20 febrero 2021
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Estudios muestran que los glaciares en India están perdiendo hielo de forma permanente, no solo debido al aumento de la temperatura, sino también al incremento de lluvias y a la sedimentación en los ríos alimentados por los glaciares del Himalaya. Foto: Manipadma Jena/IPS

Estudios muestran que los glaciares en India están perdiendo hielo de forma permanente, no solo debido al aumento de la temperatura, sino también al incremento de lluvias y a la sedimentación en los ríos alimentados por los glaciares del Himalaya. Foto: Manipadma Jena/IPS

BHUBANESWAR, India, 18 feb 2021 (IPS) – La mañana del domingo 7, la mayoría de la gente estaba en su trabajo o en sus quehaceres en estado indio de Uttarakhand, en el Himalaya, cuando el río Rishi Ganga, alimentado por un glaciar, comenzó a crecer. Dos horas después, una avalancha de rocas y hielo, elevó sus aguas 16,2 metros, la altura de un edificio de cinco pisos.

Sucedió en el distrito de Chamoni, en las estribaciones del Trishul, un conjunto de tres picos de un glaciar de roca que semejan un tridente y tiene connotaciones religiosas para los hindúes, y en que el mayor de ellos se eleva hasta 7120 metros sobre el nivel del mar.

El Instituto Indio de Percepción Remota (IIRS, en inglés), parte de la Organización de Investigación Espacial India (ISRO, en inglés), estima que ese día se liberaron aproximadamente de dos a tres millones de metros cúbicos de agua en los ríos circundantes.

Cuando la monstruosa masa de agua, rocas y hielo de color marrón grisáceo se estrelló contra el empinado cauce del río, los residentes de la cima de la colina que la vieron primero no perdieron tiempo. Las madres llamaron a sus hijos que trabajaban en la construcción del proyecto hidroeléctrico y la represa Tapovan-Vishnugad, y les suplicaron “huyan por nuestro bien”.

Varias personas en terrenos elevados registraron el desastre y lo publicaron inmediatamente como una alerta en las redes sociales. Gritos frenéticos de familiares y amigos a los que estaban en peligro pidiéndoles «subir a algún lugar, en cualquier parte», resonaron por la aldea de Raini y otras cercanas en el valle y salvaron muchas vidas.

Pero no la de todos.

Incluso antes de que los ecos de sus llamados se apagaran, la masa de agua había atravesado, como si fueran juguetes de Lego,  la construcción del proyecto hidroeléctrico Tapovan-Vishnugad, con una capacidad de 480 MW, y el ya operativo de la vecina central de Rishiganga, con una potencia instalada de 13,2 MW.

Arrastró a 30 trabajadores al túnel de 1500 metros de la represa y a otros se los llevó furiosamente río abajo.

Los equipos de rescate entraron en las aguas fangosas, vadearon en un lodo que les llegaba más arriba de las rodillas y buscaron río abajo cuerpos atrapados en rocas y raíces de árboles. Los restos humanos, dijeron los rescatistas, fueron encontrados a 150 kilómetros río abajo de la represa de Tapovan, muchos mutilados y sin poder ser reconocidos.

Las personas desaparecidas incluyen unos 120 trabajadores de la construcción de la presa y aldeanos cuyas casas fueron también arrasadas. Incluso aquellos que estaban en los pastizales y que trabajaban en las granjas quedaron atrapados en la inundación repentina de lo que se convirtió en un lago glacial.

Estas inundaciones se caracterizan por la liberación repentina de una gran cantidad de agua del lago que se precipita a lo largo del canal río abajo en forma de peligrosas olas.

Hasta al miércoles 17, 20 cuerpos y 12 extremidades humanas han sido cremados después de una muestra de ADN. Se recuperaron otros 58 cuerpos y 164 siguen desaparecidos.

Asentamientos dispersos al pie de la parte india del Himalaya, con un río alimentado por un glaciar que serpentea cerca ya de Nepal. Crédito: Manipadma Jena/ IPS

Asentamientos dispersos al pie de la parte india del Himalaya, con un río alimentado por un glaciar que serpentea cerca ya de Nepal. Crédito: Manipadma Jena/ IPS

¿Qué provocó las inundaciones repentinas?

El día después del desastre, el gubernamental IIRS publicó un aviso en su sitio web que decía: «Se observa a partir de los datos satelitales del 7 de febrero de 2021 en la cuenca del río Rishi Ganga en el extremo del glaciar a una altitud de 5600 metros, que el desprendimiento de tierra provocó una avalancha de nieve, que cubrió aproximadamente un área de 14 kilómetros cuadrados y provocó una inundación repentina en el río Rishi Ganga».

Pero la historia de lo que generó la inundación es la historia de un clima cada vez más cálido.

«Las imágenes de satélite no muestran la presencia de un lago», dijo a IPS el glaciólogo  Mauri Pelto, profesor de ciencias ambientales en el estadounidense Nichols College de Massachusetts, a través de Skype.

Sobre la inundación, consideró, “la explicación probable es que el desprendimiento de tierra bloqueó una corriente glacial y, posteriormente, esa corriente se desbordó después de quedar embalsada. Esto es lo que yo buscaría: un bloqueo temporal de quizás una hora. Incluso un bloqueo de 15 minutos podría acumular mucha agua (de grandes arroyos glaciares)”.

Una imagen satelital de ISRO tomada el 6 de febrero muestra una grieta que se presentaba en una pared del glaciar de roca Trishul. En la mañana del 7 de febrero, esa pared muestra que el bloque de roca, con algo de hielo, había caído de unos 5600 a unos 3800 metros, estrellándose casi dos kilómetros y fragmentándose para generar una enorme avalancha de rocas y hielo. Se precipitó por el escarpado glaciar a gran velocidad generando calor y acumulando más hielo, agua y rocas cada milisegundo.

Según una investigación realizada por el Centro Divecha para el Cambio Climático (DCCC, en inglés), del Instituto Indio de Ciencia (IISc, en inglés), que utilizó estudios de modelado, cuando la avalancha de piedras y nieve se desplomó desde 5600 metros por la ladera de la montaña, el impacto pudo haber irrumpido en los lagos subglaciares que encontró a su paso.

Estos son cuerpos de agua que se forman debajo de masas de hielo cuando se genera agua de deshielo evadiendo la captura por satélite.

Esta, dijeron, fue la principal fuente de agua de las inundaciones repentinas.

Un glaciar, en el estado de Uttarakhand en India. El 7 de febrero, un bloque de rocas y hielo cayó del glaciar de Trishul desde unos 5600 a unos 3800 metros, desplomándose casi dos kilómetros y fragmentándose para generar una enorme avalancha. Se precipitó por el escarpado glaciar a gran velocidad acumulando más hielo, agua y rocas cada milisegundo. Foto: Yann Forget/ Wikimedia Commons-CC-BY-SA

Un glaciar, en el estado de Uttarakhand en India. El 7 de febrero, un bloque de rocas y hielo cayó del glaciar de Trishul desde unos 5600 a unos 3800 metros, desplomándose casi dos kilómetros y fragmentándose para generar una enorme avalancha. Se precipitó por el escarpado glaciar a gran velocidad acumulando más hielo, agua y rocas cada milisegundo. Foto: Yann Forget/ Wikimedia Commons-CC-BY-SA

¿Qué responsabilidad tiene el cambio climático?

“Este suceso ocurrió después de una temporada de monzones con altas nevadas en Trishul y los glaciares adyacentes a la que siguió el enero más cálido en las últimas seis décadas en Uttarakhand”, sostuvo Pelto, quien desde 1984 ha dirigido el Proyecto Climático Glaciar North Cascade, que monitorea el balance de masa y el comportamiento de los glaciares en América del Norte.

“A mediados de octubre de 2020, la línea de nieve se había elevado a 5800 – 6000 metros sobre el nivel del mar en Trishul y los siete glaciares adyacentes, como se ve en las imágenes de satélite Landsat y Sentinel”, abundó el especialista.

Esta línea de nieve ascendente indica una temperatura más cálida y una altura por encima de la cual la línea de congelamiento se elevó con frecuencia en 2020.

“Esto también indica que la línea de congelamiento se elevó con frecuencia por encima del punto de desprendimiento/desborde de Trishul a 5600 metros con suficiente frecuencia en 2020. Aquí el derretimiento superó la nevada”, explicó Pelto.

«Después del calor de octubre de 2020, el 11 de enero, la nieve cubrió los glaciares hasta 4400 metros, pero nuevamente un período cálido posterior provocó un derretimiento generalizado y la pérdida de la capa de nieve aumentó hasta al menos 5000 metros en el gran glaciar del Trishul», explicó el experto en glaciares.

“Aquí se alinean tres coincidencias: justo en este año muy cálido, justo en la elevación donde ocurrió un derretimiento inusual, hay un desprendimiento de tierra. ¿Por qué pasaría ahora?”, dijo.

Para Pelto “la respuesta es clara: el cambio climático”.

En apoyo a esta explicación figura la investigación publicada en Science Direct en julio de 2020, que evaluó el impacto del cambio climático en los glaciares de la misma región: la cuenca superior del Rishi Ganga, en la región de Nanda Devi en el Himalaya central de 1980 a 2017. Halló que 10 por ciento de las áreas de glaciares se había perdido, al extenderse de 243 kilómetros cuadrados en 1980 a 217 en 2017.

Otro hallazgo significativo de esta investigación es que los glaciares aquí están perdiendo hielo permanentemente, no solo debido a las temperaturas más altas del calentamiento global, sino también en respuesta a las «condiciones de precipitación desfavorables» desde 1980. Las lluvias invernales deficientes, en base a las cuales los glaciares crecen en gran medida, los están “matando de hambre”.

Pelto dijo que los glaciares aquí están perdiendo grosor más que retrocediendo, especialmente en el área glacial entre la línea de nieve y en algún lugar debajo de la región superior, que está cubierta de escombros.

Esto eventualmente conduciría a un mayor número de lagos glaciares repartidos en más áreas. Por lo tanto, el potencial de un desastre por el desborde de un lago glacial se extiende y pone en peligro más lugares y más comunidades.

Podría suceder algo peor. Según un estudio publicado en enero en The Cryosphere, el agua de deshielo de las avalanchas de hielo en la meseta tibetana occidental del Himalaya ha estado llenando los lagos río abajo de una manera que puede hacer que los lagos previamente separados se fusionen en la próxima década.

A medida que el glaciar retrocede, deja un gran vacío detrás. Los estanques ocupan la depresión que antes ocupaba el hielo glaciar. Las paredes de morrena compuestas por grandes rocas, sedimentos (escombros de glaciares) que estaban en el glaciar actúan como una represa, pero son estructuralmente débiles e inestables y experimentan cambios constantes y existe el peligro de fallas catastróficas, causando inundaciones por desbordes de lagos glaciares.

La propagación de estas marejadas provoca desprendimientos de tierra y erosión de las orillas que bloquean temporalmente la oleada y generan una serie de marejadas a medida que se rompe la represa de desprendimientos de tierra.

Los terremotos también pueden ser uno de los factores desencadenantes dependiendo de su magnitud, ubicación y otras características. Los niveles de descarga de tales inundaciones suelen ser de varios miles de metros cúbicos por segundo.

“En el suceso reciente, observamos que las líneas de nieve se elevan más y, por otro lado, no hubo nieve retenida en los glaciares. Si esto sucede, los glaciares no pueden sobrevivir”, dijo Pelto.

Sobre la pared de roca del Trishul que se agrietó y desbordó, Pelto explicó: “Todas las caras de las montañas viven con muchas grietas. Con el tiempo, pueden ensancharse. Normalmente, las grietas se mantienen unidas por la capa de hielo. Si se quita el hielo, ya no se mantendrán unidas, y estarán vulnerables a los desprendimientos de rocas.

“Estas son condiciones previas al desastre. Espero ver más sucesos de este tipo (la tragedia de Chamoli)”, dijo a IPS.

Demasiados proyectos hidroeléctricos, demasiadas vidas perdidas

Con pendientes pronunciadas que hacen posible la generación de electricidad fluvial, fuentes gubernamentales dijeron que Uttarakhand se está desarrollando como un «estado energético» para aprovechar un potencial eléctrico estimado de más de 25 000 MW.

Aproximadamente 77 por ciento de la capacidad que poseen las empresas del estado se basa en la energía hidroeléctrica.

Según las diferentes fuentes consultadas, mientras que la capacidad instalada de energía hidroeléctrica de Uttarakhand es de 3177 MW, en unos 40 proyectos ya operativos, el gobierno del estado, el de India y los productores privados de energía están desarrollando otros 87 proyectos más.

Pero en una región con lechos fluviales sensibles y algo inestables, incluso si se trata de producción de energía limpia, el riesgo de avalanchas, inundaciones repentinas, pérdida de vidas e infraestructura costosa debe sopesarse cuidadosamente con los avances en el desarrollo, han dicho los activistas.

Son muchos los especialistas y ambientalistas que alertan sobre los peligros de un desarrollo irreflexivo de infraestructuras y otro tipo de obras en una región vulnerable y en que se olvida que la cordillera del Himalaya es inestable y lo ha demostrado.

Después de las inundaciones masivas de 2013 en Uttarakhand causadas por lluvias de alta intensidad durante varios días y consideradas el peor desastre climático extremo en 100 años en la región del Himalaya, el tribunal superior de India prohibió nuevas instalaciones hidroeléctricas en el estado.

El tribunal afirmó en su fallo que no existía un plan adecuado de gestión de desastres. Pero los gobiernos de India y de Uttarakhand han encontrado la forma de eludir la prohibición, con el objetivo de abastecer de electricidad a otros estados, y el resultado es la nueva tragedia en el distrito de Chamoli.

Entre 2013 y 2015, ese estado perdió la asombrosa cantidad de 268 kilómetros cuadrados de cobertura forestal, como se documenta en el informe bianual sobre el estado de los bosques de la India.

Gran parte del terreno despejado se destinó a proyectos de desarrollo, incluidas carreteras, proyectos hidroeléctricos y líneas de distribución, hoteles y minería. En 2019 se recuperó algo de cobertura forestal.

“Cuando se necesita producir mucha electricidad localmente y la energía hidroeléctrica es el método más fácil disponible, el flujo del río, donde las tuberías o vertederos extraen agua a una altura y la dejan caer sobre una turbina, obtendría suficiente producción incluso mientras se devuelve el agua de regreso al río”, sostuvo Pelto.

Su planteamiento refleja las voces de la mayoría de expertos que aconsejan pequeños y microproyectos hidroeléctricos que pueden alimentar varios grupos de pueblos, en lugar de proyectos grandes o medianos.

«Cuando se invierte en una gran estructura a lo largo del ancho del curso de  un río se gasta mucho, ¿y cuáles son las posibilidades de que (esa infraestructura) dure 50 años?», reflexionó Pelto.

Las familias de los 58 muertos se estremecen al imaginar a sus seres queridos absorbidos por las feroces aguas de lodo, asfixiándolos en lo profundo del túnel de la presa Tapovan-Vishnugad de 1500 metros y llevando a otros como briznas de paja lanzadas contra las rocas.

Mientras, las familias de los 164 desaparecidos aguardan con la esperanza cada día más quebrada. Tienen todo el derecho a preguntar a los gobiernos del estado y del país: «¿realmente no existe una forma menos letal de generar electricidad para el desarrollo?»

T: MLM / RF: EG

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