centro de Teherán. A pesar del conflicto abierto en el estrecho de Ormuz, Irán aún no ha activado a sus aliados hutíes. Imagen: Mirza Reza / IPS

“Hay varios autoproclamados ‘líderes en el exilio’, pero no tienen arraigo en el país. Pahlevi es la apuesta de Israel y es cierto que ha atraído a su órbita a conocidos reformistas que han abandonado el régimen, pero no es suficiente”, explica a IPS Mehrab Sarjov, un analista originario del sureste baluche de Irán, desde su residencia en Londres.

Sarjov amplía el espectro para incluir a los Muyaidines del Pueblo de Irán (MEK, en su acrónimo persa), una organización fundada en 1965 que ya contribuyó al derrocamiento de Mohamed Reza Pahlevi en 1979.

“Están muy organizados dentro del país, manejan inteligencia y tienen capacidad de desarrollar acciones de sabotaje, pero Washington y Tel Aviv parecen haberlos descartado”, subraya el analista.

Todo es mucho más complejo. Si bien la mayoría persa constituye aproximadamente la mitad de su población, Irán es un mosaico de pueblos que incluye a turcos azeríes, kurdos, baluches y árabes, entre otros grupos étnicos.

Sarjov apunta a “la diversidad de la periferia frente al centro persa” y recuerda que son muchos los que apuestan por una descentralización hacia una especie de modelo federal. Ni los ayatolás, ni Pahlevi, ni el MEK, ni la mayoría del núcleo persa contemplan semejante opción.

¿Cómo se trazarían las lindes de esas nuevas entidades federales? ¿Sería en claves étnicas? ¿Históricas? ¿Geográficas? La falta de consenso empuja al experto a dibujar un escenario en el que la violencia se alargue en el tiempo.

“El régimen morirá matando y luego nos enfrentaremos a un escenario libio en el que cada uno intentará extender el mayor control posible sobre el territorio. La guerra civil será inevitable”, asegura.

Estampa cotidiana en Iranshar, en el sureste de Irán, asiento de los baluches en el país. Sistán y Baluchistán es la provincia más subdesarrollada así como la más castigada por la violencia de todo el país. Imagen: Karlos Zurutuza / IPS

Incertidumbre

Por el momento, Washington y Tel Aviv parecen centrados en el corto plazo, y este pasa por derrocar al régimen con una campaña de bombardeos. Analistas de todo el mundo han recordado que esa estrategia nunca ha funcionado para semejante objetivo.

La ofensiva estadounidense-israelí se concentra ahora en despejar el estrecho de Ormuz para restaurar el flujo petrolero de los países de la península arábiga. A Washington le urge neutralizar el impacto en los precios de la energía por la guerra creada en ese punto petrolero crucial.

Medios estadounidenses, como la CNN o The New York Times, han revelado que la CIA estaría trabajando para armar a la guerrilla kurda con vistas a participar en una potencial ofensiva terrestre.

Formada recientemente al calor de la inestabilidad en el país, la Coalición de las Fuerzas Políticas del Kurdistán Iraní agrupa a cinco partidos políticos clandestinos con capacidad militar.

Por el momento, no han explicitado un apoyo a ese supuesto plan de Washington, pero sí han reiterado su objetivo de derrocar al régimen y luchar por “derechos democráticos” que incluyen el de la autodeterminación.

También se han mostrado dispuestos a colaborar con otros actores dentro del país, incluyendo a los turcos azeríes, con quienes mantienen disputas territoriales históricas en el noroeste iraní.

Dünya Başol, doctor en Estudios de Medio Oriente por la israelí Universidad de Bar-Ilan, con una tesis sobre los kurdos de Irán, admite que le cuesta sentirse optimista.

“El nacionalismo turco en Irán no solo se alimenta de la agresión del nacionalismo persa, sino también de vínculos étnicos con las vecinas República de Azerbaiyán y Turquía, o de las complejas dinámicas kurdo-turcas en la Región Autónoma Kurda de Iraq”, explica el analista turco a IPS, vía telefónica y desde Ankara.

“Tanto turcos azeríes como kurdos empiezan a dibujar sus fronteras internas de forma maximalista, por lo que todos esos llamamientos al diálogo y la convivencia no podrán evitar que estalle el conflicto entre ellos”, matiza.

Başol apunta a que el conflicto étnico se puede extender al resto del país y recuerda que ya se encendió tras la revolución que aupó al poder a los clérigos en 1979. Aquel episodio, dice, solo se sofocó con la guerra contra Irak (1980-1988).

“Habrá fronteras étnicas dentro del país, pero, ¿Qué pasará en las grandes ciudades donde la población está mezclada?” se pregunta el experto. Adelanta un escenario “imprevisible”.

“Si el régimen colapsa, solo un gobierno fuerte en Teherán podrá esquivar el caos. De momento, nada apunta a que ni Pahlevi ni ninguna de las otras opciones sean capaces de conseguirlo”, concluye Basol.

ED: EG

CL14