4 marzo 2026

Los gastos de vivienda suben un 13% desde 2019 y agravan la presión sobre hogares con menos renta, según Fedea

Los gastos de vivienda suben un 13% desde 2019 y agravan la presión sobre hogares con menos renta, según Fedea
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MADRID, 4 Mar. (Europa Press) –

Los gastos relacionados con la vivienda han tensionado de forma creciente los presupuestos familiares en los últimos años, con especial incidencia sobre los hogares con rentas más bajas, con baja intensidad laboral y los unipersonales jóvenes, según un estudio publicado este miércoles por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea).

El trabajo, elaborado por Fernando Pinto, de la Universidad Rey Juan Carlos, analiza la evolución y distribución del esfuerzo residencial en España entre 2019 y 2024 a partir de los microdatos de la Encuesta de Condiciones de Vida (INE). Este indicador mide la proporción de la renta disponible que los hogares destinan a gastos de vivienda, incluyendo alquiler o hipoteca bruta, suministros, comunidad, seguros y tributos.

Según los datos del estudio, el gasto residencial medio mensual por hogar a precios corrientes aumentó un 13% en el periodo analizado, pasando de 610 euros en 2019 a 690 euros en 2024. El mayor incremento se registró en los suministros, con una subida superior al 25%, mientras que los alquileres y las cuotas hipotecarias brutas crecieron en promedio un 15% y un 12,5%, respectivamente.

Así, desde la Fundación han atribuido el incremento del gasto residencial al encarecimiento de los suministros y del alquiler y, desde 2022, al aumento de las cuotas hipotecarias asociado al endurecimiento de las condiciones financieras, coincidiendo con el giro restrictivo de la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE).

«En muchos casos, el coste residencial ha crecido por encima de la renta disponible, intensificando la presión sobre los presupuestos familiares», ha explicado el autor.

En el informe se especifica que estos incrementos se refieren al promedio del conjunto de la población y no al de cada cohorte de nuevos contratos de alquiler o compra, que es la referencia que suele predominar en el debate público y que arroja cifras significativamente superiores.

Por régimen de tenencia, los hogares en alquiler registran el mayor esfuerzo medio (33,5 %), seguidos de los propietarios con deuda (30,7%), mientras que los propietarios sin deuda muestran niveles sensiblemente inferiores (17,3%), aunque no nulos debido al peso de los gastos corrientes de la vivienda.

La desigualdad por nivel de renta es especialmente marcada. Los hogares del primer quintil destinan el 36,2% de su renta a la vivienda, frente al 13,6% del quintil superior. Las situaciones de sobreesfuerzo, definidas como las que superan el 40% de la renta, afectan al 17,3% de los hogares más pobres y solo al 1,2% de los más ricos.

La vulnerabilidad residencial se concentra en perfiles específicos. Entre los hogares con baja intensidad laboral, el sobreesfuerzo alcanza el 18,9%, mientras que en los de alta intensidad se reduce al 7,4%. Los hogares unipersonales jóvenes muestran también una presión destacada, por su mayor dependencia del alquiler y la falta de economías de escala.

Asimismo, el estudio detecta diferencias notables entre comunidades autónomas, que reflejan los desequilibrios persistentes entre los costes residenciales y los ingresos de los hogares, agravando las disparidades territoriales.

Entre los propietarios con deuda, el momento de adquisición es un factor determinante: el esfuerzo medio asciende al 34,1% entre quienes compraron entre 2019 y 2024, frente al 28,6% entre los que adquirieron su vivienda entre 2012 y 2018 y al 23,8% entre los anteriores a 2011.

CL8