27 octubre 2021

La pérdida de peso debería ser clave en el tratamiento de la diabetes tipo 2

La pérdida de peso debería ser clave en el tratamiento de la diabetes tipo 2
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MADRID, 14 Oct. –

La pérdida de peso del 15% o más debería convertirse en un objetivo central del manejo de la diabetes tipo 2 (T2D), ya que tiene el potencial de ralentizar el progreso e incluso revertir muchos casos, y reducir las complicaciones, según una investigación publicada en la revista ‘The Lancet’ y presentada en la Reunión Anual de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD).

«Proponemos que, para la mayoría de los pacientes con diabetes de tipo 2 sin enfermedad cardiovascular, el principal objetivo del tratamiento debería ser el control de la principal anomalía subyacente y el motor de la enfermedad: la obesidad», afirma la coautora del artículo, la doctora Ildiko Lingvay, del Centro Médico del Suroeste de la Universidad de Texas, en Estados Unidos.

«Este enfoque tendría la ventaja añadida de abordar no sólo la hiperglucemia, sino otras complicaciones relacionadas con la obesidad, como el hígado graso, la apnea obstructiva del sueño, la osteoartritis, la hipertensión arterial y un perfil elevado de grasas en sangre, lo que tendría un impacto mucho mayor en la salud general de la persona que el mero control de la glucemia», añade.

La coautora, doctora Priya Sumithran, de la Universidad de Melbourne (Australia) apunta que «se ha demostrado que el tratamiento de la obesidad para lograr una pérdida sostenida del 15% del peso corporal tiene un impacto importante en la progresión de la diabetes de tipo 2 e incluso da lugar a la remisión de la diabetes en algunos pacientes».

Las pruebas de los beneficios de la pérdida de peso en el tratamiento de la diabetes tipo 2 proceden de varias fuentes. En el ensayo DiRECT, que evaluó una intervención intensiva sobre el estilo de vida en pacientes con sobrepeso u obesidad y T2D de menos de 6 años de duración, se observó la remisión de la T2D a los 2 años en el 70% de los que perdieron 15 kg o más (con un peso inicial medio de 100 kg).

Los estudios sobre la cirugía de la obesidad (bariátrica) también han mostrado beneficios inmediatos y sostenidos para los pacientes con T2D y obesidad, reduciendo la necesidad de fármacos reductores de la glucosa a los pocos días de la cirugía y mejorando múltiples indicadores de salud a largo plazo.

El documento también analiza los distintos tratamientos farmacológicos disponibles para el control del peso. Cinco agentes (orlistat, fentermina-topiramato, naltrexona-bupropión, liraglutida 3-0 mg y semaglutida 2-4 mg) están aprobados por una o más autoridades reguladoras de todo el mundo para el control de peso crónico. La semaglutida semanal de 2-4 mg fue aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos en junio de 2021.

También se están desarrollando muchos otros fármacos, como la tirzepatida (que es un agonista de los receptores tanto del péptido similar al glucagón-1 (GLP-1) como del polipéptido inhibidor gástrico (GIP)).

Los estudios de estos nuevos fármacos, como la semaglutida 2-4 mg y la tirzepatida 15-0 mg, han informado de que se puede perder fácilmente el 15% del peso corporal en más del 25% de los participantes con T2D, y de que el control de la glucemia está cerca de normalizarse en la mayoría de los participantes.

La mayoría de los pacientes (40-70%) con diabetes de tipo 2 presentan uno o más rasgos de resistencia a la insulina, lo que significa que su T2D está probablemente impulsada por el aumento de la grasa corporal.

«Los rasgos clave que identifican a las personas en las que el aumento de la grasa corporal es un factor clave que contribuye a la diabetes de tipo 2 son la presencia de adiposidad central (grasa alrededor de la cintura), el aumento del perímetro de la cintura, la presencia de múltiples marcas en la piel, la hipertensión arterial y la enfermedad del hígado graso», explica la doctora Lingvay. «En esta población, proponemos un objetivo de tratamiento de pérdida total de peso de al menos un 15%, con la intención de no limitarse a mejorar el control de la glucemia, sino como la forma más eficaz de alterar la fisiopatología central de la diabetes tipo 2 y así cambiar su curso a largo plazo y prevenir sus complicaciones metabólicas asociadas.»

Los autores exponen consideraciones importantes a la hora de redefinir los objetivos del tratamiento de los pacientes con T2D para centrarse en la pérdida de peso sostenida. En primer lugar, la iniciativa debe ser impulsada por la actualización de las directrices de tratamiento para incluir la pérdida de peso sustancial y sostenida como un objetivo de tratamiento primario para los pacientes con T2D.

Los sistemas sanitarios deberían centrarse en los beneficios previos de la reducción de la obesidad para prevenir o controlar la T2D, en lugar de en los costes más elevados del tratamiento de una persona con T2D avanzada y el conjunto de complicaciones que puede conllevar la enfermedad.

«También es vital que la gestión de la práctica médica se reoriente para incorporar eficazmente el control del peso en los pacientes con diabetes de tipo 2 –afirma la doctora Lingvay–. Los profesionales sanitarios, especialmente los que tratan a los diabéticos de forma habitual, deben formarse y adquirir experiencia en todos los aspectos del tratamiento de la obesidad».

Según señala «el personal de apoyo debe recibir formación para acompañar a los pacientes en su camino hacia la pérdida de peso, y los consultorios deben considerar la necesidad de contar con personal especializado para impartir el componente educativo de las nuevas estrategias de tratamiento que se proponen».

Los autores concluyen que «ha llegado el momento de considerar la adición de una pérdida de peso sustancial (es decir, de dos dígitos) como objetivo principal para el tratamiento de muchos pacientes con diabetes de tipo 2».

«Este enfoque abordaría la fisiopatología del proceso de la enfermedad de la diabetes de tipo 2; reconocería la patología del tejido adiposo como un motor subyacente clave de la continuidad de la obesidad, la diabetes de tipo 2 y la enfermedad cardiovascular; y obtendría beneficios metabólicos mucho más allá del control de la glucemia –añaden–. Este cambio en los objetivos del tratamiento reconocería la obesidad como una enfermedad con complicaciones reversibles y requeriría un cambio en la atención clínica».

CL11