24 julio 2021
¿Es el hidrógeno el nuevo petróleo?
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El gas contiene más energía por cada tonelada que cualquier combustible fósil y evita la necesidad de baterías. Pero su fabricación requiere mucha electricidad. Así que solo es tan respetuoso con el clima como la energía utilizada para producirlo.

Por ello, los ingenieros distinguen entre hidrógeno gris, azul y verde. El gris se produce a partir de gas natural o carbón, y tiene una gran huella de carbono. El azul también se fabrica a partir de combustibles fósiles, pero las emisiones de dióxido de carbono se capturan o reutilizan. El verde se obtiene a partir de electricidad renovable y no necesita tener ninguna huella de carbono.

Ahora mismo, el hidrógeno gris es el más barato y el que predomina para usos industriales. China produce alrededor de un tercio del total mundial, principalmente a partir de carbón de lignito.

Rusia está trabajando en planes para utilizar sus abundantes reservas de gas para producir hidrógeno gris y azul. Para que sea una alternativa viable y respetuosa con el clima a los combustibles fósiles, los fabricantes tendrían que capturar el CO2 generado durante la producción y enterrarlo fuera de peligro.

Sin embargo, la captura y el almacenamiento de carbono (CAC) es todavía un trabajo en curso.

Baxter, de la Universidad de Aberdeen, dijo que las empresas de combustibles fósiles están detrás del impulso para promover el hidrógeno como alternativa a la electricidad para todo, desde el combustible para vehículos hasta la calefacción del hogar.

El gigante petrolero BP está estudiando planes para una planta de hidrógeno azul en Teesside (Inglaterra) que, según dice, capturaría y almacenaría bajo tierra las emisiones de CO2 resultantes.

En sus planes a largo plazo, las grandes compañías petroleras consideran el hidrógeno como una posible fuente de ingresos, una vez que la demanda de gasolina y gasóleo empiece a agotarse.

Su evolución hacia los combustibles alternativos ha sido dolorosamente lenta. BP no tomará una decisión definitiva sobre la inversión en Teeside hasta dentro de tres años y no espera comenzar la construcción real antes de 2027, tres años antes de que se espere que todos los coches nuevos del Reino Unido sean eléctricos.

Si se eliminaran los subsidios, los combustibles alternativos como el hidrógeno tendrían más posibilidades de ser adoptados de forma generalizada.

“Por el momento, los combustibles fósiles son más baratos y están mucho más disponibles que el hidrógeno. Esto se debe, en parte, a las cuantiosas subvenciones de los gobiernos de todo el mundo, que ascienden a 400 000 millones de dólares. Si se eliminaran esas subvenciones, los combustibles alternativos como el hidrógeno tendrían más posibilidades de ser adoptados”, afirmó Seifi Ghasemi, director general de la empresa estadounidense de gas industrial Air Products, en una conferencia del BNEF celebrada este año en Nueva York.

El verdadero premio, si el mundo se toma en serio el desarrollo de una economía del hidrógeno baja en carbono, tendría que ser la producción masiva de hidrógeno verde.

Algunos países ya se ven a sí mismos como la “Arabia Saudí del hidrógeno”, produciendo en masa el combustible utilizando energía renovable barata. Entre ellos están Canadá e Islandia, que cuentan con abundante energía hidroeléctrica que podría ayudar a fabricarlo. Islandia también dispone de energía geotérmica. Marruecos está desarrollando rápidamente la energía solar en el desierto del Sáhara y tiene previsto producirla.

Arabia Saudita tiene sus propios planes. El país anunció recientemente que, junto con Air Products, está construyendo una planta de hidrógeno verde de 5000 millones de dólares a lo largo de la costa del Mar Rojo.

Un vasto conjunto de paneles solares y turbinas eólicas acabará cubriendo una extensión del desierto del tamaño de Bélgica, alimentando lo que sería la mayor fábrica de hidrógeno del mundo. La producción comenzará en 2025.

El proyecto formaría parte de la propuesta de ecociudad de Neom, un plan del líder de facto del país, Mohammed bin Salman. Además de abastecer a la ecociudad, el hidrógeno se exportaría, sustituyendo algún día el petróleo saudí por hidrógeno saudí en los mercados mundiales.

El vecino Omán tiene planes para ir aún más lejos. Su propuesta de planta de hidrógeno de 30 000 millones de dólares a orillas del Mar de Arabia exportaría tanto hidrógeno como “amoníaco verde”, para sustituir a los fertilizantes químicos producidos con combustibles fósiles.

Australia tiene planes igualmente ambiciosos para crear cinco gigantescos “centros de hidrógeno”. El año pasado dijo que convertiría una zona desértica de más de dos veces el tamaño de Luxemburgo, en Australia Occidental, en una instalación de producción de hidrógeno verde, con 10 millones de paneles solares y 1500 turbinas eólicas.

El proyecto está actualmente en suspenso después de que los ministros rechazaran los planos en junio por las amenazas a la biodiversidad, pero puede que finalmente siga adelante.

Mientras tanto, hay planes para otro centro de hidrógeno verde en Hunter Valley, una región de campos de carbón en Nueva Gales del Sur, así como un plan de hidrógeno gris, que utiliza lignito en el valle de Latrobe, en Victoria. El objetivo de todos ellos es exportar a Japón y otros países asiáticos.

¿Quién creará el Tesla de los cielos?

La aviación puede ser el mayor premio. Airbus, el segundo mayor fabricante de aviones del mundo, presentó el año pasado sus planes para tres aviones de hidrógeno de emisiones cero que, según dice, podrían estar en servicio en 2035.

Por su parte, la empresa californiana ZeroAvia ya tiene un avión de investigación de seis plazas que funciona con gas. Despegó por primera vez del aeropuerto británico de Cranfield el pasado otoño. El avión se estrelló en un campo en abril, pero nadie resultó herido, y aún podría convertirse en el Tesla de los cielos.

“Una reducción sustancial de las emisiones de dióxido de carbono es casi imposible sin el hidrógeno”, afirma Christian Bauer, del Instituto Paul Scherrer, un centro suizo de investigación en ingeniería. “Yo diría que en los próximos diez años veremos avances sustanciales en este sentido”.

Proliferan otros acuerdos entre proveedores potenciales y grandes mercados.

La empresa danesa de energía eólica Orsted ha firmado un acuerdo con Maersk, la mayor naviera del mundo, y Scandinavian Airlines para utilizar la energía eólica marina generada en el mar del Norte para producir hidrógeno verde para autobuses y camiones en la zona de Copenhague a partir de 2023, a los que seguirán barcos y aviones.

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