26 octubre 2021
Líderes cristianos claman por urgente protección al ambiente
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BONN, Alemania -– Por primera vez, los máximos líderes de las iglesias católica, ortodoxa y anglicana advirtieron conjuntamente sobre la urgencia de la sostenibilidad ambiental, su impacto en la pobreza y la importancia de la cooperación mundial, destacó este viernes 10 el máximo responsable de cambio climático de la ONU. 

La declaración saludada desde la Secretaría General de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) fue suscrita por el papa Francisco, de la Iglesia católica, el patriarca ecuménico Bartolomé de Constantinopla, ortodoxo, y el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, anglicano.

“Esta es la primera vez que los tres nos sentimos obligados a abordar juntos la urgencia de la sostenibilidad medioambiental, su impacto en la pobreza persistente y la importancia de la cooperación mundial”, reza la declaración.

Los fenómenos meteorológicos extremos y las catástrofes naturales de los últimos meses han demostrado que el cambio climático no es sólo un reto futuro, sino “una cuestión inmediata y urgente de supervivencia”, afirman los prelados.

Dijeron que rezan y pidieron oraciones en todo el mundo “por nuestros líderes que se reunirán en Glasgow para decidir el futuro de nuestro planeta y su gente”.

En la ciudad escocesa de Glasgow, en Reino Unido, se realizará entre el 31 de octubre y el 12 de noviembre la 26 Conferencia de las Partes (COP26) de la CMNUCC, llamada a a adoptar mayores compromisos para encarar el cambio del clima en el planeta. Actualmente la CMNUCC cuenta con 197 partes, los 194 países que integran la ONU, otros dos territorios insulares  y la Unión Europea.

Los líderes religiosos señalaron que “la pérdida de biodiversidad, la degradación del medio ambiente y el cambio climático son las consecuencias inevitables de nuestras acciones, ya que hemos consumido con avidez más recursos de la tierra de los que el planeta puede soportar”.

Sostuvieron que “hemos maximizado nuestro propio interés a costa de las generaciones futuras. Al concentrarnos en nuestra riqueza, nos encontramos con que los bienes a largo plazo, incluida la riqueza de la naturaleza, se agotan para obtener ventajas a corto plazo”.

La tecnología “ha desplegado nuevas posibilidades de progreso, pero también de acumulación de riqueza desenfrenada, y muchos nos comportamos de una manera que demuestra poca preocupación por otras personas o por los límites del planeta”.

“Las personas que soportan las consecuencias más catastróficas de estos abusos son las más pobres del planeta y las que menos responsabilidad han tenido en su provocación”, agregaron.

“Hoy estamos pagando el precio (…) Mañana podría ser peor. Los niños y adolescentes de hoy se enfrentarán a consecuencias catastróficas si no asumimos ahora la responsabilidad”, insistieron.

Luego de más de año y medio de la pandemia covid-19 “nos descubrimos débiles y ansiosos, sumergidos en una serie de crisis: sanitaria, medioambiental, alimentaria, económica y social, todas ellas profundamente interconectadas”.

Pidieron “a quienes tienen responsabilidades de largo alcance, dirigiendo administraciones, llevando empresas, empleando personas o invirtiendo fondos, que elijan beneficios centrados en las personas y lideren la transición hacia economías justas y sostenibles”.

“Estas crisis nos plantean una elección. Nos encontramos en una posición única para afrontarlas con miopía y especulación o para aprovecharlas como una oportunidad de conversión y transformación”, postularon.

La Secretaría de la CMNUCC destacó que los líderes de las iglesias afirmaron el concepto de corresponsabilidad, lo que apunta a la necesidad de cooperación internacional para la sostenibilidad social, económica y ambiental.

“Juntos, como comunidades, iglesias, ciudades y naciones, debemos cambiar de ruta y descubrir nuevas formas de trabajar juntos para romper las barreras tradicionales entre los pueblos, para dejar de competir por los recursos y empezar a colaborar”, expuso el texto de los prelados.

Finalmente sentenciaron que para “el cuidado de la creación” el mundo está en “un momento crítico. El futuro de nuestros hijos y de nuestra casa común dependen de ello”.

A-E/HM

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