13 marzo 2026
Guterres visita el Líbano inmerso en la guerra del Medio Oriente
Compartir esto:

BEIRUT – El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, visitó el Líbano este viernes 13 para expresar solidaridad con ese país, mientras prosigue la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán y en la cual se han visto envueltos una docena de países de la región.

“Acabo de aterrizar en Beirut para una visita de solidaridad con el pueblo libanés. Ellos no eligieron esta guerra; fueron arrastrados a ella. La ONU y yo no escatimaremos esfuerzos para trabajar por el futuro pacífico que Líbano y la región merecen con creces”, indicó Guterres apenas bajó del avión en esta capital.

Desde principios de mes se rompió la frágil tregua acordada a finales de 2024 entre el ejército israelí y la milicia libanesa Hizbolá, de musulmanes chiíes y aliada de Teherán, y la escalada militar superó umbrales de conflictividad del pasado.

Hizbolá ha lanzado cientos de cohetes, misiles y drones contra Israel y los Altos del Golán sirios, ocupados por Tel Aviv desde 1967, y el ejército israelí ha respondido con ataques masivos en el sur del Líbano, y en Beirut y sus alrededores, forzando la huida de habitantes de ciudades, aldeas y barrios enteros.

Según las autoridades libanesas, los combates ya han provocado el desplazamiento de 800 000 personas -en un país de 5,4 millones de habitantes- y la muerte de alrededor de 1500.

Guterres se dirigió a los contendientes en sus reuniones con autoridades y ante la prensa, y dijo que “mi llamamiento a ambas partes, a Hezbolá y a Israel, es claro: un alto el fuego para detener la guerra y allanar el camino hacia una solución”.

Más allá de la emergencia, también abordó el futuro político del país. “La era de los grupos armados ha terminado. Ha llegado la era de los estados fuertes”, afirmó.

Destacó la magnitud de la catástrofe humanitaria en el Líbano, donde el acceso a alimentos, agua, atención médica y educación se encuentra gravemente interrumpido en varias regiones del país.

Junto con el primer ministro libanés, Nawaf Salam, Guterres hizo un llamamiento humanitario urgente para recaudar 325 millones de dólares destinados a financiar la ayuda de emergencia al Líbano durante los próximos tres meses.

“La solidaridad en las palabras debe ir acompañada de solidaridad en los hechos”, dijo al respecto Guterres, a la vez que insistió en que “debemos detener esta guerra. Debemos lograr un alto el fuego inmediato”.

Previamente, en Ankara, donde recibió el premio Atatürk para la Paz, que otorga Turquía, Guterres insistió en que “los ataques militares masivos” lanzados por Estados Unidos e Israel, y los subsiguientes ataques de Irán contra varios países, constituyen una grave amenaza para la paz y la seguridad internacionales.

Subrayó que la desescalada y el diálogo son la única vía para avanzar, e instó a todas las partes a poner fin a la violencia, respetar el derecho internacional, proteger a los civiles y regresar de inmediato a la mesa de negociaciones.

Los ataques de Israel y Estados Unidos sobre Irán comenzaron el 28 de febrero, dirigidos a eliminar la posibilidad de que Teherán se dote de armamento atómico y a pulverizar su capacidad militar, mediante bombardeos a instalaciones, equipos y mandos militares, y causando además daños a vivienda, escuelas y hospitales.

Como réplica, Irán ha lanzado misiles y drones explosivos sobre instalaciones civiles, militares y de la industria del petróleo y el gas en toda la región del golfo Pérsico, y paralizado gran parte del tráfico de navíos en ese golfo y sobre todo en el estrecho de Ormuz, que lo comunica con el mar Arábigo y el océano Índico.

La guerra ha alterado la vida económica y la seguridad de los civiles en toda la región, con impactos globales. Aumenta en los mercados mundiales el precio del petróleo y del gas, de sus derivados y del transporte, y las naciones industrializadas se han visto forzadas a disponer de sus reservas de crudo ante una previsible escasez.

Solo en Irán unas 22 000 estructuras civiles han resultado dañada, de las cuales unas 17 000 son vivienda, y más de 400 000 vehículos han sido registrados saliendo de Teherán y otras ciudades hacia el extremo norte del país, en busca de seguridad.

La guerra se prolonga, en contra de los deseos de Guterres: el nuevo líder supremo iraní, el ayatolá Mojtaba Jameneí prometió vengar la sangre derramada en los ataques y ordenó activar el cierre de Ormuz, y en Washington prometen que los ataques contra Irán serán más contundentes en los próximos días.

A-E/HM

CL14