Chile inaugura giro a la ultraderecha con Kast como nuevo presidente

SANTIAGO – José Antonio Kast, fundador y líder del Partido Republicano, de extrema derecha, juró este miércoles 11 como nuevo presidente de Chile para el período 2026-2030, en reemplazo del izquierdista Gabriel Boric.
“Sí, juro”, respondió Kast al requerimiento de estilo que le hizo la presidenta del Senado, Paulina Núñez, quien le impuso de seguidas la banda presidencial que antes portó Boric, frente al Congreso en pleno y con la presencia de varios jefes de Estado de países amigos, entre ellos el rey Felipe VI de España.
El arribo de Kast a la presidencia representa la llegada al poder de la extrema derecha por vez primera desde que la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990) -de quien el flamante mandatario se declara admirador- dio paso a las tres décadas y media de democracia que ha vivido Chile.
Kast, abogado de 60 años, de ascendencia alemana y católico practicante, casado con su colega María Pía Adriasola y con nueve hijos, triunfó con 58 % de los votos en la elección presidencial del pasado diciembre, su tercer intento de acceder al poder tras buscarlo en 2017 y 2021.
Desde 1990 se habían alternado en presidencia figuras de alianzas de centroderecha y centroizquierda, frente a las que emergió Kast, ahora uno de los rostros de la extrema derecha que ha avanzado por América Latina.
Atrajo al electorado chileno con sus promesas de implementar un gobierno de emergencia para animar el crecimiento económico y combatir al crimen organizado, la creciente delincuencia y la crisis migratoria, punto en el que incluso ha propuesto deportar de manera masiva y expedita a decenas de miles de migrantes.
En la campaña electoral del año pasado, en la que derrotó a la comunista Jeannette Jara, candidata del oficialismo, Kast puso sordina a su oposición al aborto, a la ideología de género y al matrimonio igualitario, y se centró en los temas ahora urgentes para su gobierno, como frenar el delito y dar auge a la economía.
También ha ofrecido prácticas de austeridad, con un recorte del gasto público, de hasta 6000 millones de dólares, que debería lograrse en año y medio. Se propone reducir los ministerios de 25 a 12, y recortar sus presupuestos en tres por ciento.
Esa agenda nutre las expectativas de la población, que desde 2005 ha empleado el voto como castigo a los gobernantes pues no elige a un presidente del mismo signo político de su antecesor.
En las formas, y para distinguirse de la relativa informalidad de Boric y sus colaboradores, ha ordenado un nuevo código de vestimenta para su gabinete, con camisa, chaqueta y corbata para hombres y vestimentas sobrias y formales para mujeres.
En las relaciones internacionales Kast da y recibe respaldo de formaciones y gobiernos de derecha y extrema derecha, y muestra su alineamiento con el presidente estadounidense Donald Trump, con respaldo por ejemplo a la acción armada sobre Venezuela del pasado enero, y a una posible y similar sobre Cuba.
Movimientos sociales han manifestado preocupación ante la falta de claridad sobre cuál será la postura del nuevo poder frente a propuestas que siguen estancadas en el Parlamento, como la ampliación del aborto legal, la ley de eutanasia y proyectos de derechos laborales.
El Congreso está muy fragmentado y el gobierno deberá negociar acuerdos para la agenda que comprometa al poder legislativo. En el Senado de 50 miembros el Partido Republicano y sus aliados de derecha ocupan 24 bancas, igual número la oposición de izquierda y centro izquierda, y hay dos de otros grupos.
En la Cámara de Diputados, de 155 asientos, el oficialismo ocupa 68 curules, la oposición 65 y otros grupos 22, de los cuales 14 son del populista Partido de la Gente.
Cumplida la ceremonia de este miércoles 11 en la sede del parlamento, en la vecina ciudad portuaria de Valparaíso, Kast agasajó con un almuerzo a las delegaciones oficiales extranjeras y luego ordenó la primera reunión de su gabinete.
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