El tráfico de residuos es un delito que contamina y daña la salud

VIENA – Los flujos ilegales de desechos están causando daños económicos, ambientales y a la salud pública, en todo el mundo pero especialmente en los países de bajos ingresos, advirtió un nuevo estudio de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Onudd)
Candice Welsch, directora de Análisis de Políticas y Asuntos Públicos de la Onudd, dijo que “nuestro estudio demuestra que el tráfico de residuos sigue siendo increíblemente difícil de detectar, investigar y procesar”.
“No es un desafío abstracto, sino uno con graves consecuencias para la salud pública, ya que genera contaminación tóxica del agua potable, los océanos, el suelo y otros lugares”, indicó,
En su informe “Delitos y Tráfico de Residuos”, la Onudd examina las cinco principales categorías de tráfico ilegal de residuos: residuos eléctricos y electrónicos, residuos plásticos, vehículos y motores al final de su vida útil, residuos metálicos y que contienen metales, y mezclas de residuos.
También examina el modus operandi de los grupos de delincuencia organizada y las empresas implicadas, y concluye que las lagunas legislativas, la limitada capacidad de aplicación de la ley, la falta de trazabilidad y las bajas sanciones facilitan un comercio que algunos estiman en miles de millones de dólares.
Se ha descubierto que grupos del crimen organizado están involucrados en casos de delitos relacionados con residuos en todo el mundo, desde actividades ilegales locales hasta el tráfico intercontinental a gran escala.
La participación de empresas en delitos y tráfico de residuos también es común. Algunas empresas no cumplen con las regulaciones, otras contratan servicios ilegales a sabiendas, y otras realizan operaciones ilegales paralelas.
El estudio cita como ejemplo que en Sudáfrica una empresa de construcción se declaró culpable de violar la Ley Nacional de Gestión Ambiental de Residuos cuando se descubrió que había utilizado residuos de construcción para rellenar humedales donde estaban construyendo nuevas viviendas.
De manera similar, la Autoridad de Protección Ambiental de Nueva Gales del Sur, en Australia, tiene una investigación penal en curso sobre mantillo de jardinería creado a partir de materiales reciclados contaminados con amianto, encontrado en docenas de lugares alrededor de la ciudad de Sídney.
El análisis revela que tanto los grupos del crimen organizado como las corporaciones se valen de la corrupción para ocultar residuos ilegales dentro de flujos legales, evadiendo los controles regulatorios mediante maniobras fraudulentas y corruptas.
Estas pueden incluir fraude documental, extorsión, robo, malversación de fondos públicos, abuso de poder, lavado de dinero y otras.
Advierte que las sanciones por tráfico de residuos pueden ser mucho menores que las ganancias potenciales que pueden obtenerse de un solo envío ilegal de residuos electrónicos, por ejemplo.
La falta de delitos tipificados y sanciones consistentes en todo el mundo hace que sea fácil para los posibles traficantes buscar jurisdicciones donde las regulaciones son más débiles y las sanciones más leves.
El estudio señala que, si bien el vertido, la quema, el traslado, el transporte y la eliminación ilegales de residuos ocurren en todo el mundo, cuando se trafican los residuos menos valiosos o los más difíciles y costosos de eliminar fluyen de las regiones de altos ingresos a las de bajos ingresos.
Estos incluyen plásticos y residuos electrónicos, que pueden contener sustancias peligrosas o productos químicos nocivos.
Como suelen traficarse a países con dificultades para una gestión ambientalmente responsable, esto tiene importantes consecuencias negativas para la salud de las personas y el medio ambiente.
Todas las regiones del mundo están involucradas en la exportación, importación o tráfico ilegal de residuos, según el estudio de la Onudd.
La ausencia de sanciones armonizadas a nivel mundial permite a los traficantes encontrar rutas alternativas, ya que traficar con los residuos resulta mucho más barato que cumplir con los estándares legales.
El Banco Mundial estima que, para 2050, cerca de 70 % de la población vivirá en ciudades donde la producción de residuos sólidos alcanzará 3400 millones de toneladas, creciendo más rápido que la población.
En los países de bajos ingresos, esta cantidad podría triplicarse, con más de la mitad de los desechos depositados al aire libre.
Actualmente, un tercio de los residuos no se gestiona de manera ambientalmente segura, y los datos sobre manejo ilegal siguen siendo escasos
Welsch apuntó finalmente que “mejorar la comunicación y los datos sobre las rutas sospechosas y las vulnerabilidades en la cadena de comercio de residuos, junto con la armonización de los delitos y las sanciones, son esenciales para ayudarnos a predecir, prevenir y detener mejor los flujos ilegales de residuos”.
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