Ni cajas ni papel de aluminio: cómo guardar el queso en la nevera sin que se estropee

MADRID 2 Mar (Agencias)
El queso es uno de esos alimentos que presenta varios problemas a la hora de almacenar. Mientras algunos lo envuelven en papel de aluminio o con plástico, otros tienen cajas diseñadas para ello. Sin embargo, a menudo, al meterlo en la nevera, empieza a tener un aspecto poco apetecible y hasta puede generar moho en pocos días.
El queso es un elemento importante en la gastronomía española; tanto es así que se estima que se consume de media 7,5 kilos de este producto por persona al año, según datos de Statista. Se utiliza tanto en platos salados como en dulces, y muchos hacen tablas de queso al dar de comer a invitados en casa.
Aun así, los que disfrutan de este alimento de forma ocasional suelen enfrentarse con problemas a la hora de volver a guardarlo.
CÓMO CONSERVAR EL QUESO
Aunque el tamaño incómodo de algunos bloques incita a que se envuelvan en plástico o papel de aluminio para guardarlos en la nevera y olvidarse de ello, el queso requiere una serie de consideraciones para evitar que se degrade demasiado rápido.
Lo primordial es entender que el queso necesita respirar, pero no de forma excesiva, aconseja la experta en quesos Morgan McGlynn Carr en una publicación -conocida en redes sociales como Morgan Cheese-. Destaca que es un tipo de alimento que se adapta mejor a espacios con un nivel de oxígeno y humedad controlado.
Por estas razones, la experta recomienda envolver el queso en papel transpirable y evitar en la medida de lo posible un envoltorio hermético. Esto incluye papel de queso, papel de cocinar o papel encerado.
DÓNDE GUARDAR EL QUESO EN LA NEVERA
Junto con el envoltorio, la zona de la nevera donde se puede almacenar el queso importa. Aunque exista una tendencia de dejarlo en una balda a nivel de los ojos como forma de auto recordatorio, no es el lugar idóneo de almacenaje debido a la temperatura.
McGlynn señala que el cajón de las verduras o la balda inferior es el mejor lugar para poner el queso. Se debe evitar colocarlo en la puerta o en la balda más fría del electrodoméstico, ya que temperaturas extremas pueden afectar a su textura.
¿Afecta el tipo de queso al proceso de almacenamiento?
Sí, cada tipo de queso influye en la forma en la que se tiene que guardar. Mientras que los quesos duros requieren un envoltorio un poco más prieto porque se resecan con mayor facilidad, los quesos blandos necesitan envolverse de forma más floja. Además, la experta aconseja cambiar su envoltorio regularmente.
CUALES SON LOS ERRORES COMUNES
Algunos de los mayores problemas con la generación de bacterias, la pérdida de sabor o el cambio indeseado en la textura del queso están relacionados con su envoltorio. McGlynn apunta a no cambiar el film transparente con frecuencia y al uso de un táper hermético como principales culpables de estos problemas.
También señala que los cortes en la superficie, junto con la congelación del queso, son elementos que causan la pérdida de sabor de este alimento. Sin embargo, matiza que en el caso de la congelación, si se va a utilizar para cocinar, no presenta los mismos problemas.
Por ello, recomienda seguir los instintos para valorar si se puede comer el queso antes de seguir fechas de caducidad, apuntando al olor, la textura y el sabor como principales indicadores. Probar un pequeño trozo o notar un cambio en el olor o el tacto del alimento puede indicar que se ha pasado o que está apto para consumir.
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