15 marzo 2026

Los 3 «pecados capitales» que cometes con las sobras: ni directas a la nevera ni horas fuera, este el tiempo clave

Los 3 "pecados capitales" que cometes con las sobras: ni directas a la nevera ni horas fuera, este el tiempo clave
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   La «zona de peligro» de 4 a 60 grados: ¿quieres saber cuánto tiempo se conservan en el frigorífico?

   MADRID, 15 Mar. –

   Todos tenemos sobras de comida y las consumimos en muchas ocasiones. El problema puede aparecer si no hacemos un buen uso de ellas y ponemos en riesgo nuestra salud. Por eso, es fundamental saber manejarlas y cómo conservarlas. Y es que las sobras mal conservadas son una de las causas más frecuentes de intoxicaciones alimentarias.

   Por eso, Beatriz González (@bea_gonfer), que es dietista-nutricionista, nos recomienda durante una entrevista con Europa Press Salud Infosalus que una vez cocinadas, hay que evitar dejarlas a temperatura ambiente, entre 4 y 60 grados, dado que es la franja perfecta para la proliferación de microorganismos que pueden dañar a nuestra salud.

   Dice que lo que hay que hacer en estos casos es meterlas al frigorífico, aunque no inmediatamente después de cocinarlas, y luego cuando las vayas a comer calentarlas lo suficiente (por encima de 60-70 grados) para poder comerlas de forma segura.

LAS SOBRAS ANTES DE GUARDARLAS SE DEBEN ATEMPERAR

   «Cuando cocinas y quedan sobras no hay que meterlas directamente al frío porque eleva la temperatura del electrodoméstico y calientas el resto de alimentos. Pero cuidado porque tampoco las sobras pueden estar dos horas encima de la encimera. Sí unos 15-30 minutos sí para atemperarse, a temperatura ambiente, y luego al frigorífico«, asegura.

   Dice que hay una forma para enfriar sobras de forma rápida y es que cuando terminas de cocinar, mientras la comida está humeando y caliente, se puede meter la olla o la tartera en un balde con agua fría y con hielo, y tras cinco minutos se pueden meter al frigorífico, «así aceleras el que se atemperen»; o bien otra vía para hacerlo es a través del chorro de agua fría; al tiempo que se pueden usar los bloques fríos que se usan para las neveras portátiles típicas de ir de camping. «Se trata de bajar de forma rápida la temperatura de la comida para después meterla en el frigorífico», apunta González.

   Apunta también en ‘Si comes este libro es para ti’ (Grou), motivo por el que nos concede la entrevista, que tras atemperar la comida se debe guardar en la nevera en porciones pequeñas y en recipientes herméticos, para que se pueda enfriar todo de forma más uniforme y segura.

   Aquí aporta un nuevo consejo sobre las latas de conserva que guardamos abiertas en el frigorífico, señalando que esta es una práctica totalmente desaconsejada: «Si lo haces no te espera nada bueno. (…) El contenido se puede contaminar, la lata se oxida, y acaba transfiriéndole a la comida ese sabor a monedas viejas. La solución consiste en pasar el contenido a una tartera o a un frasco de vidrio o de acero inoxidable».

CUÁNTO TIEMPO SE PUEDE GUARDAR LAS SOBRAS

   A su vez, le cuestionamos a esta dietista-nutricionista sobre el tiempo que se conservan las sobras que guardamos en el frigorífico, poniendo los siguientes ejemplos más comunes:

   ·Carnes cocinadas: 3-4 días

   ·Un paquete abierto de fiambre o en lonchas: 3-5 días

   ·Hamburguesas o carne picada (sin cocinar): 1-2 días

   ·Carne fresca de vacuno, ternera, cordero y cerdo (filetes, chuletas, sin cocinar): 3-5 días

   ·Sopas y guisados con verduras y con carne: 3-4 días.

   ·Pescado y mariscos cocinados: 1-2 días

   ·Pescado sin cocinar: pescado graso (pescado azul, caballa, salmón, atún, sardinas* de 1 a 3 días); pescado blanco (bacalao, abadejo, halibut, lenguado*) 1-3 días.

   ·Marisco sin cocinar: cangrejo y langosta viva 1 día; almejas y mejillones abiertas, de 3 a 10 días; calamar, de 1 a 3 días.

   ·Arroz y pasta: 2-3 días

   ·Huevos cocidos: 1 semana

   ·Huevos crudos con cáscara: de 3 a 5 semanas.

   ·Verduras cocidas: 3-4 días

·Legumbres cocidas: 4-5 días

   Además, advierte Beatriz González sobre recalentar la comida, y señala que cada vez que lo hacemos le damos la oportunidad a las bacterias de multiplicarse, por lo que aconseja evitar al máximo esta práctica.

   Pero es que también rechaza totalmente el mito de que ‘si huele bien es que está en buen estado’ un alimento, subrayando así que muchas bacterias y toxinas peligrosas no alteran ni el olor, ni el sabor, ni el aspecto, y puede parecer que el producto está fresco, e incluso oler bien, pero obligarte a ir al baño después. «Mejor que te guíes por las condiciones de conservación, y por las fechas, y no por tu nariz», agrega.

CL11