Dimite una concejala de Vox de Alfàs del Pi por la «hostilidad insostenible» del portavoz de su grupo
ALICANTE, 4 Mar. PORTALTIC –
La concejala de Vox en el Ayuntamiento de Alfàs del Pi (Alicante) María José Fuster ha anunciado su «renuncia irrevocable» al acta debido a, según denuncia, la «hostilidad insostenible» por parte del portavoz del grupo municipal.
La edil califica su decisión de «decisión difícil, pero necesaria» y subraya que «no obedece a motivos personales ordinarios, sino a una situación de bloqueo institucional y hostilidad interna insostenible, que ha derivado en una baja médica por prescripción facultativa».
En un comunicado difundido este miércoles, Fuster expone que el Grupo Municipal de Vox «ha atravesado meses complicados debido a las ausencias del portavoz», Manuel Saz. «Lamentablemente, –apunta– la situación lejos de arreglarse se ha agravado, llegando a extremos de descalificación personal (se ha tildado mi trabajo de ser fruto de una ‘Inteligencia Artificial’ y las comisiones informativas de ‘paripé’) y ruptura total de la colegialidad».
La hasta ahora concejala explica que el paso que ha dado, adoptada desde la serenidad y con profunda tristeza, es la única respuesta posible ante una situación que «ha puesto en riesgo» su salud y mi dignidad.
«Durante tres meses, en el verano de 2025, he asumido en solitario la representación institucional del Grupo Municipal Vox, trabajando sin descanso para honrar el compromiso adquirido con los vecinos. Sin embargo, la lealtad y el esfuerzo no han encontrado la mínima correspondencia en el respeto que exige la convivencia política y humana», denuncia.
En su comunicado, ofrece «cinco motivos fundamentales» que hacen «inviable» su continuidad en el cargo. El primero de ellos, dice, es «por dignidad y respeto profesional», ya que le resulta «imposible compartir proyecto con quien desprecia sistemáticamente» su criterio y mi persona.
«He tenido que soportar que el portavoz del grupo califique mis opiniones como fruto de una ‘Inteligencia Artificial’ para humillarme intelectualmente, y que tilde de ‘paripé’ el trabajo serio y riguroso que se realiza en las Comisiones Informativas. La política debe ser un servicio honorable, no un espacio para la burla», defiende.
«SALUD Y BIENESTAR EMOCIONAL»
También esgrime como razón su «salud y bienestar emocional» y, al respecto, asegura que «el clima de hostilidad, agresividad verbal y tensión constante impuesto por la portavocía ha desembocado en un cuadro de ansiedad» que las compromete. «Ningún cargo público justifica el coste de perder la paz mental ante un acoso laboral y moral sostenido en el tiempo», asevera.
Por otra parte, alude al «respeto a la institución» y mantiene que no puede ser «cómplice de una gestión política que normaliza las ausencias injustificadas a debates cruciales, como los Presupuestos Municipales, negándose a rendir cuentas a los votantes bajo la excusa de la vida privada». «L’Alfás del Pi merece representantes que estén presentes y que honren los órganos de gobierno», proclama.
Otro de los motivos es «la falta de amparo interno». Aquí relata que, a pesar de sus «reiterados intentos de buscar mediación y auxilio» dentro de Vox, «alertando de la gravedad de la situación desde el pasado mes de diciembre», solo ha recibido «un doloroso silencio y la apertura de un expediente en la comisión de garantía que se dilata en el tiempo». «Es decir, palabras sin concretar nada en mi amparo. La ausencia de protección ante el maltrato verbal me ha dejado en una situación de absoluta indefensión institucional», insiste.
Por último, alega «coherencia ética»: «Entré en política para servir a mis vecinos con valores, verdad y transparencia. Permanecer en silencio, validando estas conductas, sería traicionar esos principios fundacionales. Renuncio porque me niego a normalizar la falta de educación y el despotismo como herramientas de trabajo político».
La edil se marcha con «un inmenso agradecimiento a los vecinos» y espera que entiendan que esta renuncia es, en última instancia, «un acto de respeto hacia ellos: no merecen una representación municipal contaminada por guerras internas y falta de rigor».
Extiende el agradecimiento al personal del Ayuntamiento y a los «adversarios políticos del resto de la corporación». «A pesar de nuestras lógicas diferencias ideológicas, he encontrado en muchos de ustedes el respeto, la educación y el desvelo por el bien común que, dolorosamente, me ha faltado en mi propia bancada. Me voy con la cabeza alta, sabiendo que cumplí con mi deber hasta el último día», zanja.
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