12 marzo 2026

Doñana despide un invierno muy lluvioso y presenta una primavera con «buenas perspectivas»

Doñana despide un invierno muy lluvioso y presenta una primavera con "buenas perspectivas"
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HUELVA 12 Mar. Diario Dia –

Doñana ha dejado atrás un invierno que ha sido uno de los más lluviosos de los últimos años, debido a la sucesión de borrascas de hecho, hasta febrero se registraron 582 litros por metro cuadrado, una cifra que no se obtenía desde el ciclo 2009-2010 y que ha dejado una laguna inundada hasta 90 centímetros. Por ello, gracias a estas lluvias se anticipa una primavera con «muy buenas expectativas», sobre todo, para la reproducción de las especies.

Así lo atestigua el director de la Estación Biológica de Doñana, Eloy Revilla, quien ha señalado que «tras un invierno húmedo en el que ha llovido y la marisma se ha llenado», se presenta «una buena perspectiva para esta primavera, tanto en vegetación como en las especies que dependen del agua».

Así, según los datos proporcionados por el Entorno Natural de Doñana, hasta febrero se registraron 582 litros por metros cuadrado en la Estación Agroclimática del Ifapa situada al norte de El Rocío, mientras que la Estación Biológica de Doñana ha cifrado en 517,6 milímetros hasta mediados del mismo mes, una cifra superior a la media para estas fechas y también respecto a las cifras alcanzadas el año anterior (307,9 mm).

Por ello, casi toda la marisma, un 90% de la misma, quedó bajo agua durante el invierno, que a la larga es el elemento fundamental para que la biodiversidad de Doñana se mantenga en todo su esplendor. Además, Esta sucesión de borrascas ha hecho que los cauces que vierten actualmente a la marisma del área protegida presenten caudales máximos, con niveles que han alcanzado en algunos puntos, fuera de los cauces, los 90 centímetros de lámina de agua.

«Entonces eso le viene muy bien a Doñana que es un sitio que depende del agua y que hay muchas comunidades y especies que dependen de que haya agua en abundancia. El cambio se empezó a producir ya en la primavera pasada, que fue una primavera húmeda, llovió bastante, lo cual permitió parar la degradación que estaba sufriendo Doñana debido a la falta de agua y este otoño-invierno afortunadamente ha continuado esa tendencia, lo cual es una buena noticia», ha comentado.

Asimismo, también se ha producido una notable mejora en la recuperación de las aves acuáticas, ya que el equipo de Poblaciones de Aves del Grupo de Monitorización Ambiental de la ICTS-Doñana contabilizó 385.649 aves de 88 especies durante la realización del Censo Internacional de Aves Acuáticas (IWC) en enero de este año. Esta cifra es superior a la registrada en los dos años precedentes, cuando la sequía provocó mínimos históricos en la marisma.

Los valores en enero de 2026 siguen por debajo del máximo registrado en 1989 -con aproximadamente 684.084 aves correspondiente únicamente al censo aéreo- pero «reflejan una tendencia positiva vinculada a un otoño e invierno más lluviosos».

COMIENZO DE LA REPRODUCCIÓN

Además, la señal de que la primavera ya ha llegado a Doñana, al menos meteorológicamente hablando, es que ha se ha iniciado la reproducción de algunas especies de insectos, aunque «aún es demasiado pronto para valorar cómo será». Pero «lo más notable» es «la abundancia de vegetación herbácea, los árboles, el matorral están ya brotando. También, ya hay mucha mucha floración, por lo que se nota que está aquí ya la temporada de crecimiento».

«Detrás de la floración viene la reproducción de insectos, de aves y del resto de especies que dependen de que haya comida en el campo. Al final el agua es el motor de esa comida, de esa dinámica natural que es estacional, que es muy intensa», ha comentado Revilla.

No obstante, el año hidrológico no ha llegado a su fin, por lo que, aunque el parque podría aguantar con la lluvia caída, «convendría que lloviese en primavera», pero «tampoco de manera exagerada», ya que «una vez empiece la nidificación», con lluvias intensas «muchos nidos se pueden perder», y «se vuelve a inundar de manera importante la marisma y se pierden esas puestas es algo que pasó el año pasado, que había ya muchas aves criando y llovió de manera intensa, sino que toda la marisma y todas esas puestas se perdieron».

«Entonces, tiene que llover para que el agua aguante, especialmente si hace calor. No lo podemos saber a priori y vamos a ver cómo viene la temporada de reproducción», ha abundado.

PROBLEMAS ESTRUCTURALES

No obstante, todos los expertos ponen el foco en que aunque haya sido un año bueno en cuanto a lluvias, no quiere decir que «se hayan resuelto sus problemas estructurales», ya que, según ha apuntado Revilla, Doñana es «un lugar muy valioso, que está en un lugar rodeado de presiones, de toda la cuenca del Guadalquivir, las grandes ciudades que hay alrededor, polos industriales, agricultura ya de manera más cercana en la propia comarca», por ello, «es un lugar que siempre va a sufrir esas presiones».

«Entre las más importantes que tenemos ahora mismo una es la recuperación del acuífero, que es un proceso muy lento y estamos lejos de tener el acuífero en una situación normalizada. Además, también está presenta la entrada de contaminantes, por ejemplo, que también la cantidad de agua disponible, eso afecta a la concentración de los contaminantes que hay en la zona».

Por ello, ha insistido en que es «pronto» para saber que «esa crisis con la disponibilidad de agua en el acuífero, que afecta a las lagunas fundamentalmente, no a la marisma, esté salvada», por ello «hay que esperar y ver cómo se comporta el acuífero».

CL11