10 marzo 2026
El cierre de Ormuz causa graves daños a los países en desarrollo
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GINEBRA – Las interrupciones en el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, mientras prosigue la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, amenazan con causar más daños a las economías en desarrollo y sobre todo a los países más pobres.

“Las economías en desarrollo podrían verse particularmente afectadas, ya que los altos niveles de deuda y el aumento de los costos de financiación limitan su capacidad para absorber nuevos shocks de precios”, advirtió ONU Comercio y Desarrollo (Unctad) en un análisis rápido divulgado este martes 10.

Esa agencia de las Naciones Unidas recordó que el estrecho de Ormuz, que comunica el golfo Pérsico con el mar Arábigo y el océano Índico, es uno de los corredores comerciales más críticos del mundo.

Por este estrecho transita aproximadamente una cuarta parte del comercio mundial de petróleo transportado por mar, además de volúmenes significativos de gas natural licuado y fertilizantes.

La escalada militar en la región ha alterado los flujos de navegación a través de este paso estratégico, generando preocupación por sus efectos en los mercados energéticos, el transporte marítimo y las cadenas de suministro globales.

A los ataques de Estados Unidos e Israel sobre instalaciones militares y también civiles iraníes, Irán ha replicado con misiles y drones explosivos sobre instalaciones israelíes y de otros países de la región que albergan bases estadounidenses o que de algún modo han favorecido los ataques.

Como resultado, países de la región productores y exportadores de petróleo, gas o fertilizantes se han visto afectados, así como sus importaciones de insumos, bienes de consumo y servicios diversos, en particular el turismo.

Los ataques y contraataques causaron ya más de 1700 muertes, en su mayoría en Irán y Líbano, pero también en Israel, países árabes y en las fuerzas estadounidenses.

El impacto económico más visible ha sido el alza en los precios del petróleo, por la característica velocidad con la que reaccionan los mercados energéticos, y en pocos días el precio referencial del barril (159 litros) de crudo trepó desde algo más de 70 dólares hasta rozar los 120 dólares el lunes 9.

Una declaración del presidente estadounidense Donald Trump -en medio de las señales contradictorias que ha enviado sobre objetivos y plazos del conflicto- según la cual “la guerra está casi terminada”, retrajo los precios del petróleo y el barril se cotizaba este martes entre 85 (Nueva York) y 90 dólares (Londres).

En el mayor mercado consumidor de gasolina, Estados Unidos, el precio del carburante en las estaciones de servicio promediaba este martes 3,54 dólares por galón, 19 % más alto que ante de iniciarse la guerra el 28 de febrero.

En 2024, el transporte total de petróleo a través del estrecho fue de unos 20 millones de barriles diarios, 25 % del comercio marítimo mundial de petróleo. El crudo y el condensado representaron 14 millones de barriles por día y los productos derivados seis millones de unidades.

Durante el pasado febrero transitaron por Ormuz un promedio de 129 buques mercantes cada día. El 1 de marzo la cifra cayó a 20, y actualmente solo lo hacen cuatro o cinco. Varias terminales en el golfo han cesado los embarques de hidrocarburos y miles de buques en el golfo o hacia él se han detenido.

Unctad registra que los fletes petroleros y las primas de seguros por riesgo de guerra están aumentando, mientras también suben los costos del combustible marítimo, encareciendo el transporte en las cadenas de suministro.

Aproximadamente un tercio del comercio mundial de fertilizantes transportado por mar (unos 16 millones de toneladas) pasa por el estrecho de Ormuz, lo que genera preocupación por el acceso a fertilizantes en algunos de los países más pobres.

El golfo Pérsico provee 54 % de los fertilizantes que consume Sudán, 36 % Sri Lanza, 31 % Tanzania, 30 % Somalia y 27 % Pakistán, Tailandia o Kenia, todos países en desarrollo y algunos muy pobres. También abastece a economías desarrolladas, como Australia (32 %) y Nueva Zelanda (26 %).

Unctad señala que crisis recientes -como la pandemia de covid-19 y la guerra en Ucrania- demostraron cómo las perturbaciones en energía, transporte e insumos agrícolas pueden propagarse rápidamente a través de mercados interconectados.

El choque actual llega en un momento en que muchas economías en desarrollo tienen dificultades para pagar su deuda, lo que supone un espacio fiscal reducido y una capacidad limitada para absorber nuevos choques de precios.

Indica finalmente que el impacto económico global general dependerá de la duración y la escala de la perturbación, y la situación resalta la importancia de un seguimiento continuo, en particular las implicaciones para las economías vulnerables.

A-E/HM

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