La guerra se infiltra en los hospitales en el Medio Oriente

GINEBRA – Con paramédicos muertos, hospitales dañados y pacientes evacuados, la guerra que se extiende por el Medio Oriente alcanza de modo trágico a los lugares que se supone deberían estar a salvo de los enfrentamientos, como son los centros sanitarios.
Este miércoles 4, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó de un aumento de incidentes que afectan al personal médico y a las instalaciones hospitalarias de la región, en el quinto día de la ofensiva estadounidense-israelí contra Irán y la respuesta de Teherán que ha alcanzado a los países vecinos.
En el Líbano, tres paramédicos murieron y otros seis resultaron heridos el martes 3, mientras prestaban asistencia a las víctimas de las explosiones en el distrito sur de la ciudad de Tiro, en el contexto del cruce de ataques entre la milicia libanesa Hezbolá, aliada de Irán, y las fuerzas israelíes que incursionan en el país vecino.
“El riesgo de que otros profesionales sanitarios se encuentren entre las víctimas es alto”, dijo el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. “Esto debe evitarse a toda costa para que los paramédicos, médicos y enfermeros puedan realizar su labor vital, especialmente necesaria en tiempos de crisis”, agregó.
En Irán, las instalaciones médicas también se han visto afectadas por los ataques. Según la OMS, las explosiones cerca del Hospital Motahari de Teherán el 1 de marzo dañaron partes del edificio y obligaron a las autoridades a evacuar a pacientes y personal médico.
Otras instalaciones también se vieron afectadas en otras zonas del país. Dos centros médicos de emergencia en Sarab, en el centro de Irán, y en Hamedan, en el oeste, sufrieron daños y, según informes, al menos dos miembros del personal médico resultaron heridos.
“En tiempos de crisis, los hospitales y las clínicas son más necesarios que nunca. Por eso es imperativo garantizar su protección en todo momento”, insistió Tedros.
El jefe de la OMS llamó a las partes en conflicto a “respetar el derecho internacional humanitario y proteger a los trabajadores sanitarios, las instalaciones y los pacientes”, y abogó para que “las voces de la sabiduría y de la paz prevalezcan sobre el ruido de los bombardeos”.
La intensificación de los combates también preocupa a los expertos independientes encargados de la protección de la infancia, y el Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas se declaró profundamente consternado por la muerte de niños inocentes y por las graves repercusiones del conflicto en los más pequeños.
Los expertos independientes que integran ese organismo, encargado de supervisar la aplicación de la Convención sobre los Derechos del Niño, manifestaron su alarma por los informes de ataques contra infraestructura civil.
Mencionaron específicamente el bombardeo de la escuela de niñas Shajareh Tayyebeh en Minab, al sur de Irán, el cual, según informaron las autoridades locales, causó la muerte de más de 160 niñas.
Los expertos piden un alto el fuego inmediato y duradero “para evitar que los niños se vean expuestos a asesinatos, mutilaciones, desplazamientos, daños psicológicos u otras violaciones de sus derechos”.
Por su parte, en el contexto de combates generalizados y de explosivos que alcanzan a varios países de la región, el Organismo Internacional de Energía Atómica (Oiea) informó que sigue de cerca la situación en torno a las instalaciones nucleares iraníes.
El argumento central de Israel y Estados Unidos para atacar a Irán es impedir que ese país y su liderazgo logren desarrollar, en sus centrales y laboratorios de energía nuclear, capacidad para dotarse de bombas atómicas.
Según Oiea, hasta ahora no se han detectado daños en instalaciones que contienen materiales nucleares ni riesgo de liberación radiológica.
Si bien dos edificios presentan daños visibles cerca del emplazamiento de Isfahán, no se han reportado nuevos impactos en Natanz ni en otros emplazamientos, incluida la central nuclear de Bushehr.
No obstante, el director general de esa agencia de la ONU, Rafael Grossi, reiteró su llamado a “la máxima moderación para evitar cualquier riesgo de incidente radiológico”, el cual podría impactar vastas áreas y ciudades enteras.
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