2 marzo 2026

El Thyssen explora el impacto de la guerra de Ucrania en la vida cotidiana en ‘Pedagogías de guerra’

El Thyssen explora el impacto de la guerra de Ucrania en la vida cotidiana en 'Pedagogías de guerra'
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Primera exposición individual en España del dúo Roman Khimei y Yarema Malashchuk, figuras clave de la nueva generación de artistas visuales de Ucrania.


Primera exposición individual en España del dúo Roman Khimei y Yarema Malashchuk, figuras clave de la nueva generación de artistas visuales de Ucrania.

– MUSEO THYSSEN

    MADRID, 2 Mar. (Agencias) –

   La Fundación TBA21 y el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza han presentado este lunes ‘Pedagogías de guerra’, la primera exposición individual en España de Roman Khimei y Yarema Malashchuk, figuras centrales de la nueva generación de artistas visuales ucranianos.

   Comisariada por Chus Martínez, la muestra que se puede visitar del 3 de marzo al 21 de junio propone cuatro instalaciones audiovisuales creadas desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia.

   Las piezas analizan cómo, en un contexto donde la guerra es omnipresente y cada vez más mediada por pantallas, sistemas algorítmicos y tecnologías remotas, la violencia sistémica se infiltra en la experiencia cotidiana. Esta violencia reconfigura la percepción, el comportamiento y la vida colectiva, operando incluso antes de que pueda ser nombrada o comprendida.

   Los artistas huyen de la idea de la guerra como un acontecimiento histórico singular y rompen con la constante visual que llega desde los medios de comunicación: el conflicto como espectáculo. La muestra concibe la guerra como un sistema de entrenamiento que moldea silenciosamente los cuerpos, reorganiza la atención y altera la experiencia misma de la realidad cotidiana.

   «La exposición puede leerse a través de la paradoja formulada por Bertolt Brecht, quien distinguía entre Erlebnis -la experiencia vivida inmediata e inmersiva- y Erfahrung, la experiencia procesada, reflexionada y transformada en conocimiento. Para Brecht, el arte no transmite directamente la experiencia vivida; la convierte en una forma de comprensión», ha señalado Chus Martínez.

   La práctica artística de Roman Khimei y Yarema Malashchuk se desarrolla en la intersección entre cine, performance y observación social. Su metodología va más allá de la grabación documental y recurre a la creación de situaciones ficcionadas para reflexionar cómo la propia violencia se escenifica y se interioriza en contextos de guerra.

   «Desde nuestra perspectiva de civiles, nuestros trabajos ofrecen un tiempo distinto al de los medios, que permite ralentizar la mirada e invita a la reflexión. Nos interesa cómo la guerra se infiltra en la vida cotidiana, cómo altera la percepción y cómo se forma la memoria cuando conviven, como es nuestro caso, la proximidad al conflicto y la distancia que debemos tomar como artistas», han explicado los artistas.

VIDEOINSTALACIONES

   Las cuatro videoinstalaciones, creadas a partir de imágenes cinematográficas escenificadas y registros de personas reales que viven la realidad de la guerra en Ucrania, diluyen los límites entre el documental y la ficción. Las obras, en su conjunto, tratan de combatir los clichés de una ciudad en guerra e invitan al espectador a experimentar cómo es la cotidianeidad en la ciudad de Kyiv -y de otros territorios ucranianos- entre un bombardeo y otro; intentando erosionar la distancia de seguridad que, como espectadores, generamos ante una guerra televisada.

    La videoinstalación que abre la exposición es The Wanderer [El caminante] (2022), una pieza producida poco después del inicio de la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia y que forma parte de la Colección TBA21.

    En ella, los artistas utilizan sus cuerpos para escenificar las posturas de los cadáveres de los soldados rusos caídos que se confunden con el paisaje natural de los Cárpatos. La videoinstalación remite al célebre cuadro romántico El caminante sobre el mar de niebla (hacia 1817), de Caspar David Friedrich, y, por extenso, a la tradición de apropiación del paisaje que define la estética colonial.

    Frente a los horrores reales de la guerra, los artistas cuestionan la representación romántica de la muerte como algo sublime. El proyecto establece también un guiño a la obra del colectivo artístico ucraniano Fast Reaction Group -formado por Sergiy Bratkov, Boris y Vita Mikhailov, Sergi y Solonsky-, conocido por sus acciones satíricas y provocativas. Su serie fotográfica Si yo fuera un alemán (1994) recreaba las acciones de los soldados alemanes durante la ocupación de Járkiv en la Segunda Guerra Mundial. Khimei y Malashchuk quieren releer la escena con la postura alemana y europea en el presente conflicto.

   En conjunto, los cuatro videoensayos reivindican la capacidad del arte para sostener una reflexión colectiva en un momento en que la violencia corre el riesgo de convertirse en un fenómeno rutinario. La exposición apuesta por la experiencia directa y por el diálogo entre el cine y las realidades sociales contemporáneas. Un lugar desde el que reivindicar el arte como un espacio político compartido, donde las personas aparecen como iguales y la paz puede seguir pensándose como una práctica colectiva diaria.

CL2